viernes, 5 de noviembre de 2010

Mirlo acuático

El mirlo acuático (Cinclus cinclus) es una de las especies más agradecidas de ver en nuestra naturaleza. Suele ser bastante fiel a un tramo del río donde se asienta, y bastante fiel también a las zonas que escoge para anidar o para invernar.


Inconfundible por su color marrón chocolate con el pecho blanco, pero sobre todo por su característico modo de obtener alimento zambulléndose en el agua, a menudo a contracorriente, buscando larvas de marabayos y otros invertebrados, moviéndose de forma espasmódica a veces, lo que le vale el nombre asturiano de llavaculos, y con un vuelo rápido a ras de agua que le hace fácilmente identificable.

Mirlo acuático en el río Pigüeña

En invierno baja a zonas de costa o tramos medios de los ríaso, mientras que el resto del año suele escoger zoans altas de los mismos. Así que en esta época comenzamos a verlos cerca de la desembocadura de ríso donde el resto del año no aparecen.


Algunos llegan, por ejemplo a pasar el invierno en Lluarca, otros se quedan en cambio cerca de Arriondas, o cerca de Pravia. Como los territorios en zonas bajas también pueden estar ocupados, estas semanas son muy activas, con persecuciones y peleas (o al menos amenazas) hasta que se reestablezcan las fronteras.

Pese a no ser escaso, últimamente sufren una persecución que no puede ser más que calificada como estúpida, por parte de algunos indocumentados de entre el colectivo de pescadores, sabe Dios con qué justificación, lo que ha hecho que se produzcan sucesos lamentables como la destrucción de nidos de los que hacen bajo los puentes.

Una desgracia como otra cualquiera la de tener esta gente compartiendo nuestra naturaleza.




jueves, 28 de octubre de 2010

Esfinge calavera

De entre todas las mariposas (Lepidopteros), las nocturnas son las más abundantes, espectaculares y desconocidas.

De estas hay algunas que sí son más facilmente reconocibles especialmente por su gran tamaño y por un aspecto característico, con las alas delanteras estrechas, muy pilosas, crípticas y un cuerpo robusto. Son las especies del grupo de las esfinges (Sphingoidea).


Entre las más grandes y conocidas está la llamada esfinge calavera (Acherontia atropos), por la mancha en el dorso del tórax con un aspecto a veces semejante a una calavera, colores oscuros con grandes manchas marrones negras y pardas y abdomen amarillo con franjas horizontales oscuras y una franja azul oscuro longitudinal.

Estas esfinges se hicieron famosas por una especie parecida que aparecía en la película de "El Silencio de los Corderos". Pero ya era muy conocida por su aspecto un tanto siniestro pero sobre todo porque además es de las pocas especies que pueden emitir sonido audible para los humanos, una especie de chirrido inesperado y sumamente inquietante añadido a su mala fama.

Lo curioso es que en general son mariposas que se localizan a principios de verano como adultos, y las segundas generaciones no suelen ser abundantes y a menudo son inexistentes. Pero este otoño me han enseñado adultos de esfinge de la calavera estos días de finales de octubre. Un regalo a las puertas del invierno.

martes, 19 de octubre de 2010

Bosque de L'Hermu. Imágenes

El bosque de Monasteriu l'Hermu es posiblemente el más imponente de los bosques de Asturies. Imponente por su tamaño, por extensión, por tratarse de un tipo de bosque, de hayedo, único entre los bosques de Asturies con características diferenciales de los hayedos tanto orientales como occidentales.

El hayedo no tiene en la zona occidental de Asturias su óptimo porque la sequía estival es más intensa y esta circunstancia favorece al roble albar (Quercus petraea) frente al haya (Fagus sylvatica) cuyas necesidades hídricas son mayores, probablemente porque sus raices más superficiales no alcanzan los niveles del sustrato donde se almacena el agua y porque sus hojas permiten una evapotranspiración más intensa, entre otras razones.

Este es por tanto un hayedo especial y eso se transmite en su ambiente, especialmente en la increible variedad de líquenes y en algunas especies del sotobosque que no parecen propias del terreno silíceo sobre el que se asienta.

También son importantes los abedulares de la zona más alta, las fresnedas y los bosques de ribera que orlan las orillas del Narcea. Acompañan serbales, abundantes acebos, avellanos, etc.


Este bosque es junto con Muniellos la joya de la corona del Parque Natural de las Fuentes del Narcea y el Ibias. De hecho en su cabecera está la braña del Narcea, el nacimiento del Narcea y es zona núcleo de la Reserva de la Biosfera que comprende el Parque Natural.

Por supuesto está considerado como zona restringida en la zonificación del Parque y es refugio de todas las especies de interés de la Cordillera.

