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miércoles, 17 de septiembre de 2025

Después de los incendios de agosto de 2025 ¿Cómo quedan los osos?


Entre los días 8 y 28 de agosto, se produjo en la Cordillera, una oleada de incendios, fortuitos o principalmente provocados, que ayudados por climatología y situación de sequía, han afectado en mayor o menor medida a buena parte de las mejores zonas oseras en Asturias y en León (los osos no entienden de fronteras) y también a áreas de expansión.






Las estimaciones más optimistas cifran en unos 60-70 osos, los ejemplares que habitan o transitan regularmente por, por ejemplo, Somiedo.

Evidentemente las cifras fluctúan dependiendo de la época del año y las condiciones del medio, pues hay diferencias, si tenemos en cuenta los esbardos, los movimientos de machos durante el celo, etc. 

De estos osos de un área como Somiedo, una parte importante, probablemente desde el punto de vista de la especie la más importante, son las hembras reproductoras que tienen un comportamiento filopátrico, es decir, es bastante fiel a un territorio concreto, habitualmente cercano a su lugar de nacimiento y lo es durante años.

Ciertamente los estudios indican que el territorio de un oso, es muy amplio y puede variar en los machos desde los 1.500km2 o más, a las hembras con áreas territoriales mucho menores, con 250km2.

Pero en realidad, las hembras (y dependiendo de los estudios, también los machos), aunque pueden dispersarse y tienen gran movilidad, sobre todo en la búsqueda de alimento, suelen tener zonas de cría concretas, de apenas unos pocos km2 que repiten a lo largo de su vida, de extensión reducida, y que cumplen las condiciones mínimas de habitabilidad, refugio, zonas inaccesibles para apartarse de los machos (muy peligrosos para las crías por su tendencia al infanticidio), alimento suficiente, etc.

Estos territorios no son tan abundantes como podría parecer, y los mejores favorecen claramente la supervivencia de las crías.

Además, las hembras no suelen separarse excesivamente de su lugar de nacimiento, con lo que tienden a formar un mosaico de territorios colindantes con cierto grado de lazos familiares. Esto también favorece que cuando una hembra desaparece, su territorio suele ocuparse por alguna de sus hijas o con cierto grado de cercanía.

Pero también el proceso de colonización de nuevos territorios, es más complicado, entre otras cosas porque los territorios periféricos suelen presentar mayor mortandad, probabilidad de encuentros con otros osos (si son machos, será un problema), menor calidad de hábitat, mayor probabilidad de encuentro con áreas más humanizadas…

Los machos, por su parte, tienden a realizar desplazamientos mucho mayores, y en época de celo, desplazarse muchos kilómetros diarios. Son machos los que han avanzado hacia el sur de la cordillera, o los que han alcanzado a intercambiar individuos entre las poblaciones occidental y oriental de la Cordillera Cantábrica.






Llegados a este punto, ¿cuál será el efecto previsible de los incendios sobre las poblaciones oseras en la Cordillera Cantábrica, en Asturias?

Será muy difícil conocer el impacto directo, inmediato sobre las poblaciones afectadas en primer lugar, las que habitaban los lugares incendiados.

Es posible que haya habido bajas directas, por el fuego, por las huidas precipitadas provocadas por humo, fuego, helicópteros, maquinaria… No es fácil de estimar, pero en todo caso el impacto será probablemente limitado.

Incluso, puede darse de manera temporal y de forma muy limitada, una cierta ventaja por la presencia de carroñas de ungulados salvajes o parte del ganado muerto en los incendios más graves. Pero será también un efecto muy corto.

Los efectos que hay que prever, son indirectos. Algunos inmediatos, pero la mayoría a medio e incluso largo plazo. Difíciles de detectar si no se está prevenido y difíciles de conectar y evaluar socialmente.

Los incendios se han producido en alguno de los mejores enclaves y núcleos poblacionales de Asturias. Previsiblemente la mayor parte de los osos que utilizaban esos territorios, de forma estable, o de forma temporal, han sido desplazados a otras áreas, más o menos cercanas.

O lo serán en breve a causa de la pérdida de calidad del hábitat, ausencia de alimento en una época clave previa a la hibernación, pérdida de fuentes de agua, de refugio…

Se han perdido alguno de los territorios de cría mejores y con más larga trayectoria de ocupación de la Cordillera. Estas hembras con crías también aumentarán las posibilidades de perderlas si no lo han hecho ya. Una catástrofe para la población que va a mantenerse en el tiempo.

En cualquier caso, la previsión es un efecto dominó, en el que se aumentará la presión sobre los hábitats no afectados cercanos, aumentando la densidad de osos en esos territorios, aumentando la probabilidad de encuentro con machos por parte de hembras con crías, aumentando la competencia por recursos menos accesibles.

A su vez, los ejemplares menos capaces de resistir en territorios con mucha competencia, ejemplares juveniles, esbardos emancipados esta primavera o verano, hembras con territorio perdidos, se verán forzados a las periferias de los mejores territorios.


