viernes, 31 de julio de 2015

Orquídeas de julio

Una sorpresa te asalta cuando no te esperas un acontecimiento o un encuentro.
Eso me ocurrió a mí cuando en los últimos días, en situaciones muy diferentes, me encontré dos especies de orquídeas con las que ya no contaba este año.
Dos especies nuevas para mí, de las que desconocía esas poblaciones y que resultaron un agradable modo de ir completando la colección de fotos de orquídeas de Asturies y especialmente de Somiedo.

Las dos especies sobre terrenos calizos y en ambos casos sobre suelos de poca potencia, casi descarnados y con condiciones sospecho que bastante duras.

Ophrys insectífera el 4 de julio, ya un poco pasada de fechas. Supongo que la última semana de junio o con menos calor las flores estarían mejor.

Epipactis rubra el 16 de julio con un calor asfixiante y en perfecto estado (la planta, yo un poco cocido)


Ophrys insectifera

Otra pose

Se observa que alguna de las flores ya está más seca.

Epipactis rubra. A pleno sol de mediodía las fotos salen un poco... excesivas de luz. Pero me conformo como documento.

Epipactis rubra

jueves, 23 de julio de 2015

Hay especies de primera y especies ..... ¿de tercera?

Siempre he defendido que es positivo para la conservación de un ecosistema o de un territorio, encontrar un emblema, una especie señal, un icono que movilice y que se convierta en símbolo para todas las personas que, no siendo expertas, tengan sensibilidad con la conservación de un paisaje, un espacio o del patrimonio natural de una lugar.

Es más fácil conectar con un símbolo y es más sencillo justificar la conservación de un territorio en función de esa especie "bandera".

Pero sospecho que la simplificación puede llegar a convertirse en el problema. 

Y es que al asumir el concepto conservación en una sola especie e identificar la conservación de un sistema con la de una sola especie (a veces con un solo individuo), dejamos por el camino el objetivo principal que lleva a convertir en señal a la especie elegida, que no puede ser otro que contribuir a la conservación del conjunto.

Ya le he dado vueltas a este tema en otras entradas como "Cuando el oso se comió a Somiedo", pero no creo que se vea con suficiente claridad, no con la importancia que debiera ni siquiera entre los expertos o conservacionistas.

Si nos dijesen que han descubierto un nuevo tipo de lince exclusivo de Asturies o una especie de ave única de nuestros bosques seguro que encontraba eco y protección (y también quien trataría de quitárselo del medio)

Si fuese además una especie de la que pudiesen hacer camisetas y además tuviese una componente de "riesgo" que pudiésemos colgar en Youtube, entonces el furor estaba asegurado (estas son características atribuibles por ejemplo a los osos, pero no les puedes poner el apellido "cantabricus" y entonces pierden fuerza mediática).

Pues resulta que en Asturies hay no una, si no al menos tres especies exclusivas de nuestro territorio (bueno, una avanza hacia la comarca de la Babia, pero eso tampoco sería un problema), una de ellas diferenciada a nivel de género, no solo de especie, y además concentradas en una zona también exclusiva de nuestro más exclusivo Parque Natural. Son la más conocida Centaurium somedanum, la recientemente descrita Campanula mariaceballii, y el hinojo de roca que es incluso género nuevo, y evidentemente exclusivo de Somiedo y Asturies, el Rivasmartinezia vazquezii 

Y a nadie le importa o parece importarle, porque no solo no están protegidas adecuadamente por la totalmente obsoleta legislación asturiana en materia de especies protegidas (dos de ellas no están ni siquiera protegidas y hasta es posible que no se modifique la ley para que no lo estén hasta que se acaben las obras), si no que salvo que a alguien se le ilumine una bombilla, buena parte de su poblaciones están amenazas por la ampliación de la carretera que cruza el desfiladero de La Malva.

¿Alguien se imagina que se permitiese ampliar una carretera que destruyese al menos al 10% de la población mundial, sí mundial, de.... osos, afectase a otro 30%.... y no pasase nada?

Pues el gobiernín sigue adelante con esos planes de actuación y destrucción de las principales poblaciones de al menos dos de esas especies, y afectando a la otra, con la presión continuada de la alcaldía de Somiedo a la que probablemente le molesten dos de esas plantas no por ellas mismas, si no por su nombre científico. Pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión. 



Centaurea de Somiedo. Una especie endémica de Somiedo y su entorno inmediato, propia de áreas rezumantes calizas, de las que el 30% de los individuos mundiales está probablemente en la zona de La Malva, donde se piensa ampliar la carretera. 
Centaurium somedanum

En los taludes de la carretera en la Malva son fácilmente visibles, incluso desde el coche, los individuos de la Campanula mariaceballii.

