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jueves, 27 de junio de 2013

La Mesa - Los Arroxos

Una de las rutas más agradecidas que pueden hacerse desde el Valle de Saliencia, es la circular que partiendo del aparcamiento de las afueras del pueblo sube por una pista de pendientes infernales hacia la braña de La Mortera de Saliencia, conecta con el Camín Real de la Mesa, va hacia la braña de la Mesa y luego desciende al valle a través del fantástico desfiladero de Los Arroxos.


A pesar de ir continuamente a Somiedo, nunca había coincidido en junio por esta zona, y la verdad es que estaba espectacular, flores de todo tipo y condición , escobas, orquídeas, centáureas, gramíneas....

Como de costumbre no estaba allí para hacer fotos, pero las fotos se hacían solas.


La subida a la Mortera de Saliencia es una pista de hormigón con rampas tremendas y sin mucho que poder ver, encajonada en las laderas. 

Al llegar arriba, la pista se bifurca, hacia la izquierda parte sin apenas pendiente una pista construida hace unos diez o quince años y que conecta todas las brañas a la misma altura, la de Éndriga, el Cul.láu, Ordiales..... No seguimos ese camino entre otras cosas porque no está permitido el tránsito entre mayo y julio. Pero el resto del año es una ruta muy interesante empezando o terminando en la Güérgola, sobre Arbel.lales.


Hacia la derecha y hacia arriba, está la subida a la collada de la Magdalena, que aunque es pronunciada, tiene unas vistas espectaculares y la propia braña o el valle mientras se sube, son muy fotogénicos. 



Arriba, al llegar al Camín real de la Mesa, se ve Teberga, la Sobia, el Aramo, y hasta el Torres a lo lejos.



Seguimos el Camín hacia el sur, hacia León, pasando por la Cuendia la Mul.ler (en su momento un paso malo entre rocas, especialmente complicado con carros, pero que ahora sigue siendo pista) El Muru, y llegando a las praderías de los puertos de La Mesa.



Los puertos de la Mesa que se extienden hacia León, y suben por las laderas de Los Bígaros, eran un frenesí de vacas. Hasta no hace tanto tiempo, las vacas eran escasas en Somiedo. Lo más abundante eran ovejas y cabras. Muchas ovejas venían en trashumancia desde el sur de la Península hasta estos pastos que arrendaban a los vecinos de Somiedo durante el verano.


Hoy por hoy solo vimos vacas y caballos en el lado de Teberga (una valla de alambre separa claramente los pastos de los dos concejos)


En la braña, que tiene dos fuentes, y conserva un buen número de corros de falsa bóveda, y tres cabanas de teito (con dos al menos amenazando ruina), quedan los restos de la antigua venta y de una capilla, supongo que al estilo de lo que hoy día hay en Trobaniello o en otros pasos de la Cordillera. No cabe duda que hace siglos, este era uno de los pasos principales de Asturias, y las ruinas del Muru, con foso y probablemente torre, así lo demuestran.


Se puede seguir el camino hacia Torrestío, ya en León, o girar bruscamente y bajar hacia el camino que nos lleva a Saliencia directamente. Este es el sendero tradicional de acceso a la braña y baja atravesando el desfiladero de los Arroxos y el bosque del Troncu, de acceso restringido, pero paso permitido.


El arroyo corta los paquetes de caliza formando saltos y cascadas, abriendo un tajo formidable, estrecho y cuyos pasos fueron "armados" hace siglos por los habitantes para hacer más factible el tránsito con ganado y caballerizas.

En los crestones, pero muy altos, nos observaban los rebecos y las chovas, y alrededor crecen mostayales, sauces de diferentes especies (derivará Saliencia, del nombre latino del sauce: Salix??), incluso algún texu aferrado a las calizas.



Finalmente después de pasar la foz, entramos en un robledal (Quercus petraea) muy conservado, en el que poco a poco las hayas van también imponiendo su dominio.