Como consecuencia, es necesario adelantarse a los probables problemas a los que se enfrentarán estos individuos desplazados, y a las situaciones en las que puedan colisionar con las poblaciones humanas.

Por un lado, en las zonas afectadas de forma directa por el fuego, las fuentes de alimento más cercanas y sencillas que han podido quedar a salvo, son aquellas gestionadas en el entorno de los pueblos: árboles frutales, huertas, maizales, colmenas, ganado de fácil acceso o animales domésticos… por lo que es posible un aumento de la conflictividad con el oso a corto y sobre todo medio plazo, especialmente en la pre y en la post hibernación.

Los desplazamientos, harán también que su presencia se haga más evidente en zonas que hasta ahora no parecían ser territorio osero, o que aumenten esos conflictos que eran esporádicos.

La probabilidad de accidentes por la misma causa, también aumentará, así como el acercamiento a pueblos. 
Hasta ahora, se han tenido en cuenta los conflictos con, por ejemplo, la basura, en zonas de cierta densidad osera. Tal vez ahora esos conflictos se extiendan y no estemos preparados.

Es previsible, por tanto, que de forma más o menos evidente, se pueda producir un efecto muy contraproducente en cuanto a la percepción social del oso.

Mientras la población era escasa, la conflictividad se mantuvo baja. El despoblamiento del campo también ha favorecido un a menor interacción negativa con los osos.

Con un aumento de la población, los conflictos no han sido importantes, pero cualquiera de ellos se ha tratado con un alarmismo exagerado y mero afán de provocar polvareda mediática. Pero en realidad, han seguido siendo escasos.

Pero justo antes de la oleada de incendios, tuvimos en Asturias un repunte muy significativo de conflictividad, con cuatro osos muertos en pocos días y un eco mediático importante que advertía de un aumento de la animadversión hacia el oso, al que ya no se ve como una criatura inocente, si no que se pone al nivel del lobo como depredador y empieza a ser considerado como problema. 

Se dan las primeras voces que piden controles y gestión de la especie con intervenciones directas (extracciones si nos atenemos a un lenguaje edulcorado)

La pérdida de algunos de los mejores espacios para la especie a ambos lados de la Cordillera, que además coincidían mayoritariamente con espacios naturales protegidos, un escaso pero aparente paraguas de protección para la especie, solo puede traer un aumento de estos conflictos.

Si se dan conjuntamente otros factores, como es la probable escasez de frutos en la Cordillera derivada de la sequía extrema de este verano, si se produce un invierno normal, no excesivamente cálido, con nevadas a lo largo del invierno… la situación puede ser aún más compleja.

La población osera de la Cordillera Cantábrica se enfrenta ahora, a un doble problema. Por un lado, el derivado de manera directa de los incendios y la pérdida de hábitat de calidad asociado, y la cascada de acontecimientos en la población.

Por otro, y probablemente mucho más importante a largo plazo, la posibilidad de un aumento de la conflictividad con los humanos y la pérdida del status de especie socialmente aceptada. Es decir la pérdida de reputación y la posibilidad de convertirse en una nueva fuente de enfrentamiento en vez de un emblema de recuperación y convivencia con la naturaleza.

domingo, 14 de mayo de 2017

Una vuelta de tuerking

Con la que está cayendo en el Parque de Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, no puedo evitar ponerme nostálgico y añorar los buenos tiempos en los que las gentes del Parque aclamaban con fervor las bondades de su director, la gloria de sus bosques y su hacendoso cuidado de los mismos, así como el respeto con el que trotan ligeros en carreras de montaña, mientras cuidan con mimo de su variada fauna, con el oso a la cabeza.

Tal vez el mismo director añore también esos tiempos en los que solo se pedía su dimisión por inclumplir la normativa del Parque y volar en helicóptero a menos altitud de la permitida por el interior de  la Reserva Integral de Muniellos.

Porque me deja absolutamente asombrado que ninguno de todos los que defendieron su gestión hace unos meses, no haya salido ahora a seguir defendiéndola con cuatro osos muertos por furtivismo en el entorno de Muniellos (en la puerta de Muniellos) e incendios que cercan y destruyen el espacio más protegido de Asturies, y por lo visto en su momento, el más querido, defendido y mantenido por sus habitantes o periféricos.

Ejemplo de avistamiento de osos en el entorno de Muniellos. Por desgracia envenenado

La cuestión es que una cosa en predicar y otra dar trigo. 

Y la gestión de un espacio natural como el parque de Fuentes del Narcea o Muniellos, no puede hacerse a base de buenismo, de golpes de efecto, de programas televisivos o de bailes. 

