miércoles, 16 de septiembre de 2015

L.lamuergues y tremedales

Las l.lamargas o l.lamuergues, turberas o tremedales, son lugares difíciles para vivir, olvidados o denostados casi siempre y a menudo únicos en diversidad y supervivientes.

En Asturies las turberas o los ambientes turbosos, no son extraordinariamente abundantes, pero tampoco tan escasas como creemos. Ha habido algunas con una intensa explotación de su principal recurso (la turba) hasta hace apenas unos años, como las habidas en Llanes (Roñanzas), otras a pesar de estar protegidas sobre el papel, ser hábitats de interés comunitario y poseer entre sus habitantes varias especies de plantas protegidas, han sufrido y sufren, agresiones constantes como la construcción del polideportivo de Cuideiru/Cudillero, justo en el límite de la turbera costera de Dueñas, la construcción de pistas en la Vega Comeya en el Parque de Picos, o al comienzo del pequeño valle de Prefustes en Somiedo que ha provocado la desecación parcial de la turbera más importante en extensión y diversidad de Asturies.  

Otros problemas de gravedad para la conservación de las turberas, o de los ambientes turbosos, l.lamargales, etc., son el desconocimiento, la ignorancia, la falta de sensibilidad ante ambientes que no tienen "tirón" turístico o mediático, a los que no se les da la importancia que merecen, y el incumplimiento flagrante de la legislación con la que nos regimos.

Así sufren agresiones por pisoteo de turistas y ganado, por apertura de pistas, por fuego, etc., en Picos de Europa, en el entorno ya muy degradado de Leitariegos, en Somiedo, Llanes, Cuideiru, etc,

Y aún así conservan ejemplos admirables de biodiversidad, de colores, de formas, de variedades, de adaptaciones al encharcamiento y la falta de nutrientes, incluso a la eutrofización o la desecación temporal.

Un ejemplo de la belleza que encierran está en las Droseras o atrapamoscas, rocíos del sol, unas pequeñas plantas carnívoras, delicadas y fotogénicas, de las que muestro dos especies de las tres que aparecen en Asturies: la Drosera rotundifolia  pequeñas y de hojas redondeadas, más abundante y presente casi a cualquier nivel y la Drosera anglica o drosera de hoja larga, más grande y mucho más escasa, con muy pocas localidades donde esté presente en la Cordillera Cantábrica.

Drosera rotundifolia o atrapamoscas

Drosera rotundifolia o atrapamoscas, detalle de la hoja con la gotitas de líquido con el que atrapan pequeños insectos para compensar la pobreza de nutrientes del ambiente donde se desarrollan.
Drosera anglica o de hoja larga

Drosera anglica o de hoja larga, detalle.


Esfagnos, musgos formadores de turba.

La falta de control y de voluntad para proteger nuestras turberas, provocan situaciones de degradación de las mismas por causas perfectamente evitables como la entrada del ganado. Una sencilla valla perimetral como las instaladas en algunos puntos de Comeya o Liordes, en el marco de un programa Life, sería suficiente.

martes, 25 de agosto de 2015

Maldito Theodore Roosevelt

La culpa de todo la tiene Theodore "Teddy" Roosevelt, 26 presidente de los EEUU. Si hubiese matado a aquel oso puesto en bandeja, si hubiese seguido su instinto de cazador (muy cazador por mucho que además se le recuerde como un gran conservacionista y tenga hasta un Parque Nacional con su nombre) y dejarse de contemplaciones, no habría ositos de peluche (teddy bears) y por lo tanto no habría legiones de traumatizados que piensan que un oso es una mascota en potencia,  un amigo al que abrazarse para no tener miedo por las noches ni mearse en la cama, listo para ser acariciado, que se tumbará amigablemente a que le rasquen la barriga mientras ronronea con un tarro de miel que te ha cogido de la cestita.


Caricatura que hizo célebre a Roosevelt al no disparar a un oso "preparado" en una cacería por considerarlo poco deportivo.


La culpa de todo puede tenerla Roosevelt, o puede que sea que después de décadas de hablar de protección y conservación de los ecosistemas y de las especies, de favorecer espacios naturales y de convertir la protección del medio ambiente en un tópico educativo, empresarial, político y social, al final no hayamos entendido nada y lo único que verdaderamente cuenta son los votos y la pasta gansa.

Cuando hace años, en una reunión sobre conservación y medios de comunicación desarrollada en Somiedo (en un episodio que creo que ya he contado), el periodista ambiental Benigno Varillas, preguntó a la Consejera y al Director de Recursos Naturales, que cuando se le permitiría criar osos, la concurrencia se echó las manos a la cabeza y cayeron críticas como pedrisco.

Yo entendí que era un provocación, pero tal vez fue un caso de clarividencia y Varillas veía hacia dónde se dirigía el proceso de conservación (si se le puede llamar así) de las especies protegidas en Asturies (y resto).