En el fondo del valle alcanzamos la pista, ahora asfaltada que sube hacia los lagos de Saliencia. Si bajamos, en apenas diez minutos estaremos de nuevo en el pueblo. 

martes, 19 de febrero de 2013

De Ventana a Trobaniel.lu

Aprovechando al nieve caída, salimos varios amigos a hacer algo de raquetas. Salimos sin prisa y sin má s pretensiones que pasar un buen rato, así que elegimos el Puertu Ventana para asegurarnos la nieve y la ausencia de desniveles importantes.  

El paso está ya 1.586 metros y apenas acumulamos desnivel ni a la ida ni a la vuelta, en total un centenar de metros. Eso garantizaba nieve en abundancia y en caso de encontrarnos la nieve paposa, sufrir lo menos posible. 

Vista del concejo de Teberga desde Puertu Ventana 
Premio por partida doble. Mucha, mucha nieve y a media tarde bastante blanda con lo que con raquetas y todo había sitios donde buscabas fondo. Paisaje espectacular, visibilidad bastante buena... un día de lujo.


Como generalmente para poder hacer algo, lo mejor es marcarse un objetivo, decidimos ir a la ermita de Trobaniel.lu. La pista actual que une Puertu Ventana con Trobaniel.lu, es una ampliación del antiguo camino real que describe Jovellanos en uno de sus viajes a Madrid. En el tramo que nosotros hicimos apenas hay desnivel y transcurre por terrenos de Teberga, de la parroquia de Páramu, dentro de los que se conoce como el Privilegio.

Líneas y formaciones en la nieve (agua o viento) con el Ferreirúa al fondo.


El antiguo camino real ha sido transformado en una pista de unión entre Ricáu en Quirós y el Puertu Ventana. Fue en su momento una pista muy polémica puesto que atravesó zona osera y también zona de un antiguo cantadero de urogallo (antigua porque desde entonces ya no hay). Aún así en Quirós siguen insistiendo en su asfaltado para conectarse con Babia.


La acumulación de nieve llega a los tres metros en algunos puntos


La cuarcita forma un paso muy estrecho y el peor en el camino
Trobaniel.lu es una zona de campera donde hay una ermita de larga tradición entre las gentes de Quirós y Teberga, y lógico punto de encuentro entre los habitantes de ambos lados. Hubo una alberguería de las típicas que se mantenían en los pasos principales de la Cordillera para arrieros, caballerizas y carruajes. 

También hay una colina adyacente a la capilla donde encontramos los restos de un polvorín de la guerra civil del 36. Un polvorín en la retaguardia de las líneas que defendían el paso de León  a Asturies. Surtía a las defensas que pueden encontrarse en el paso de Ventana. Trincheras y casamatas que aún pueden verse. El polvorín estaba defendido por posiciones en forma de estrella, como un fuerte del siglo XVIII. Merece la pena una visita.

Ermita de Trobaniel.lu con casi toda Teberga a sus pies


Regresando
Al final de la tarde regresamos al puerto y ay no había nadie. Sólo un frío cada vez más intenso  y un silencio evocador. 

Por cierto que todo el día escudriñamos buscando algún rastro de seres vivos y no vimos nada, y en cambio, ya casi de noche paramos en Páramu a un café bien merecido y allí en el pueblo vimos un raposu paseando por las huertas del pueblo tan tranquilo. ¡Cómo para fiarse!
Ubiña la grande desde Ventana

Antes de irnos bajamos hacia León, hacia Babia unos 500 metros para dar la vuelta en el mirador que hay en la carretera. Allí las vistas del Macizo de Ubiña desde el lado de León, ya merecen la excursión, pero al atardecer son soberbias. 

jueves, 27 de diciembre de 2012

"Mejoras" por algo más de 300.000 euros

Cuando leo que se van a realizar "mejoras" en casi cualquier aspecto de los espacios naturales protegidos de Asturies, me echo a temblar, pero cuando se trata de "mejorar" pistas de acceso ganadero, forestales, o en cualquier tipo de acceso fuera de las carreteras convencionales (e incluso en estas), entonces ya directamente me pongo a llorar.

El día de Nochebuena me fui a San Llaurienzu, el puerto que une Teberga y Somiedo. Había un viento endemoniado y no me atrevía a subir Camín de la Mesa adelante hacia Saliencia. No era plan de sufrir más de lo debido.

