lunes, 14 de noviembre de 2011

LIC Río Agüeria




En Santalla de Ozcos el río Agüeria recorre buena parte del concejo en dirección contraria a la lógica de la cercanía del mar, pero siguiendo el imperativo de la gravedad desde la Sierra la Bobia, para tras un giro hacia el Este acabar en el Navia.




Es un río de caudal pequeño pero continuo, testigo de una ocupación ancestral de un territorio que hizo de la supervivencia un arte.

Varios senderos lo cruzan, lo siguen o acompañan más o menos de cerca, pero en sí mismo es un sendero, un camino bien marcado de conexión entre territorios en lo actualmente se llaman corredores de fauna o de biodiversidad.

Mantiene un bosque de ribera casi continuo que en buena parte se extiende también por las laderas adyacentes provocándose un paisaje curioso donde los bosques, de roble, de castaño, pinares de repoblación o alisedas ocupan los fondos de valle y las medias laderas, mientras que los pastizales se mantienen en lo alto de las sierras, planas casi todas ellas, llanas y adecuadas para el desarrollo de la ganadería. El resto son brezales infinitos más antiguos que los bosque que los rodean, con cortino dispersos que atestiguan tiempos donde los osos debían ser vecinos frecuentes.



En este otoño retrasado que disfrutamos, las orillas de Agüeria estaban este fin de semana plenas de colores, llenas de ocres y amarillos. Y las hojas cubrían discretamente ls cicatrices del uso de hombre de este río: molinos hundidos, pueblos abandonados hace décadas, restos de minas y canteras de pizarra, banzaos que ya no almacenan agua para las fraguas, canales y muros, corripias sin castañas.



Los bosques que rodean y esconden al Agüeria van recuperando poco a poco lo que es suyo, borrando los restos de la domesticación a la que lo sometieron los hombre y convirtie´ndose ahora en foco de expansión de la fauna y flora de los Ozcos.


No es de extrañar que toda la cuenca del río Agüeria sea Lugar de Interés Comunitario (LIC) y
el propio río, parte de las zonas núcleo de la Reserva de la Biosfera Oscos -Eo - Tierras de Burón. Y poca protección tiene para la que merece.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Los quebrantaosos

Mi primera impresión fue que no entendía nada.


Pero después ya empecé a comprender: es sencillo es una simple cuestión de dinero. Nunca importó el oso, ni el quebrantahuesos, ni por supuesto la conservación de la biodiversidad, ni nada por el estilo. Sólo importa la pasta, es este caso fondos Life por valor de 14 millones de euros.




Como es más de dos millones de euros (que son los fondos Life dedicados al osos actualmente en Asturias y alrededores) pues dejamos de proteger los osos, o lo que sea porque lo menos importante son los osos, y empezamos un nuevo proyecto fantasma, quimérico e inconsistente para disponer de nuevas remesas de pasta, que es lo importante.




Así que ahora en pago por los quebrantahuesos que hemos sacado de su hábitat e introducido a la fuerza sin avales científicos sólidos, en un medio donde los "jardineros del paisaje" siguen usando veneno, ahora cogeremos osos de una población aún inestable, escasa y en un leve proceso de evitar la extinción y los llevamos (los traslocamos) a un lugar nuevo donde no los quieren, donde les pegan tiros y también siguen usando veneno.




Es el pago de quebrantahuesos por osos o viceversa en un proceso de estupidez y publicidad sin fin, en el que lo único que cuenta es la pasta, lo de siempre.


Porque si lo que interesase mínimamente la naturaleza en Asturies, su biodiversidad, su conservación, otro urogallo nos cantaría.



Por cierto, en la prensa hablan de llevar dos osas y un macho. Podrían aprovechar a llevarse a Paca y Tola y a Furacu, total no creo que les interese repoblar, sólo los euros, y estos osos ya están amortizados.







lunes, 31 de octubre de 2011

Algo tuyo



Hace años había un anuncio televisivo sobre la prevención de incendios forestales que decía "Cuando el bosque se quema, algo tuyo se quema".


El sábado tuve ocasión de ver el desastre inmenso ocurrido en el Parque Natural de Fuentes, en los valles de los pueblos de Vega de Tallo, L'Artosa y Vega d'Hórreo. Un territorio enorme, que comenzaba a recuperarse y ha quedado reducido a cenizas.

Y tuve la sensación de que algo mío se había quemado.


Tal vez quede la esperanza de que esto sea un punto de inflexión, un antes y un después en la conciencia de los habitantes de un territorio que aún no han entendido que el fuego es un enemigo, no un aliado, que nunca se recuperarán si su futuro no pasa por conservar su tierra, sus paisaje, su patrimonio, sus bosques...



No pude ver el Valledor, el Valle del Oro que se ha convertido en el valle de la ceniza.

Os pongo un enlace. Es terrible.




domingo, 30 de octubre de 2011

¿Y esto para qué?



