viernes, 31 de agosto de 2012

¡Encima de lobo, pone la cama!

Sigo incrédulo ante mi propia capacidad de asombro. De veras que yo creía que estaba agotada, o al menos seriamente afectada, pero en esta parodia de la vida que son nuestros políticos asturianos (y el resto), siempre hay lugar para un nuevo y mayor salto mortal con tirabuzón.
No contentos con la prevaricación de matar lobos dentro del Parque Nacional de Picos de Europa, ahora matan a aquellos lobos ¡QUE ELLOS MISMOS HAN RADIOMARCADO PARA SU SEGUIMIENTO Y ESTUDIO!
Creo que no merece la pena más comentarios. Adjunto la nota de prensa que los grupos ambientales asturianos.

Los grupos ecologistas y animalistas asturianos denuncian que uno de los dos lobos abatidos el pasado día 21 de agosto en la zona de Cabrales- Tresviso por el Consorcio Interautonómico del Parque Nacional de los Picos de Europa, del que es Presidenta la actual Consejera de Agroganadería y Recursos Autóctonos del Principado de Asturias, era el ejemplar apodado “MARLEY” y portaba, de hecho, al momento de su muerte, el collar GPS-GSM que le fue colocado el día 29 de octubre de 2011, siendo cachorro, por técnicos contratados por el Parque Nacional para realizar el estudio de seguimiento de cánidos en el Parque Nacional, hecho este que ha sido deliberadamente silenciado por la Consejera de Agroganadería, Mª Jesús Álvarez González, quien, si bien declaró a la prensa la muerte de los dos ejemplares de Lobo, no hizo mención alguna al extremo referido de que uno de ellos era objeto de estudio científico.

            La Dirección del Parque Nacional de los Picos de Europa informó al Patronato que, a fecha 24 de julio de 2012 el dispositivo había recepcionado 5.054 datos y añadió que “continúa emitiendo”. Fueron necesarias 52 jornadas nocturnas para poder proceder al radiomarcaje del ejemplar matado por el propio Parque Nacional, y algunos ejemplares de otras especies perecieron en la trampa de captura.

Según informes oficiales, sobre la base de contratos subrogados que se cargan al capítulo VI de inversiones, la administración del Parque Nacional abonó en 2011 la cantidad de 149.914,84 euros a la empresa TRAGSA para que realizara el estudio “Seguimiento de manejo de fauna en el Parque Nacional de los Picos de Europa 2010-2012”. A su vez, se abonó a la mercantil “A.RE.NA, S.L.” la cantidad de 125.000,00 euros (que se suman a los 114.464,72 euros abonados en 2010) por la realización de la asistencia técnica denominada “Seguimiento de las Poblaciones de cánidos en el Parque Nacional de los Picos de Europa”, cantidades a las que se han de sumar las de 55.189,90 euros por el estudio específico denominado “Asistencia Técnica para la captura en condiciones de seguridad controlada, el radiomarcaje y el seguimiento satelital de lobos” abonada en 2010, y la de 59.062,50 euros abonada en el mismo concepto en 2011.

El resultado de la resolución administrativa de 2 de agosto de 2012 que ordena matar a seis ejemplares de Lobo en el Parque Nacional impugnada por varias asociaciones, no solo ha acabado con la vida de dos ejemplares de lobo hasta el momento, sino con el esfuerzo económico que ha supuesto el estudio científico y con el rigor científico de los resultados que pudieran haberse obtenido del mismo.

Las asociaciones quieren denunciar además que este es un hecho que demuestra que los controles de población de lobos se realizan disparando al primer ejemplar que se presenta, por personal no especializado, sin proceder a la averiguación del sexo, edad y otras características que deben tenerse en cuenta en cuanto a la estructuración de las manadas y posteriores consecuencias en el incremento de los daños al ganado. Y puesto que la Dirección del Parque Nacional no tiene en consideración los datos y conclusiones que ofrecen los estudios científicos, que desaconsejan la realización de controles lobos porque, dicen, no tienen ningún efecto sobre el número de daños al ganado, y que incluso pueden tener el efecto contrario, se da el caso de que el programa de monitoreo de ejemplares de lobo sirve únicamente para facilitar la labor de matarlos, y no para obtener datos sobre su comportamiento y campeo para su mejor gestión.