Así que bajé a la braña de Tuiza y allí me llevé la sorpresa de las obras entre Tuiza y el Rebel.lón, una braña preciosa sobre el valle de Teberga, con cabañas muy cuidadas y mucha actividad ganadera.
Las obras eran de mejora de la pista de uso ganadero: a temblar.

Firme de zahorra, con base de gruesos de granito (¿¡de granito!?, ¿no habrá descartes de piedra propia de la zona y no traer granito sabe Dios de dónde?) y (primer susto) ensanche de la caja.

Por principio, en los Parques Naturales de Asturies, se ha respetado la presencia de pistas (y se ha consentido la apertura de cientos de nuevas) y el arreglo de las mismas siempre respetando el ancho. Aquí no, se ha aumentado la caja de la pista y en algunos puntos se ha duplicado el ancho.


Y después llega lo habitual: basura y restos de obra por todos lados, desde latas de cerveza a restos de cuerda, cable, aceite...
Y luego la incompetencia. No tengo ni idea quién ha sido el ingeniero, pero se está luciendo. En la parte más complicada del camino donde un arroyo está erosionando rápidamente una franja de terreno más blanda, de pizarrilla, ya había problemas, pero ahora han puesto escollera, una abajo en la parte corta de la curva, y otra escollera en la alta, donde la ladera no estaba nada estable, y ahora directamente se cae.


Por último, por no alargarme, el papel mojado: la falta de respeto por los estudios de impacto ambiental y la legislación vigente, así como por el seguimiento de la obra en un espacio natural protegido (Parque Natural Ubiñas-La Mesa).
Se destruyen paredes, patrimonio etnográfico y se destruyen ejemplares protegidos, patrimonio natural. La pista invade tramos de terreno con Narcissus asturiensis, y entierra o arranca de raíz ejemplares de acebo o carrascu (Ilex aquifolium), lo cual es ilegal en cualquier caso y evidencia una forma de realizar las obras que mete miedo.



Sé que arrancar un acebo en una acebeda no será para tanto. No lo es y sí lo es. No lo es si estuviese justificado, pero no lo está, había alternativas. Y después está el cumplimiento de la ley. NO se puede exigir que se cumpla la ley a los paisanos de los pueblos, si las obras promovidas por la administración no la respetan. Después nos quejaremos.

Y si la "mejora" sirviese para mejorar el entorno.... Pero servirá para más furtivos, más incendios, más molestias a la fauna... Ah!, la fauna. Se me olvidaba. Es zona osera, con presencia segura de oso. Es obligatorio adecuar la obra a esta circunstancia, pero claro, sólo según la ley.

Un saludo y Feliz Año.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Caldoveiru

Hay lugares que están en la periferia de tus recorridos habituales. Lugares que has visto decenas de veces y siempre acabas posponiendo para otro momento "mejor". Y el Pico Caldoveiru que corona los Puertos de Marabio es uno de esos lugares. El Caldoveiru se ve desde el Camín Real de la Mesa, desde San Lorenzo, desde Belmonte, desde  el Ferreirúa, desde el Aramo, desde tantos y tantos sitios revisitados. Pero hasta este sábado, por una carambola, nunca me había puesto en serio a ir.

Mucho calor, un calor extraño, se supone que preludio de las más que necesarias lluvias de otoño, y poca sombra y menos agua. Pocas sombra porque todos los Puertos de Marabio son un enorme pastizal más o menos seco dependiendo de las zonas donde se hayan acumulado arcillas e impermeabilizado un suelo que se asienta sobre un enorme "queso de Gruyere". Marabio es casi todo calizas y las dolinas, los sumideros, los valles ciegos, los lapiaces, se suceden uno tras otro, y el agua se va a lo profundo a cuevas y simas que darán fuentes y agua en otros puntos más abajo, en Proaza, en Yernes, en Banduxu ....