Cuando se acusa al máximo responsable de incumplir la normativa del parque por permitir la grabación de un programa de televisión cuyo único acercamiento a los valores por los que se protege Muiellos o su entorno, es totalmente banal y no ofrece ni un resquicio de educación ambiental o de rigor divulgativo, no es solo por si tiene un permiso de vuelo a baja altura o no (que también), si no porque es banalizar un espacio protegido y lanzar un mensaje de "todo vale", muy bien acogido por aquellos que están deseando desmontar el Parque y que leen el mensaje como una palanca para el incumplimiento de la legislación.

Un mensaje que ha traído desgracia y destrucción. Ha resucitado todos los fantasmas de la cerrazón más profunda.

¿Dónde está ahora el director del parque de Fuentes, de Muniellos? ¿por qué no ha dado explicaciones de lo que ocurre en su área de gestión en una contraportada periodística? ¿por qué no ha dimitido ya? ¿por qué no ha dimitido el Director de Recursos Naturales o la Consejera que tanto apoyan la labor de concienciación social del director?

Está claro que la gestión de todos ellos es nefasta y que no ha dado resultado el permisivismo. Es evidente que no hay una verdadera conciencia de conservación, y que cada vez que los "jardineros del paisaje" claman por su inocencia, es un paripé. Porque la realidad al final es cabezona y lo que ha quedado son balas, veneno y fuego.


Es evidente que la estrategia del miedo y la amenaza latente en forma de ruedas pinchadas a los guardas, amenazas de muerte o lobos decapitados, da beneficios a los delincuentes que las llevan a cabo: ni un solo detenido por la avalancha de lobos muertos por la mafia y una sentencia de muerte a 45 lobos, a pesar de que su propio partido vota a favor de su protección total en el Estado.

Hipócritas que dicen una cosa y hacen otra. Gente que grita y amenaza, que apoya la nefasta gestión de una Consejería cuya mejor baza ha sido poner a uno de los suyos a hacer "tuerking" en televisión, mientras los furtivos y los pirómanos campan a sus anchas en aquellos lugares que deberían ser el emblema de la protección.

Espero ansioso los argumentos de aquellos que defendían la actuación del director del Parque (o del Director de recursos naturales o de la Consejera porque es una única entidad) como "ejemplar".

Este es el única caso en que la autorización de sobrevuelo de espacios como Muniellos, (en este caso en la vertiente de Ibias este mes de abril) tiene pleno sentido, y jamás debería haberse dado. Por desgracia no ha habido vuelos que muestren la realidad de los incendios con el mismo espíritu comprensivo de aquellos que tuvieron tanto éxito.
No cabe duda de que el tuerking acaba poniendo a cada uno en el lugar al que corresponden sus méritos. 



viernes, 28 de abril de 2017

Nota breve: el oso suicida

No bastaba con tener un orificio en el cráneo con "destrucción de hueso de forma irregular" y además con los bordes quemados.

No bastaba con que le falte la piel, la carne del tórax, las extremidades garras incluidas...

No bastaba con cortes y apenas uno o dos días entre que murió y fue encontrado (no varias semanas como se dijo inicialmente)

No bastaba con todo eso, con una descripción que es casi grotesca.

Además resulta que el oso encontrado en los alrededores de Moal, lindando con Muniellos, en el sancta sanctorum de los espacios protegidos asturianos, el 7 de enero, con un frío de mil demonios, se le ocurrió suicidarse comiendo setas mortales (Amanita phalloides se entiende).

Una "fartura" para más INRI.

Fartura de setas venenosas en enero, a bajo cero, cuando hace meses que no quedan setas en el monte.
Con algo "semejante" a un disparo en la cabeza. Desollado. Y con la carne desaparecida.

Yo no tengo ni idea de quién es la persona que ha escrito esta ristra de despropósitos, pero realmente parece que ha sido quién se ha atiborrado de una tortilla de setas alucinógenas.

Supongo que entra dentro de la estrategia de la desinformación. Evitar las palabras "veneno", "furtivos", "delito", "cacería ilegal", "especie protegida" o "carne para hacer chorizos".

Porque sinceramente, es más creíble que mataron al oso de Moal disparándole a bocajarro una bala de amanitas congeladas, para después hacerse una alfombra con la piel, unos ceniceros con las garras, y chorizos con la carne, que toda la historia que nos quieren hacer tragar desde la prensa y los responsables de la protección del Medio Ambiente en Asturias.

O mejor aún: fue el mismo oso quien, abrumado por su incapacidad para bailar de forma tan televisiva como los responsables de su protección, decidió suicidarse, desollarse y vender su carne por internet a diferentes "youtubers" de moda.