Hacia un modelo productivista: solo merece la pena la conservación de lo económicamente rentable, y en cuanto sea posible hay que hacerlo producir beneficios contantes y sonantes.

Y en eso estamos.

Primero se promocionó la visita al "País de los osos" por parte de empresas ambientales, pero eso quedaba corto. Luego se publicitó la observación de osos desde lugares generalmente lejanos a menudo acompañados de guías, en una situación un tanto "secreta", pero internet es lo que tiene y ahora mismo desde varias carreteras y con un buen telescopio (o sin él) cualquiera sabe cuando ir a ver. 

Ya puestos se hizo un aparcamiento y ahora ya la carrera es desbocada: Cangas construye dos miradores para ver osos (ya sin cortarse), Somiedo planea ampliar aparcamientos para el supermercado oso y Degaña (que abrió la lata) busca nuevas ubicaciones (yo propongo el castillete de la mina y así combinar una visita rápida a todos los atractivos que un turista puede soportar en una mañana)

Obras de creación de aparcamiento y mirador para poder ver osos.

Y así los guías que te llevan a ver osos no creo que tengan mucho trabajo porque en cualquier periódico o televisión, y no digamos en internet, puedes encontrar la situación exacta de media docena de osos como quien mira la previsión de las mareas.

La cuestión es que a nadie le importa el oso, ni la conservación, ni las consecuencias que esta carrera hacia ninguna parte conlleva.

Está claro que ya tenemos osos habituados a las personas en algunos puntos, al olor de su comida, al ruido de sus voces y a la falsa seguridad de unas distancias de observación que en algunos lugares son ya escandalosamente cortas.

Por desgracia ya sabemos qué les ocurre a los osos cuando recurren a la situación contraria y van a visitar humanos: primero los vecinos les dan manzanas y luego acaban encerrados de por vida en Proaza, tal y como le ocurrió a Molinera. 

Pero pronto esta carrera de avistamientos requerirá resultados y como ya advertí hace años, pronto, muy pronto, si ofertas ver osos, necesitarás asegurar el avistamiento: se cebarán osos, si es que no se está haciendo ya, porque hay fotos y vídeos que huelen a chamusquina desde lejos.

Y eso no deja de ser el fin para los osos: el día que deje de ser un "teddy" y de pronto demuestre que al fin y al cabo es el mayor carnívoro de la Cordillera, un depredador ágil, acostumbrado ahora a la presencia humana, sin miedo.  Pasará de ser especie estrictamente protegida a especie peligrosa, perseguida y.... ¿cazada? Estamos perdiendo el norte.

Y mientras tanto sigue sin haber protocolos de actuación, sigue sin explicarse a los turistas, vecinos, montañeros... que el oso no es un peluche, y sobre todo sigue sin haber un plan. No hay un plan de gestión la para la situación actual, el actual es un plan obsoleto y en algunos casos rayando el absurdo, dada la situación. 
Ni lo hay para un previsible aumento del número de individuos, con más de trescientos osos en la Cordillera. Ni para las evidentes consecuencias de gestión y convivencia entre osos y humanos.

¿Alguien tiene un plan?

Maldito Teddy Roosevelt ¿por qué no mataste a aquel pobre oso?

(Relacionado con el mismo tema pero escrito años atrás ver: 
  http://naturalezaenasturias.blogspot.com.es/2010/09/sobre-ciervos-y-osos.html)

viernes, 31 de julio de 2015

Orquídeas de julio

Una sorpresa te asalta cuando no te esperas un acontecimiento o un encuentro.
Eso me ocurrió a mí cuando en los últimos días, en situaciones muy diferentes, me encontré dos especies de orquídeas con las que ya no contaba este año.
Dos especies nuevas para mí, de las que desconocía esas poblaciones y que resultaron un agradable modo de ir completando la colección de fotos de orquídeas de Asturies y especialmente de Somiedo.

Las dos especies sobre terrenos calizos y en ambos casos sobre suelos de poca potencia, casi descarnados y con condiciones sospecho que bastante duras.

Ophrys insectífera el 4 de julio, ya un poco pasada de fechas. Supongo que la última semana de junio o con menos calor las flores estarían mejor.

Epipactis rubra el 16 de julio con un calor asfixiante y en perfecto estado (la planta, yo un poco cocido)


Ophrys insectifera

Otra pose

Se observa que alguna de las flores ya está más seca.

Epipactis rubra. A pleno sol de mediodía las fotos salen un poco... excesivas de luz. Pero me conformo como documento.

Epipactis rubra

jueves, 23 de julio de 2015

Hay especies de primera y especies ..... ¿de tercera?