La ruta es sencilla y muy accesible, recorriendo un antiguo camino carretero que tiene toda la pinta de ser un ramal del Camín Real de la Mesa en dirección a Proaza, está bien señalizada y con el pico con un final fácil y que permite abarcar desde el mar a las Ubiñas, pasando por Tineo, Pena Manteiga, el Aramu y buen parte de las montañas de Teberga y Somiedo. Y por si fuera poco es un espacio protegido, es el Paisaje Protegido de los Puertos de Marabio y en parte Parque Natural de Ubiñas - La Mesa.

Ermita de Santa Ana, un mirador excepcional sobre Teberga
Los Puertos de Marabio con el Caldoveiru al fondo

Laguna (seca) a los pies del pico, los pastos secos, las lagunas secas, los árboles perdiendo las hojas por sequía. Seguro que en primavera esta espectacular 


Por el camino, mirando atrás se observan San Lorenzo, más cerca, y a lo lejos el Cornón de Somiedo

El Caldoveiru

Una escapada apta para niños, cosa que me interesa sobremanera y sin duda voy a aprovechar. 

lunes, 16 de enero de 2012

Soluciones en las montañas

Este fin de año volví a Pirineos y además de asombrarme con las montañas, con la naturaleza desbordante, con la masiva ocupación ociosa de las mismas, descubrí una verdad lógica y evidente como todas las verdades, pero que siempre asombra.
Hace años que llevo visitando Somiedo, y Teberga, descubriendo las ingeniosas soluciones que los hombres aplican a su entorno para sobrevivir, asombrándome con las técnicas complejas y a la vez naturalmente simples para aprovechar todo lo que el entorno pueda darles, es el caso de los corros, construcciones de un origen muy antiguo en brañas altas y con funciones de refugio temporal del brañeiro, del pastor o de su ganado más débil.
Y resulta que las mismas soluciones se aplican al otro lado de la Península: en el entorno hostil de la alta montaña, la arquitectura de las construcciones de los pastores se hace común en las soluciones y las cabañas no sólo se parecen: son prácticamente idénticas.

Corro en Ulldeter, Girona

Cabañas de planta circular y techo de falsa bóveda (como un "iglú") una forma con la que se afrontan mejor los fuertes vientos de la montaña y se acumula menos la nieve, cubierto de "tapines" de hierba, que le dan aislamiento e impiden que el agua pueda encontrar huecos, una sola estancia, que en las construcciones de mayor tamaño pueden tener además de la puerta diminuta una pequeña ventana. Es el caso de las que vi en Ulldeter, en los alrededores del nacimiento del río Ter en Setcases (Girona), a unos 2000 m de altitud.
Corros en la braña de La Mesa

Tanto en Somiedo como en Teberga se conservan en algunas brañas como La Mesa, Murias L.longas o Sousas en Somiedo, o en Las Cadenas o L.lamaral.lil en Teberga. De alguna de estas son las fotos con las que podremos comparar las similitudes.



Corros en la braña de Las Cadenas en Teberga

miércoles, 13 de abril de 2011

Pinturas de Fresnéu

Las pinturas rupestres de la Edad del Cobre en Teberga está y en en el lugar más recóndito que hubiese podido imaginar: en lo alto (es un decir) del desfiladero de la Estrechura que atraviesa la carretera que sube al Puertu Ventana y enfrente de la Cueva Huerta (que curiosamente no tiene pinturas rupestres).


Hay que subir por una ladera caliza bastante reseca incluso pocos días después de haber llovido. No tiene apenas árboles, en parte porque no hay mucho suelo pero evidentemente porque ha habido una importante reiteración de incendios en la ladera: quedan restos de troncos a medio quemar, hay zonas con multitud de pequeños brotes de roble, hay alguna espinera y sobre todo hay un roble de tamaño descomunal que no lleva dos días ahí. También se encuentran narcisos, orquídeas, agracejos, rosales, etc.


Son abundantes las chovas, se observan cernícalos volando debajo e incluso hay una pareja de alimoches que frecuenta el desfiladero.


Los abrigos, mínimos resaltes que no llega a cuevas, están protegidos por vallas metálicas en buen estado, y por su localización, en posiciones bastante aéreas sobre el desfiladero, con vistas espectaculares.