Estado en el que se encontró el oso suicida de Moal que ingirió setas veneosas antes o después de morir.

http://www.lne.es/asturias/2017/04/27/fartura-setas-venenosas-mato-segundo/2094991.html
http://www.lne.es/asturias/2017/04/26/segundo-oso-muerto-moal-murio/2094911.html

martes, 25 de agosto de 2015

Maldito Theodore Roosevelt

La culpa de todo la tiene Theodore "Teddy" Roosevelt, 26 presidente de los EEUU. Si hubiese matado a aquel oso puesto en bandeja, si hubiese seguido su instinto de cazador (muy cazador por mucho que además se le recuerde como un gran conservacionista y tenga hasta un Parque Nacional con su nombre) y dejarse de contemplaciones, no habría ositos de peluche (teddy bears) y por lo tanto no habría legiones de traumatizados que piensan que un oso es una mascota en potencia,  un amigo al que abrazarse para no tener miedo por las noches ni mearse en la cama, listo para ser acariciado, que se tumbará amigablemente a que le rasquen la barriga mientras ronronea con un tarro de miel que te ha cogido de la cestita.


Caricatura que hizo célebre a Roosevelt al no disparar a un oso "preparado" en una cacería por considerarlo poco deportivo.


La culpa de todo puede tenerla Roosevelt, o puede que sea que después de décadas de hablar de protección y conservación de los ecosistemas y de las especies, de favorecer espacios naturales y de convertir la protección del medio ambiente en un tópico educativo, empresarial, político y social, al final no hayamos entendido nada y lo único que verdaderamente cuenta son los votos y la pasta gansa.

Cuando hace años, en una reunión sobre conservación y medios de comunicación desarrollada en Somiedo (en un episodio que creo que ya he contado), el periodista ambiental Benigno Varillas, preguntó a la Consejera y al Director de Recursos Naturales, que cuando se le permitiría criar osos, la concurrencia se echó las manos a la cabeza y cayeron críticas como pedrisco.

Yo entendí que era un provocación, pero tal vez fue un caso de clarividencia y Varillas veía hacia dónde se dirigía el proceso de conservación (si se le puede llamar así) de las especies protegidas en Asturies (y resto).

Hacia un modelo productivista: solo merece la pena la conservación de lo económicamente rentable, y en cuanto sea posible hay que hacerlo producir beneficios contantes y sonantes.

Y en eso estamos.

Primero se promocionó la visita al "País de los osos" por parte de empresas ambientales, pero eso quedaba corto. Luego se publicitó la observación de osos desde lugares generalmente lejanos a menudo acompañados de guías, en una situación un tanto "secreta", pero internet es lo que tiene y ahora mismo desde varias carreteras y con un buen telescopio (o sin él) cualquiera sabe cuando ir a ver. 

Ya puestos se hizo un aparcamiento y ahora ya la carrera es desbocada: Cangas construye dos miradores para ver osos (ya sin cortarse), Somiedo planea ampliar aparcamientos para el supermercado oso y Degaña (que abrió la lata) busca nuevas ubicaciones (yo propongo el castillete de la mina y así combinar una visita rápida a todos los atractivos que un turista puede soportar en una mañana)

Obras de creación de aparcamiento y mirador para poder ver osos.

Y así los guías que te llevan a ver osos no creo que tengan mucho trabajo porque en cualquier periódico o televisión, y no digamos en internet, puedes encontrar la situación exacta de media docena de osos como quien mira la previsión de las mareas.

La cuestión es que a nadie le importa el oso, ni la conservación, ni las consecuencias que esta carrera hacia ninguna parte conlleva.

Está claro que ya tenemos osos habituados a las personas en algunos puntos, al olor de su comida, al ruido de sus voces y a la falsa seguridad de unas distancias de observación que en algunos lugares son ya escandalosamente cortas.

Por desgracia ya sabemos qué les ocurre a los osos cuando recurren a la situación contraria y van a visitar humanos: primero los vecinos les dan manzanas y luego acaban encerrados de por vida en Proaza, tal y como le ocurrió a Molinera. 

Pero pronto esta carrera de avistamientos requerirá resultados y como ya advertí hace años, pronto, muy pronto, si ofertas ver osos, necesitarás asegurar el avistamiento: se cebarán osos, si es que no se está haciendo ya, porque hay fotos y vídeos que huelen a chamusquina desde lejos.

Y eso no deja de ser el fin para los osos: el día que deje de ser un "teddy" y de pronto demuestre que al fin y al cabo es el mayor carnívoro de la Cordillera, un depredador ágil, acostumbrado ahora a la presencia humana, sin miedo.  Pasará de ser especie estrictamente protegida a especie peligrosa, perseguida y.... ¿cazada? Estamos perdiendo el norte.

Y mientras tanto sigue sin haber protocolos de actuación, sigue sin explicarse a los turistas, vecinos, montañeros... que el oso no es un peluche, y sobre todo sigue sin haber un plan. No hay un plan de gestión la para la situación actual, el actual es un plan obsoleto y en algunos casos rayando el absurdo, dada la situación. 
Ni lo hay para un previsible aumento del número de individuos, con más de trescientos osos en la Cordillera. Ni para las evidentes consecuencias de gestión y convivencia entre osos y humanos.

¿Alguien tiene un plan?

Maldito Teddy Roosevelt ¿por qué no mataste a aquel pobre oso?