Siempre he defendido que es positivo para la conservación de un ecosistema o de un territorio, encontrar un emblema, una especie señal, un icono que movilice y que se convierta en símbolo para todas las personas que, no siendo expertas, tengan sensibilidad con la conservación de un paisaje, un espacio o del patrimonio natural de una lugar.

Es más fácil conectar con un símbolo y es más sencillo justificar la conservación de un territorio en función de esa especie "bandera".

Pero sospecho que la simplificación puede llegar a convertirse en el problema. 

Y es que al asumir el concepto conservación en una sola especie e identificar la conservación de un sistema con la de una sola especie (a veces con un solo individuo), dejamos por el camino el objetivo principal que lleva a convertir en señal a la especie elegida, que no puede ser otro que contribuir a la conservación del conjunto.

Ya le he dado vueltas a este tema en otras entradas como "Cuando el oso se comió a Somiedo", pero no creo que se vea con suficiente claridad, no con la importancia que debiera ni siquiera entre los expertos o conservacionistas.

Si nos dijesen que han descubierto un nuevo tipo de lince exclusivo de Asturies o una especie de ave única de nuestros bosques seguro que encontraba eco y protección (y también quien trataría de quitárselo del medio)

Si fuese además una especie de la que pudiesen hacer camisetas y además tuviese una componente de "riesgo" que pudiésemos colgar en Youtube, entonces el furor estaba asegurado (estas son características atribuibles por ejemplo a los osos, pero no les puedes poner el apellido "cantabricus" y entonces pierden fuerza mediática).

Pues resulta que en Asturies hay no una, si no al menos tres especies exclusivas de nuestro territorio (bueno, una avanza hacia la comarca de la Babia, pero eso tampoco sería un problema), una de ellas diferenciada a nivel de género, no solo de especie, y además concentradas en una zona también exclusiva de nuestro más exclusivo Parque Natural. Son la más conocida Centaurium somedanum, la recientemente descrita Campanula mariaceballii, y el hinojo de roca que es incluso género nuevo, y evidentemente exclusivo de Somiedo y Asturies, el Rivasmartinezia vazquezii 

Y a nadie le importa o parece importarle, porque no solo no están protegidas adecuadamente por la totalmente obsoleta legislación asturiana en materia de especies protegidas (dos de ellas no están ni siquiera protegidas y hasta es posible que no se modifique la ley para que no lo estén hasta que se acaben las obras), si no que salvo que a alguien se le ilumine una bombilla, buena parte de su poblaciones están amenazas por la ampliación de la carretera que cruza el desfiladero de La Malva.

¿Alguien se imagina que se permitiese ampliar una carretera que destruyese al menos al 10% de la población mundial, sí mundial, de.... osos, afectase a otro 30%.... y no pasase nada?

Pues el gobiernín sigue adelante con esos planes de actuación y destrucción de las principales poblaciones de al menos dos de esas especies, y afectando a la otra, con la presión continuada de la alcaldía de Somiedo a la que probablemente le molesten dos de esas plantas no por ellas mismas, si no por su nombre científico. Pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión. 



Centaurea de Somiedo. Una especie endémica de Somiedo y su entorno inmediato, propia de áreas rezumantes calizas, de las que el 30% de los individuos mundiales está probablemente en la zona de La Malva, donde se piensa ampliar la carretera. 
Centaurium somedanum

En los taludes de la carretera en la Malva son fácilmente visibles, incluso desde el coche, los individuos de la Campanula mariaceballii.

Campanula mariaceballii


Del hinojo de roca no tengo fotos propias (todavía), pero podéis verlo en el siguiente enlace http://www.lne.es/asturama/2013/06/11/descubren-somiedo-planta-unica-mundo/1426005.html

miércoles, 8 de julio de 2015

Parnassius apollo asturiensis

Parnassius apollo subsp. asturiensis. 

Mariposa diurna de gran envergadura (hasta 85 mm) y exclusiva de zonas de montaña. En Asturies presente en toda la Cordillera, desde Leitariegos hasta Picos.

Se trata de una mariposa que alcanzó latitudes meridionales con el avance de los glaciares y que quedó relegada a ambientes montañosos, más frío, cuando estos se retiraron.

El aislamiento que supone esta especialización, hace que se hable de hasta 24 subespecies en la Península Ibérica. En Asturies se han descrito P. apollo asturiensis, en la Cordillera Cantábrica, y que es la que aparece en las fotografías, y P. apollo ardanazi, exclusiva de Picos de Europa.

Relativamente abundante en su área de distribución, es en estos días en los que es más fácil de observar en laderas pedregosas y herbosas. Inconfundible por coloración, tamaño y  vuelo potente.

Es una especie considerable como Vulnerable A1 cde, según los criterios de la UICN.   

Las mayores amenazas son las derivadas de los cambios de hábitat derivados del cambio climático, la presión turística, apertura de pistas de esquí, carreteras, etc y en gran medida la recolección de ejemplares para coleccionista.