Campanula mariaceballii


Del hinojo de roca no tengo fotos propias (todavía), pero podéis verlo en el siguiente enlace http://www.lne.es/asturama/2013/06/11/descubren-somiedo-planta-unica-mundo/1426005.html

miércoles, 1 de julio de 2015

El chocolate del oro

Estos últimos días aparecieron noticias variadas relacionadas con la minería del oro en Asturies, con las autorizaciones dadas por el Gobiernín en funciones para nuevas explotaciones, o al menos nuevos estudios, sonrojantes estrategias publicitarias que unan dos conceptos altamente queridos por empresas contaminantes: niños y medio ambiente, vendiéndonos en este caso la suelta de alevines en la cuenca del Narcea, amenazada de muerte por las explotaciones mineras del Belmonte.

"Tradicional" suelta de alevines de trucha (foto de EFE)


También nos ha bombardeado con reuniones o congresos en los que se nos vende empresas que cambian de nombre y se visten de verde para seguir con el mismo formato: explotar de la manera más rentable posible hasta el último gramo de oro de las rocas asturianas.

Y rentable en los términos que hasta ahora conocemos con este tipo de empresas, solo ha significado "destructivo"

Se hallan ahora amenazados por esta nueva y más virulenta ofensiva minera, desde Salave en Tapia, al valle de Paredes, pasando por las sierras de Navelgas o de Allande y Boal.

Nada nuevo, simplemente van siguiendo el rastro de los romanos, solo que ahora se conforman con concentraciones menores de oro en la roca (lo que compensarán con la extracción de otros metales y minerales de valor, supongo, porque el oro no viaja solo)

De lo leído hasta ahora y el tono en el que lo escribo, se deduce que estoy en contra de las explotaciones auríferas. Bueno, sí. Pero tampoco es una cuestión integrista.

Yo estoy en contra del actual modelo de explotación minero, me da igual de oro que de caliza. Pero en el caso del oro es aún más sangrante.

La explotación de oro es una forma más de explotar recursos naturales, pero los seres vivos es lo que hacen: explotan los recursos a su alcance.

El problema no es la explotación, si no la forma en la que esta determina el futuro del entorno en que se produce. En otras palabras: no tengo nada en contra de explotar un yacimiento si este queda restaurado por completo o tan por completo como tecnológicamente sea posible.

Por supuesto durante el periodo de explotación debería ser impecable en el respeto de acuíferos, cursos de agua, yacimientos de estériles, productos químicos derivados de la explotación..... (en 2010 la UE recomendó la prohibición de actividad a empresas como Kimbauri en Asturies que almacena cianuro y metales pesados en una balsa minera como la de Belmonte)

Pero, en realidad, lo que ocurre, y por lo que estoy completamente en contra de estas explotaciones, es que se producen fraudes. Fraudes de ley, fraudes económicos y fraudes políticos, porque son autorizados a sabiendas de que nos están chuleando.

Una vez se ha realizado la parte rentable de la explotación, las onzas de oro están lavadas, y los residuos, generalmente venenosos, están a salvo, convenientemente almacenados para que dentro de unos años sean una bomba de relojería ambiental, y ahora sean una hipoteca de futuro, entonces, la empresa hace algún tipo de salto de ingeniería financiera o empresarial o lo que sea, se declara en quiebra, o no rentable o se vende a la filial de cualquier filial, se lava las manos y si te he visto no me acuerdo.

Adiós. Ahí te quedas con tu mercurio o tu arsénico o la parte de la Tabla Periódica que elijas dentro de una balsa de lodos o directamente en una escombrera.

Balsa de lodos y aspecto parcial de la mina de oro de Kimbauri en Belmonte, en una cabecera lateral de la cuenca del Narcea, y una amenaza extrema para el entorno y la propia cuenca del Narcea.

Y por supuesto sin restaurar ni un metro cuadrado (o haciendo un simulacro de restauración que da vergüenza ajena)

Así que yo propongo algo sencillo. 

Las empresas hacen previsión de beneficios (eso lo hacen muy bien). Vale. 

Pues que hagan como cuando yo alquilo un apartamento de vacaciones. Antes de entrar pago una fianza por posibles desperfectos. Cuando se comprueba a mi marcha que todo está en orden y no he roto nada, me devuelven la fianza. Entonces me la devuelven.

Pero no antes.

Pues sencillamente que las empresas mineras adelanten una parte de esos beneficios previstos en forma de fianza medioambiental. Una parte importante. Un 30% de la inversión y un 50% de los beneficios previstos. Para estas multinacionales es el chocolate del loro, una parte menor de sus balances, pero para nosotros es la garantía de un futuro.

Que lo adelanten y se les devuelva cuando hayan restaurado cada centímetro del territorio destruido. Cuando hayan restaurado cauces y limpiado lodos, cuando hayan retirado contaminantes y repoblado de bosques lo que tomaron.

Pero no antes.

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