Es también el centro de una batalla entre los habitantes de la zona, los dueños de las fincas, los intereses mineros, el Principado, los ganaderos y todo el elenco de problemas ambientales que se pueden achacar al occidente astur. Es un milagro que aún no haya ardido por los cuatro costados.
Es un lugar increible por todo esto, por los paisajes que ofrece, por el color, por los líquenes por la demostración de que se puede conservar y por justo lo contrario. Podría ser el bosque más imponente de Asturias, pero ahora mismo su futuro es muy incierto y mientras los propios habitantes de la zona no entiendan que hay cosas que ni uno puede hacer ni en su casa, mientras no se detengan determinadas prácticas industriales, etc. su futuro pende del milagro.


domingo, 17 de octubre de 2010

La Pornacal

La Pornacal es probablemente la braña más conocida y visitada del Parque Natural de Somiedo, es imagen y promoción del Parque y emblema del mismo junto con el oso.


Está en un paraje increible, rodeada de alguno de los mejores bosques de Asturias, atravesada por un río, en mitad de unos pastizales que lo largo de todo el valle explican la importancia de esta y el resto de brañas de Somiedo.


Y con todo La Pornacal parece condenada a muerte. Tal vez tenga que ver con la decadencia imparable del modo de vida del campo asturiano, con la pérdida de sus señales de identidad, con el alejamiento progresivo del centro de Asturies con las alas y con la tierra a la que han pertenecido durante siglos. Tal vez tenga que ver con la desaparicón de un modo de vida y una cultura, y también con la dejadez y con la incomprensión de esa cultura.

En cualquier caso en La Pornacal, que todavía mantiene sus cabanas en pie porque aún se sube a brañar y porque aún los pastos alimentan la economía de muchas personas, en La Pornacal las cabanas caen, pero en el resto de Somiedo las brañas desaparecen.


Y si eso es así en Somiedo dodnde sus señas de identidad son necesarias para su propia supervivencia económica, ¡¿qué no ocurrirá en Allande, en Lena, en Aller, en Cudillero, en Ibias..., en el resto de Asturies donde ya no se entiende la necesidad de conservar un patrimonio etnográfco que es patrimonio de todos?!

En las imágenes aparecen dos o tres cabanas hundidas. Pero hay otras con los teitos en muy mal estado, otras teitadas con pizarra, el plástico sustituye a las cumes de madera. Supongo que es el progreso, pero lo cierto es que no puedo con él.

viernes, 1 de octubre de 2010

Orquídea de otoño

Spiranthes spiralis, es una planta pequeña de entre 20 y 35 cm de altura, cuyas pequeñas flores blancas surgen a principios de otoño formando una inflorescencia alargada y en espiral muy característica.

Aparece desde el nivel del mar hasta los 1.000 m aproximadamente y aunque no es abundante, tampoco es difícil de localizar porque es la última orquídea del año, y una de las últimas flores en aparecer antes del invierno.

Es muy característica por la espiral que forman sus flores, por el tono apagado del tallo y por la pilosidad que la cubre. Surge en céspedes abiertos o en arenales siendo representativa del piso colino.

martes, 28 de septiembre de 2010

Frutos silvestres

Tras un día de berrea casi sin éxito (digo casi porque siempre hay éxito en disfrutar de un amanecer helado con el sonido de los venados a tu alrededor), y puesto que los ciervos se dejaban oir insistentemente pero no podíamos verlos, me dediqué a observar a mi alrededor, no sólo el paisaje (sobrecogedor) si no también la variedad de frutos nuevos que ofrece la vegetación justo antes de la llegada del invierno: sólo en el pequeño entorno del camino seguido por Somiedo pudimos observar escaramujos (frutos de los distintos tipos de Rosa), arándanos (Vaccinium myrtillum), endrinos (Prunus spinosa), moras (Rubus sp.), hayucos (Fagus sylvatica), bellotas de encina, roble albar y roble melojo (Quercus rotundifolia, Q. petrae y Q. pyrenaica), avellanas (Corylus avellana), frutos del serbal (Sorbus aucuparia), mostajo (S. aria), de hiedra (Hedera helix), de saúco (Sambucus nigra) y seguramente muchos más que me dejo por el camino.
Frutos de endrino, en muchos lugares usados para hacer pacharán

Muchos de esos frutos ya estaban en el suelo roídos, o más o menos comidos, unos pocos aún estaban verdes, pero la mayoría son la base de la alimentación de muchas especies que dependen de los azúcares y aceites que contienen para prepararse al cambio de estación, y su reserva de grasa es su salvoconducto. Así que no es extraña la actividad frenética de carboneros, herrerillos, acentores, cuervos, glayos, collalbas y otros tantos habitantes que no pudimos observar.

Moras, frutos de los zarzales (Rubus sp.)
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