Parnassius apollo asturiensis

Parnassius apollo asturiensis


Parnassius apollo asturiensis.


miércoles, 1 de julio de 2015

El chocolate del oro

Estos últimos días aparecieron noticias variadas relacionadas con la minería del oro en Asturies, con las autorizaciones dadas por el Gobiernín en funciones para nuevas explotaciones, o al menos nuevos estudios, sonrojantes estrategias publicitarias que unan dos conceptos altamente queridos por empresas contaminantes: niños y medio ambiente, vendiéndonos en este caso la suelta de alevines en la cuenca del Narcea, amenazada de muerte por las explotaciones mineras del Belmonte.

"Tradicional" suelta de alevines de trucha (foto de EFE)


También nos ha bombardeado con reuniones o congresos en los que se nos vende empresas que cambian de nombre y se visten de verde para seguir con el mismo formato: explotar de la manera más rentable posible hasta el último gramo de oro de las rocas asturianas.

Y rentable en los términos que hasta ahora conocemos con este tipo de empresas, solo ha significado "destructivo"

Se hallan ahora amenazados por esta nueva y más virulenta ofensiva minera, desde Salave en Tapia, al valle de Paredes, pasando por las sierras de Navelgas o de Allande y Boal.

Nada nuevo, simplemente van siguiendo el rastro de los romanos, solo que ahora se conforman con concentraciones menores de oro en la roca (lo que compensarán con la extracción de otros metales y minerales de valor, supongo, porque el oro no viaja solo)

De lo leído hasta ahora y el tono en el que lo escribo, se deduce que estoy en contra de las explotaciones auríferas. Bueno, sí. Pero tampoco es una cuestión integrista.

Yo estoy en contra del actual modelo de explotación minero, me da igual de oro que de caliza. Pero en el caso del oro es aún más sangrante.

La explotación de oro es una forma más de explotar recursos naturales, pero los seres vivos es lo que hacen: explotan los recursos a su alcance.

El problema no es la explotación, si no la forma en la que esta determina el futuro del entorno en que se produce. En otras palabras: no tengo nada en contra de explotar un yacimiento si este queda restaurado por completo o tan por completo como tecnológicamente sea posible.

Por supuesto durante el periodo de explotación debería ser impecable en el respeto de acuíferos, cursos de agua, yacimientos de estériles, productos químicos derivados de la explotación..... (en 2010 la UE recomendó la prohibición de actividad a empresas como Kimbauri en Asturies que almacena cianuro y metales pesados en una balsa minera como la de Belmonte)

Pero, en realidad, lo que ocurre, y por lo que estoy completamente en contra de estas explotaciones, es que se producen fraudes. Fraudes de ley, fraudes económicos y fraudes políticos, porque son autorizados a sabiendas de que nos están chuleando.

Una vez se ha realizado la parte rentable de la explotación, las onzas de oro están lavadas, y los residuos, generalmente venenosos, están a salvo, convenientemente almacenados para que dentro de unos años sean una bomba de relojería ambiental, y ahora sean una hipoteca de futuro, entonces, la empresa hace algún tipo de salto de ingeniería financiera o empresarial o lo que sea, se declara en quiebra, o no rentable o se vende a la filial de cualquier filial, se lava las manos y si te he visto no me acuerdo.

Adiós. Ahí te quedas con tu mercurio o tu arsénico o la parte de la Tabla Periódica que elijas dentro de una balsa de lodos o directamente en una escombrera.

Balsa de lodos y aspecto parcial de la mina de oro de Kimbauri en Belmonte, en una cabecera lateral de la cuenca del Narcea, y una amenaza extrema para el entorno y la propia cuenca del Narcea.

Y por supuesto sin restaurar ni un metro cuadrado (o haciendo un simulacro de restauración que da vergüenza ajena)

Así que yo propongo algo sencillo. 

Las empresas hacen previsión de beneficios (eso lo hacen muy bien). Vale. 

Pues que hagan como cuando yo alquilo un apartamento de vacaciones. Antes de entrar pago una fianza por posibles desperfectos. Cuando se comprueba a mi marcha que todo está en orden y no he roto nada, me devuelven la fianza. Entonces me la devuelven.

Pero no antes.

Pues sencillamente que las empresas mineras adelanten una parte de esos beneficios previstos en forma de fianza medioambiental. Una parte importante. Un 30% de la inversión y un 50% de los beneficios previstos. Para estas multinacionales es el chocolate del loro, una parte menor de sus balances, pero para nosotros es la garantía de un futuro.

Que lo adelanten y se les devuelva cuando hayan restaurado cada centímetro del territorio destruido. Cuando hayan restaurado cauces y limpiado lodos, cuando hayan retirado contaminantes y repoblado de bosques lo que tomaron.

Pero no antes.

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