(Relacionado con el mismo tema pero escrito años atrás ver: 
  http://naturalezaenasturias.blogspot.com.es/2010/09/sobre-ciervos-y-osos.html)

jueves, 23 de julio de 2015

Hay especies de primera y especies ..... ¿de tercera?

Siempre he defendido que es positivo para la conservación de un ecosistema o de un territorio, encontrar un emblema, una especie señal, un icono que movilice y que se convierta en símbolo para todas las personas que, no siendo expertas, tengan sensibilidad con la conservación de un paisaje, un espacio o del patrimonio natural de una lugar.

Es más fácil conectar con un símbolo y es más sencillo justificar la conservación de un territorio en función de esa especie "bandera".

Pero sospecho que la simplificación puede llegar a convertirse en el problema. 

Y es que al asumir el concepto conservación en una sola especie e identificar la conservación de un sistema con la de una sola especie (a veces con un solo individuo), dejamos por el camino el objetivo principal que lleva a convertir en señal a la especie elegida, que no puede ser otro que contribuir a la conservación del conjunto.

Ya le he dado vueltas a este tema en otras entradas como "Cuando el oso se comió a Somiedo", pero no creo que se vea con suficiente claridad, no con la importancia que debiera ni siquiera entre los expertos o conservacionistas.

Si nos dijesen que han descubierto un nuevo tipo de lince exclusivo de Asturies o una especie de ave única de nuestros bosques seguro que encontraba eco y protección (y también quien trataría de quitárselo del medio)

Si fuese además una especie de la que pudiesen hacer camisetas y además tuviese una componente de "riesgo" que pudiésemos colgar en Youtube, entonces el furor estaba asegurado (estas son características atribuibles por ejemplo a los osos, pero no les puedes poner el apellido "cantabricus" y entonces pierden fuerza mediática).

Pues resulta que en Asturies hay no una, si no al menos tres especies exclusivas de nuestro territorio (bueno, una avanza hacia la comarca de la Babia, pero eso tampoco sería un problema), una de ellas diferenciada a nivel de género, no solo de especie, y además concentradas en una zona también exclusiva de nuestro más exclusivo Parque Natural. Son la más conocida Centaurium somedanum, la recientemente descrita Campanula mariaceballii, y el hinojo de roca que es incluso género nuevo, y evidentemente exclusivo de Somiedo y Asturies, el Rivasmartinezia vazquezii 

Y a nadie le importa o parece importarle, porque no solo no están protegidas adecuadamente por la totalmente obsoleta legislación asturiana en materia de especies protegidas (dos de ellas no están ni siquiera protegidas y hasta es posible que no se modifique la ley para que no lo estén hasta que se acaben las obras), si no que salvo que a alguien se le ilumine una bombilla, buena parte de su poblaciones están amenazas por la ampliación de la carretera que cruza el desfiladero de La Malva.

¿Alguien se imagina que se permitiese ampliar una carretera que destruyese al menos al 10% de la población mundial, sí mundial, de.... osos, afectase a otro 30%.... y no pasase nada?

Pues el gobiernín sigue adelante con esos planes de actuación y destrucción de las principales poblaciones de al menos dos de esas especies, y afectando a la otra, con la presión continuada de la alcaldía de Somiedo a la que probablemente le molesten dos de esas plantas no por ellas mismas, si no por su nombre científico. Pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión. 



Centaurea de Somiedo. Una especie endémica de Somiedo y su entorno inmediato, propia de áreas rezumantes calizas, de las que el 30% de los individuos mundiales está probablemente en la zona de La Malva, donde se piensa ampliar la carretera. 
Centaurium somedanum

En los taludes de la carretera en la Malva son fácilmente visibles, incluso desde el coche, los individuos de la Campanula mariaceballii.

Campanula mariaceballii


Del hinojo de roca no tengo fotos propias (todavía), pero podéis verlo en el siguiente enlace http://www.lne.es/asturama/2013/06/11/descubren-somiedo-planta-unica-mundo/1426005.html

jueves, 5 de marzo de 2015

Sísifo

"Los Dioses condenaron a Sísifo a empujar eternamente una roca hasta lo alto de una montaña, desde donde la piedra volvía a caer por su propio peso. Pensaron, con cierta razón, que no hay castigo más terrible que el trabajo inútil y sin esperanza" Albert Camus

Hace muchos años que leí el mito de Sísifo. Y en muchas ocasiones, cuando se trata de los temas de naturaleza y medio ambiente en Asturies, sobre todo cuando se trata de la relación de la sociedad con las espacies y los espacios protegidos, me siento más o menos igual: empujando una y otra vez una gran roca que vuelve a caer. Y vuelta a argumentar, y vuelta a empezar.

Ahora son las carreras por la montaña: están de moda.
Ahora toca correr por el monte. Pues vale. Cada uno disfruta de su tiempo y de su cuerpo como buenamente puede y quiere. 

Pero no vale cualquier monte, montaña o cuesta. No. Últimamente la moda lleva a correr justo por los últimos espacios más o menos libres de aglomeraciones y de humanidad que nos quedan. 