Foto de "Marley" abatida.

lunes, 20 de agosto de 2012

Evolución del paisaje


Leyendo y releyendo las opiniones  acerca de la función e importancia de ganaderos y agricultores no dejo de estar completamente de acuerdo en la función que los mismos han tenido y aún tienen en la estructura  actual del paisaje de Asturies. Toda Asturies ha sido moldeada por ellos. Cada valle, cada mortera, cada collada, cada monte tiene dueño, nombre e historia.
Pero eso no quiere decir que el futuro ha de ser igual. De hecho no puede ser igual. Hay un problema de fondo en la interpretación de la evolución del paisaje de Asturies, de su paisaje evidentemente humanizado.
La interpretación de la evolución del paisaje se hace como si fuese la evolución de una población biológica: se habla de adaptaciones, de interacción con otras especies, se habla de uso de los recursos del medio, etc. Un lenguaje evolucionista que ajusta muy bien a las explicaciones que se buscan en las que el resultado final es, en principio, beneficioso para la biodiversidad, los habitantes, el paisaje…. en fin, un auténtico Edén.
Pero en evolución, a pesar del uso de los términos, la base principal del proceso no son las poblaciones si no los individuos, y la explicación de la evolución del paisaje de Asturies es también una cuestión de individuos. De hecho, todo depende de aquello que beneficie no a las poblaciones, no a los pueblos, no a la diversidad, si no a los individuos, lo que beneficie a la supervivencia de los individuos.
Por eso se explica la roturación y la quema, la eliminación de especies competidoras o la caza y pesca sin detenerse en el agotamiento de los recursos. Porque en realidad no son las poblaciones sino el individuo el que busca su supervivencia a costa de lo que sea.
Eso explica también que ante el aumento de la población en el siglo XIX, los recursos del medio se exprimiesen hasta el extremo, porque las normas de la comunidad cambian por las necesidades del individuo y los equilibrios también cambian.
En la estructura actual hay ciertas actuaciones que no son necesariamente válidas. No creo que sea necesario el extermino de especies para el mantenimiento de la actividad ganadera. Las quemas incontroladas, preferentemente de áreas repobladas, no se sostienen para un modo de cultivo y manejo ganadero modernos, pero tampoco tirar los purines en cualquier parte (generalmente cerca del río), abandonar todo tipo de enseres en cualquier lugar del monte o considerar que las normas no rigen para los habitantes del campo igual que para el resto a la hora de cortar, quemar, rozar, atravesar, cazar, etc.
En todo caso el mundo rural (el mundo en general) ha cambiado y los equilibrios del mismo también, de manera que las estructuras existentes quizá no deban seguir los pasos de antes.
Apenas a cinco kilómetros unas huellas de oso indicaban el cambio de paisaje. Lo ganadero cambio el paisaje, lo moldea, lo mantiene, lo define y delimita, convierte a lo salvaje en una reserva.
La vista es hacia Cangas del Narcea desde el límite con Tineo 


Durante siglos “lo manso” dominó Asturies, se expandió y la cambió. Tal vez sea el momento de reequilibrar, de que lo “bravo” adquiera un mayor protagonismo en un mundo que necesita espacios “salvajes” para subsistir.  
Cuidado, con las mismas siempre ha abogado por un esfuerzo suplementario de la sociedad para mejorar todo lo posible las condiciones de vida de la gente del campo, especialmente de los habitantes de los espacios naturales protegidos. Porque “lo manso” sigue siendo parte integrante de nuestra cultura y paisaje, pero las formas de transformación ya no son las mismas y sus métodos y objetivos  tampoco, de forma que la supervivencia del individuo no puede condicionar “incondicionalmente” la conservación de un medio que se dirige hacia un equilibrio distinto.