Un día estupendo, una ruta muy recomendable, un bosque hermoso y bien estructurado con árboles maduros, jóvenes, llenos de musgos y líquenes, distribuidos por especies según sus requerimientos ecológicos (orientación, tipo de suelo, pendiente...) y lógicamente en Asturies, modificado por el hombre según sus formas habituales, (talas y quemas sobre todo), pero que parecen haber respetado a este bosque en concreto (o a la parte que se conserva, claro). Es por cierto, un bosque de titularidad privada como amablemente se encargan de recordar en un panel informativo.



Pero a lo largo del camino, pero no en la misma pista necesariamente, se ven árboles que han sido parcialmente cortados, recortada su corteza con una pequeña hacha para secar al árbol ¡para secarlo!.



No había una pauta, ni más jóvenes ni más viejos, ni más cerca de la pista, ni en la vaguada, ni siquiera árboles enteros, a veces sólo ramas, en otros casos dos árboles juntos, en otros muy espaciados, sin seguir aparentemente líneas, nada.


Así que como no conozco explicación espero que alguien amablemente trate de darme una que tenga sentido.


Aprovecho para agradecer a aquellos que han contestado en otras ocasiones, quise hacerlo a través de los comentarios, pero a veces los ordenadores y yo no llegamos a entendernos.





Ahí van fotos de los árboles. Alguna estará desenfocada porque dentro del bosque hay poca luz.

domingo, 23 de octubre de 2011

Entrenamiento arácnido



En estos días soleados de este extraño y caluroso otoño, he podido observar algunos comportamientos un tanto extraños para la época del año. He visto prímulas floreciendo, petirrojos persiguiendo hembras y una cópula (o intento) de ánade real en el río Raíces. Pero el otro día me entretuve un rato observando el comportamiento de unas arañas diminutas en las que algunos machos buscaban cautelosamente a las dos o tres hembras que había entre unos juncos, en una zona encharcada junto a una pista forestal en Llaviana.



Las hembras eran considerablemente más voluminosas que los machos, no mucho más pequeños en longitud, pero evidentemente sí en el resto de parámetros.



Tal vez por ello los machos tenían mucha precaución al acercarse a las hembras, tanteaban el terreno y desde una distania prudencial hacían vibrar la tela donde estaba la araña con unos movimientos muy definidos que atraían la atención de la hembra, pero que no desencadenaban ataques.



Probablemente los movimientos que realizaba el macho tenían un ritmo o una cadencia especiales, muy diferentes de las vibraciones espasmódicas e irregulares que producen las presas al quedar atrapadas en la tela.



Un macho intentó acercarse a una hembra a la que estaba cortejando otro desde hacía un rato, así que fue rápidamente expulsado de la tela.

Pero no se fue muy lejos. Se puso a un lado de la tela, sobre otro junco, y comenzó a exhibirse frente a una mosca que estaba allí posada.




Levantaba el primer par de patas, hacía estiramientos rítmicamente, e incluso hacía vibrar, también con ritmo algunos hilos de tela que tenía cerca.

La mosca no parecía muy impresionada, así que se acabó marchando.




El macho después de haber entrenado, comenzó a acercarse de nuevo a la tela de la hembra donde el otro macho seguía intentando un acercamiento.

Tanteó el terreno y empezó a exhibirse. Algo hizo mal, porque la hembra se lanzó como una flecha contra él. Por suerte, el galán fue rápido y se dejó caer descolgándose por un hilo de seda.


Luego se fue hacia otro lugar más alejado.

Supongo que a entrenar más.

domingo, 16 de octubre de 2011

El falso otoño de Ventaniella




Ayer estuve en el Puertu Ventaniella, en la cabecera del río Ponga que originalmente era la cabecera del Sella, aunque con la apertura de la carretera del Pontón se le cambió el nombre. Jovellanos pasó por este puerto y explicaba que era el nacimiento del Sella, del mismo modo que el primer pueblo de Ponga entrando desde Amieva se llama Sellañu.

Disquisiciones históricas al margen Ventaniella es una maravilla: praderas de montaña, rodeadas de bosques de haya muy bien conservadas, una calzada medieval que aún se conserva en algunos puntos, una venta y una ermita en perfecto estado, leyendas, rutas de montaña, tranquilidad...


Ayer, 14 de octubre, el color de Ventaniella era otoñal, pero el otoño no había llegado a Ventaniella, el color era producto de la sequía que afecta a la Cordillera en estas últimas semanas. El color no era el brillo del las hojas otoñales, naranjas, amarillos, rojizos; era el color marrón de las hojas crepitantes por la sequía, y el paisaje estaba marrón, pardo, mustio.



Las hojas de los abedules sí estaban amarillas, lo que tampoco es extraño porque en la época de pérdida de hojas de los abedules en la franja superior del bosque es más temprana.


Pero las hayas están secas, no hay setas, hay agua pero poca y el pasto está ralo.




Eso sí, hay frutos, hayucos en abundancia, escaramujos, avellanas...


El otoño entrará con el agua, quizá comience a cambiar también el color de las hojas.




En la foto hay sólo un haya con color de otoño, anaranjado, el resto es el color de la sequía
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...