No vale subir el Gorfolí veinte veces, o ascender el Aramo desde Morcín, o recorrer incansables las pistas de los aerogeneradores de las Sierras de Taramundi, o las plantaciones de eucaliptos de Villaviciosa.

¡Anda que no tienes monte, desniveles, pistas, barro, piedras.....!!!! Puedes hacer desniveles de 1000 metros en 6 km. Tan ricamente.

Pero no. Eso no nos vale. Hay que ir a lo último en espacios protegidos. Hay que subir a lo alto de Somiedo, a lo alto de Picos, meterse en áreas restringidas de Muniellos.....

Señores ¡que si están protegidos será por algo!!!
¿Donde está la protección en poner a correr a 600 tíos por medio de un espacio que alberga los mejores valores naturales de Asturies (y casi de Europa)?

Seguro que es de lo más sostenible. Pero falta sentido común.

Yo no digo nada de los corredores: se ofrece una competición con unas condiciones atractivas y un reto interesante y no hay deportista que se resista. Dentro de las mismas formaciones ecologistas hay personas que practican este deporte y comprendo perfectamente que si me ofrecen elegir entre correr por Somiedo, o correr por los ocalitales de Pillarno (y Pillarno es bien guapo)..... pues no hay color.

El problema está en los permisos, en las propuestas, en los responsables que aceptan con total alegría que una carrera de alto impacto atraviese por cualquier sitio sin antes comprobar si es viable. Ya no digo sostenible, porque hace tiempo que ha dejado de tener significado, me refiero a viable porque se haya estudiado y no represente un impacto para las espacies y los espacios de ese entorno.

Como de costumbre, al principio, cuando eran unos pocos, el impacto era menor y las razones eran mayores.

Ahora ya es más difícil de justificar, pero al haber aceptado los comienzos resulta casi imposible recular.

Ahora también las carreras por montaña se han convertido en un negocio (ya, ya lo sé, negocio es todo y los espacios protegidos no pueden ser un desierto económico), con patrocinadores, empresas de servicios, cobertura mediática, y la lógica de la publicidad.

Y en ese terreno es donde se resbala. Porque ante la proliferación de carreras por toda la geografía asturiana, española y europea, y dado que el mercado es limitado (al fin y al cabo a pesar de ser una moda que gana adeptos, no todo el mundo puede meterse kilómetros de monte corriendo) hay que especializarse y diferenciarse. ¿Cómo? Corriendo por lugares "especiales y únicos".
Y los ayuntamientos y pueblos se echan en los brazos de este nuevo maná de posibles beneficios sin poner ni un "pero". 

¡¡¡Pero si es que los espacios por donde corren están protegidos porque son especiales y únicos y viceversa!!! 

El problema no está en correr. El problema está en no conocer si esa actividad provoca un impacto objetivo por donde se corre. No hay un conocimiento real de ese impacto. Unos dicen que sí y otros que no, pero no hay ningún estudio serio que avale una u otra posición.

A mí el sentido común o el exceso de prevención, me dicen que tiene que haber impacto severo. ¡Pero no lo sé! Ni yo, ni tampoco aquellos que autorizan las carreras por dentro de los espacios protegidos. 

En muchas ocasiones he oído a los habitantes de estos espacios o su entorno, que las autorizaciones o la legislación que les afecta, es arbitraria.

Pues deben tener razón, porque en este caso no hay razones objetivas que avalen que pueden realizarse este tipo de actividades sin impacto asumible por el sistema, y se autoriza. Y la arbitrariedad, conduce a la injusticia.

Así que no se trata de prohibir (que también sería arbitrario) si no de conocer, valorar y decidir. ¿En qué sentido? Pues en el de la lógica del espacio por el que se quiere realizar la actividad: priorizando las razones por las que consideró su protección.
Es decir ante la duda, no tocarlo.

Y por lo mismo, mientras no se realicen los estudios pertinentes, que garanticen que las carreras de montaña que atraviesan espacios naturales protegidos no causan un impacto asumible por los ecosistemas y las especies que lo habitan, no deberían ser autorizadas.
Además, si es un negocio, el coste de los estudios debería ser asumido por las empresas organizadoras, siendo públicos y con posibilidad de alegación. Un estudio de impacto ambiental.

Pero estos razonamientos se consideran ataques y provocan urticaria a los alcaldes y compañía.

En el mes de Julio de 2014, el codirector de Picos de Europa ya alertaba de este problema en el Parque, aunque no lo solucionaba, pues, como en otros lugares, siguen poniendo parches.

http://www.lne.es/oriente/2014/07/10/agustin-santori-moda-carreras-montana/1612535.html

Y ya hay voces desde los propios corredores en las que se alerta de la necesidad de realizar al menos un estudio preliminar de impacto:
 http://carreraspormontana.com/noticias/medio-ambiente-y-carreras-por-montana

Y un ejemplo de lo dicho, aunque sea de forma pionera:
http://issuu.com/festucaelegans/docs/evaluacionambiental_carrerasxmontan





miércoles, 29 de octubre de 2014

¿Quién detiene perdices en vuelo?