Las pinturas son interesantes pero no espectaculares, destacan por presentar figuras humanas en un territorio donde esperamos encontrar bisontes y caballos, y en cambio aparecen figuras que recuerdan más a los esquemas de la zona de Levante.

Las interpretaciones de las mismas están en paneles al comienzo de la ruta, que está señalizada como PR - 158, y también en paneles junto a los propios abrigos.


En todo caso es una ruta corta pero intensa y evidentemente no apta para niños como en alguna publicación he observado. Y en cualquier caso es espectacular el paisaje, la localización y la observación de una muestra de la capacidad humana para la abstracción y para encontrar puntos de encuentro con la naturaleza, hallando los lugares mágicos e integrándose en ellos.



miércoles, 19 de enero de 2011

Acebos en San L.laurienzu



El puerto de San L.laurienzu entre Teberga y Somiedo, atraviesa en su punto culminante a unos 1.350 metros de altitud, una acebeda de considerable extensión para lo que suelen ser estas formaciones de acebo, carrascu o xardón (Ilex aquifolium). A caballo entre lo arbustivo y lo arbóreo, en buena parte formando masas monoespecíficas, pero con amplias zonas donde se entremezclan con espineras, roble albar, abedules y algún haya más dispersa, además de las escobas de gran porte habituales en la zona, estas abebedas han experimentado un desarrollo mu importante en los veinte últimos años.

El acebo es la especie perennnifolia más interesante de la Cordillera Cantábrica, tanto por su dispersión, por su capacidad para servir de refugio y alimento a la fauna, como por el hecho de dar lugar a estos bosquetes más o menos extensos capaces de resistir a los rigores invernales y ser un oasis entre la desnudez circundante.


Y en las dos últimas décadas el acebo, al ser declarada especie protegida, ha experimentado no sólo una expansión en número de individuos por toda la geografía asturiana, si no un crecimiento de los acebos más viejos hasta convertirse en auténticos árboles.

Estos aspectos son especialmente visibles en este punto del Camín Real de la Mesa, principalmente por su facilidad de acceso y por lo sencillo que resulta observar como los acebos, favorecidos por su protección, no sólo crecen como especie colonizadora de borde de bosque, si no ocupando poco a poco parte de los pastos de altura que se desarrollan en la zona.

Esto da la curiosa circunstancia de que cada vez hay menos pasto, más acebos y que para poder mantener el equilibrio de pastos, se rotura el resto de especies impidiendo (en parte) el desarrollo del bosque que poco a poco debería ir ocupando el terreno que le correspondería.

Es un ejemplo estupendo de como el hombre interviene en el equilibrio de los ecosistemas haciendo que varíe la correlación de especies natural, en este caso por la protección concedida a una de estas especies.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Arbustos


En bastantes ocasiones cuando se accede a guías o descripciones de los bosques caducifolios cantábricos, nos encontramos con citas acerca de especies de árboles o arbustos de las orlas que los rodean o a las zonas de claros, que indican como frecuentes o relativamente frecuentes a algunas especies que pasan casi totalmente desapercibidas durante el invierno, cuando carecen de hojas o en verano cuando rodeados de muchos otros no destacan en el conjunto del bosque.

Sólo en primavera cuando asoman las flores destacan algunos de estos arbolillos que el resto del tiempo pasan mezclados entre sauces, fresnos o arces y cuya identificación a simple vista puede ser bastante problemática.

Esta primavera he fotografiado (con escasa fortuna) dos de estas especies:

El guillomo o guillomero (Amelanchier ovalis) se describe como un arbusto de hasta 4 metros y hojas caducas, enteras y redondeadas, blanquecinas por su envés y que forma parte de la orla arbustiva de bosques sobre roca caliza. Este en concreto fue fotografiado en Somiedo, cerca de La Pola en el entorno de un encinar.


La otra especie es el cerezo de racimo o cerezo aliso (Prunus padus), un cerezo silvestre no muy alto (hasta 10 metros), también propio de las orlas calcáreas y al que fotografié las flores agrupadas en largos racimos en el bosque de Montegrande en Teberga. No es escaso, pero pasa también desapercibido para muchos.
Saludos
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