miércoles, 15 de agosto de 2012

El lobo agropolitano


Estas semanas se revuelve la polémica entorno al lobo en varios foros, principalmente en la prensa (en La Nueva España concretamente que son expertos en polémicas medioambientales) y como respuesta interesada aparecen firmas opinando de forma coordinada para con toda probabilidad crear una situación de opinión favorable a las más que previsibles medidas contra el lobo que aprobará el Gobiernín asturiano.
Estas respuestas las dan en prensa Jaime Izquierdo, Tom Fernández (¿?),  y la consejera de Medio Rural que además está en esta ocasión encargada de la protección a la biodiversidad.
Esto último es verdaderamente alucinante, porque aunque serái una situación lógica que medio rural y conservación de la Naturaleza fuesen de la mano, lo cierto es que es algo así como poner el zorro a cuidar del gallinero: se busca a toda costa el voto del medio rural, o al menos el impacto mediático que representa cuidar del Medio rural.
Pero es una impostura por una razón evidente y que ya he esgrimido en mucha ocasiones: no hay estudio o estudio fiables sobre los cuales realizar estimaciones de población lobera, de los daños causados, de la presencia o ausencia de perros asilvestrados (o no asilvestrados como los mastines que se comieron la xata de mi última entrada).
Así que finalmente la mera acusación desata una respuesta destructiva que es además un caso claro de prevaricación, es decir de incumplimiento de la ley a sabiendas, porque la misma ley que se esgrime a la hora de los controles lobunos, obliga a la administración a un estudio y seguimiento de las poblaciones para que las medidas sean “proporcionales”, palabro que no dice nada y que significará la imagen de lobos muertos como respuesta interesada a la gestión actual de los rebaños en Asturies.
Y ahí encaja la respuesta en prensa sobre una idea que se nos trata de vender de manera machacona desde hace años: la idea del pastor o el agricultor como  “jardineros del paisaje” (sic.) una expresión de gran fuerza y nulo contenido que acude a la idea de que la Naturaleza de Asturias no existiría si no fuese por la labor desinteresada del ser humano que ha tratado a toda costa de dejar su entorno mejor  de lo que lo encontró.
Esto se puede vender desde el punto de vista de la contraposición entre pastores y quesos versus lobos, o desde el punto de vista de la contraposición entre “lo manso y lo bravo”.

Tal vez sea que los lobos le dan más miedo a los políticos que a Caperucita y por descontado es más fácil echarle la culpa al lobo que confesar la absoluta inoperancia e incompetencia para evitar la sangría del campo.

Hoy ya he despotricado bastante con lo del lobo (y en realidad sólo repito lo mismo: si hacen falta controles háganse, pero que no nos vendan motos sobre estimaciones basadas en las quejas de los pastores) aunque no lo suficiente contra ¿nuestros? políticos, por cierto los mismos año tras año y con las mismas recetas que ya saben que no funcionan.

El próximo día más sobre la relación entre los agricultores y pastores y la Naturaleza de Asturies. 

sábado, 28 de julio de 2012

No es lobo todo lo que reluce


A menudo una imagen vale más que mil palabras. 
Estos días fue noticia en la prensa que los pastores exigían la erradicación del lobo en el Parque Nacional de Picos de Europa, otros advertían que los daños no estaban siendo pagados, etc.
Con todo el respeto a una profesión extraordinariamente dura como la del ganadero, la del pastor, la de cualquiera que trabaje en el campo, a menudo la línea entre las exigencias y la realidad es muy curiosa.

En la foto se ve un mastín leonés, perro pastor de un rebaño de ovejas en la raya con Somiedo. Perro pastor  junto con otros ocho perros (y un pastor humano). Perros pastores que defienden el ganado día y noche. De noche ellos solos.

En la majada donde este mastín y sus compañeros de guardia se comieron este xato, ayudados por los buitres cuando no había mastines cerca, (por el crotal procedente de Somiedo), había otra novilla más mordida en las patas traseras. "Por los lobos" nos dijo el pastor humano.
Yo no ví ningún lobo, pero los mastines iban por turno a comer de xato muerto, y por turno a echarle un vistazo a la novilla, sospecho que a ver si palmaba o había que rematarla.

Los daños al dueño de las vacas no se los pagará nadie, porque estaban en León, y la vaca era asturiana, y además lo daños serán (sin duda) achacados a cánidos indeterminados lo que para el ganadero asturiano será  como decirle "fue el lobo pero no te lo vamos a pagar". Aunque ahí queda la imagen. Tengo más, pero mi conexión veraniega no da para más que una de cada vez y para testimonio sobra.



Por cierto que el pastor de ovejas afirmaba con rotundidad varias cosas interesantes:
1) Que a él no le faltaban las ovejas gracias a los mastines (lo que era evidente)
2) Que cada vez había más lobos (aunque no los había visto, cada vez había más vacas muertas en el monte)
3) Que a los lobos los soltaban "los de los Parques" ¿¿¿¡¡¡¡!!!!???? 