En los recientes Instrumentos de Gestión Integrados (IGIs) aprobados para los cinco Parques Naturales de Asturias, aparecen varios cambios que han de modificar la dinámica de actuación sobre los mismos. Alguno de esos cambios pasa bastante desapercibido por la aparente poca importancia de los mismos.

Son cambios nimios, sin relevancia aparente y sin aparente importancia para la conservación y gestión de esos espacios naturales.

Es el caso de un pequeño cambio que afecta a las especies de caza menor sobre las que se va a poder ejercer la actividad cinegética, por ejemplo en Somiedo. 
Hasta ahora solo los zorros eran objeto de caza en Somiedo, pero en el próximo IGI también se permite la caza de perdiz roja (Alectoris rufa).

La perdiz roja no parece estar en peligro, no es abundante, pero tampoco es un caso de especie a proteger. No tendría una mayor relevancia si no fuese por lo extraordinariamente difícil que resulta diferenciar una perdiz roja en vuelo, de una perdiz pardilla en vuelo.

¿Perdiz pardilla? ¿Qué es una perdiz pardilla?. Bueno, en la Península Ibérica, la especie dominante es la perdiz roja, pero en el resto de Europa la perdiz pardilla (Perdix perdix hispalensis) es la especie común. Es por tanto una especie propia de ambientes eurosiberianos, que se circunscribe a los macizos montañosos del norte: Cordillera Cantábrica, Pirineos y poblaciones aisladas en sierras del Sistema Ibérico de La Rioja, en el Moncayo, etc.
Perdiz pardilla (Perdix perdix hispaliensis)

Es una especie protegida y su caza prohibida en Asturies, y en todo su área de distribución ibérica.

En Asturies, el eje de la Cordillera es el área de mayor densidad de parejas, pero no solo ocupan las zonas más altas de matorral, si no que descienden estacionalmente y llegan a encontrarse incluso en zonas relativamente bajas respecto a la altitud oficialmente aceptada. 

Están muy amenazadas y en regresión y muchas de las amenazas están directamente relacionadas con la caza, sea legal (errores) o furtiva. Y otros son más difusos:

"...la sobrecaza (en épocas pasadas, puesto que en la actualidad no es cinegética en Asturias), la caza ilegal, la suelta de aves no autóctonas, la reiteración de incendios, la densificación del matorral o los desbroces excesivos para abrir pastos como las principales causas de la regresión de la subespecie ibérica de perdiz pardilla..." (tomado de las respuestas a las alegaciones al IGI de Somiedo)

Los criterios para poder realizar un acaecería de perdices rojas se basan en cuestiones bastante peregrinas: 

"...en caso de darse cacerías sobre perdiz roja, estas tuvieran que estar siempre acompañadas por personal de guardería y que los criterios de realización práctica de las mismas deberían atender a evitar la posible existencia de factores de riesgo de accidente por confusión (atendiendo a una discriminación por altitud –es muy difícil que por debajo de los 1.500 m se encuentre la perdiz pardilla– o a una discriminación pormenorizada territorialmente de lugares de posible coexistencia de ambas especies realizada con anterioridad a la cacería por el personal de guardería, y a la perfecta identificación de los ejemplares antes del disparo)" (tomado de las respuestas a las alegaciones al IGI de Somiedo).

Estos son aspectos cruciales de lo que estamos comentando, pues la altitud es uno de los criterios que se aprecian como forma de discriminar si el ejemplar de perdiz a abatir por un cazador es roja o pardilla. La altitud para diferenciar ambas especies se establece en las respuestas a las alegaciones al IGI, en los 1.500m de altitud, estando la perdiz pardilla difícilmente por debajo de dicha altitud. Pero eso no es necesariamente cierto y por ejemplo el Ministerio de Medio Ambiente reconoce que es común por encima de los 1.100m y yo mismo he visto perdices pardillas cerca de Veigas en el Valle de Saliencia, bastante por debajo de los 1.000m de altitud.

Otro factor de discriminación en la caza sería una discriminación pormenorizada territorialmente de lugares de posible coexistencia de ambas especies realizada con anterioridad a la cacería por el personal de guardería (sic) ¡¡¡Pero si son pájaros!!! ¿Nadie se ha dado cuenta de que vuelan?!!!

Por último y no de menor importancia esta la capacidad para la perfecta identificación de los ejemplares antes del disparo.

En esto reconozco la dificultad que a mí me embarga: yo no las distingo bien. Sé que no es comparable mi capacidad con la de un cazador experto, pero yo no las distingo. Sé que yo las miro en muchas ocasiones a través de un visor de una cámara con un teleobjetivo y no es comparable con ver a través de una mirilla de una escopeta, pero yo no las distingo.