Una situación verdaderamente curiosa.

jueves, 5 de julio de 2012

Otro planeta

Sin salir de la península hay muchos planetas, muchos mundos, tantos ecosistemas que resulta dificil de destacar entre tanta variedad. Suelo decir que soy más de pueblo que las bellotas que llevan boina, y a menudo cuando salgo de Asturies tengo esa sensación. En algunos lugares esa sensación se multiplica por la avalancha de diferencias.
En la costa de Huelva, todo parecen diferencias, pero hay dos que impactan mis sentidos: una es el calor, la otra la facilidad con la que en pleno verano y desde la misma playa veo especies que en Asturies resultan lejanas o casi rarezas. Digo veo, porque fotografiar es harina de otro costal.
Va una muestra de sensaciones.

Un charrancito (Sterna albifrons) descansa en la playa de Ayamonte rodeado de turistas que también le ignoran.


Los pesqueros entran al atardecer en el Puerto de Isla Cristina. Apenas hay gaviotas a su alrededor. Además son todos arrastreros, con un mismo modelo de barco con el puente muy adelantado en proa. Y aún a la orilla del mar y casi las diez de la noche, a 28º C.

miércoles, 27 de junio de 2012

Engañar para vivir


Mentir es una importante herramienta para la supervivencia en los seres humanos. En una especie social como la nuestra, la mentira es un fundamento del mantenimiento del grupo. Mentimos consciente e inconscientemente y nuestras mentiras pueden resultar extraordinariamente sofisticadas e incluso necesariamente aceptadas como en la aplicación de los eufemismos.

Pero en la naturaleza no hay mentiras, hay engaños, distracciones, disfraces. Son mentiras necesarias para sobrevivir.
Creo que se podrían agrupar en dos grandes conjuntos: disfraces y camuflajes. Ambos son caras de la misma moneda y ejemplos extraordinarios de la evolución. En el caso del camuflaje el proceso suele producirse por una coevolución del organismo en función del medio físico en el que vive. Evidentemente no es un proceso voluntario, simplemente la mayor o menor supervivencia de cada individuo determina si el camuflaje es suficientemente eficaz. Poniendo un ejemplo negativo: en Asturies no hay saltamontes rojos porque no hay plantas rojas, si aparecen son una señal luminosa para sus depredadores, así que se extinguen antes de poder dejar estirpe.

En el disfraz el juego puede ser tan complejo o más aún. Puede haber disfraces para cazar o no ser cazado  o ambos (un tipo de camuflaje como los insectos palo, o más sofisticados como los camaleones), para atraer (las orquídeas que se disfrazan de escarabajos para atraer a sus polinizadores) o disfraces para parecerse a otro. Puedes parecerte a algo que pase desapercibido (y volvemos al camuflaje) o al contrario puedes hacerte extraordinariamente visible. Visible pero muy parecido a algo con lo que no quieras encontrarte.

En la naturaleza, hacerse muy visible suele significar que eres muy peligroso, que mejor no te acerques, que tienes algo, un veneno generalmente que disuade al resto de atacarte, comerte o ambas cosas.
Así que el disfraz perfecto, o al menos el que más me impresiona, es aquella obra de arte en la que una especie inofensiva se hace parecida de una manera a veces burda, y otras muy detallada, a otra especie peligrosa y reconocible.
En las plantas el parecido suele ser de toda la planta. En los animales el código de colores es la forma más habitual en la que esto ocurre.
De entre ellos, en verano, es frecuente encontrar diversas especies de insectos totalmente inofensivos que muestran un código de colores que les hace parecer peligrosos: amarillo y negro.
Se muestran así "a pecho descubierto" mostrando las señales de advertencia de avispas, abejas, abejorros y otros, pero careciendo de sus armas químicas.
Como ejemplo dos especies de dípteros posados sobre plantas contiguas, que provocaron la alarma escandalosa pero totalmente infundada de mis dos retoños, ambos muy sensibilizados con el tema tras una amarga experiencia el verano pasado en la que intervinieron (en un orden previsible) un palo, dos niños y un avispero. Ahora odian los dibujos de la simpática "Abeja Maya" mientras van descubriendo lentamente los vericuetos de la coevolución.  


Diseño naranja y negro con una clara semejanza a las típicas avispas (Vespa germanica). pero los ojos grandes y unidos, las mínimas antenas y tener sólo un par de alas la delatan. 

Un diseño en amarillo y negro y unas mismas características que la delatan como mosca

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