Y para muestra pongo una foto. Es mala, lo reconozco, muy mala. Está realizada a un bando de perdices pardillas en vuelo que me salieron casi a los pies en el Alto de Balbarán o la Farrapona en Somiedo. Sé que eran pardillas a posteriori, pero allí, en vuelo, no fui capaz de distinguirlas.


Apenas se ven, ¡Cómo para distinguirlas!

Se ve aleteos, pero la especie.....



En resumen, una especie de "superguarda" será capaz de discriminar la altitud, el área y de un golpe de vista identificar y autorizar el disparo al cazador... o no.
¿Y si después de disparar resulta que se han equivocado? 

De eso el IGI no dice nada.









martes, 23 de septiembre de 2014

Carretera Aguasmestas - Pola de Somiedo. Parte 1: De cómo el oso se comió Somiedo

Parte 1
De cómo el oso se comió Somiedo.


De ser el refugio de los últimos osos cantábricos hace diez años, ejemplo de conservación y buen hacer, Somiedo ha pasado a aprovecharse del oso para permitir la destrucción de su naturaleza.

¿Cómo puede ser eso? Pues porque al utilizar el oso como emblema del Parque y de la conservación de la naturaleza, parece que es el oso el motivo único de la creación del Parque y parece que es el oso el único motivo que importa para realizar cualquier barbaridad.

¿Que no hay oso?, entonces podemos abrir cualquier camino al turismo masivo sin ninguna condición. ¿Que no afecta al oso?, pues podemos correr por donde sea en bici o en masa. ¿Que no duerme el oso allí?, pues entonces podemos ampliar una carretera arrasando ¡hasta siete metros de ancho más! (independientemente de las características de los márgenes)

Y rápidamente llego al núcleo de la cuestión.

Hace años que se plantea la mejora de la carretera de Aguasmestas a la Pola de Somiedo. No seré yo quien niegue la necesidad de la mejora en las comunicaciones de cualquiera de los puntos de nuestra geografía. Ahora bien, no a cualquier precio.

Primero se mejoró de Belmonte a Aguasmestas haciendo un verdadero estropicio y provocando incluso un muerto por el mal remate de unas obras que crearon taludes imposibles y cuyas únicas medidas reales de compensación fueron las ya famosas señales de precaución por osos cruzando la carretera. (Un cartel que merece un premio al oportunismo pues hace que un cartel turístico pase por señal de tráfico)

Ahora toca el segundo tramo. 

Se tardan 17 minutos desde Pola de Somiedo hasta Aguasmestas. En coche viejo y cumpliendo con las señales de tráfico, incluso siendo algo conservador en los límites de velocidad.
Aunque hay que reconocer que la carretera puede mejorar en seguridad y tal vez en anchura en muchos puntos.

Pero. Pero. (Siempre hay un pero) Hay una zona de la carretera especialmente sensible: el tramo entre La Riera y el final del desfiladero de La Malva. 

¿Cuantos minutos menos de recorrido aportará la destrucción del desfiladero de La Malva?

Osos aparte esa es una zona especialmente sensible por múltiples razones: hábitats protegidos (tobas calcáreas) cercanía al río, especies protegidas, especies endémicas, nidos….
Ah!, pero no hay oso. No importa que sea la única zona de Somiedo y de Asturias donde podemos encontrar tres especies (al menos) únicas en el mundo y juntas en el mismo lugar.
No son osos. Y parece que con eso es suficiente.

No importan los taludes, voladuras, desmontes, afección al río, destrucción de acuíferos, etc que sea necesario realizar. No importa que la destrucción de estos hábitats y de las poblaciones de estas especies endémicas esté expresamente prohibido por la Directiva hábitats de la Unión Europea.
No importa que en caso de realización de la obra acabaremos siendo objeto de una multa tardía por incumplimiento o por prevaricación. 

No importa porque esa zona no es zona de oso (lo cual no es cierto a la luz de las imágenes de un oso comiendo en las cercanías del pueblo de Castru), y mientras no haya oso cualquier otra afección ambiental, independientemente de su gravedad, quedará ninguneada y será solo la locura de cuatro chalados amantes de los pulgones lo que impedirá el avance del progreso y provocará la lejanía entre Somiedo y el mundo.

Para acabar dos apuntes que desarrollaré en otro momento para no alargarme en la primera entrega:

¿Podría tener algo que ver el empeño en ensanchar la carretera hasta permitir el paso de camiones de gran tamaño, con el sueño faraónico e incumplido de la embotelladora de agua nunca viable?

¿Cómo es posible que en la era de internet y el derecho a la información, la administración siga obligando a acudir de 8 a 3 a sus instalaciones para poder leer el informe de Impacto Ambiental del posible nuevo trazado?


Embalse en la Malva

jueves, 7 de agosto de 2014

Mejorar Somiedo

La publicación en “Documentos del Botánico” y la presentación al público en general en el suplemento de “La Nueva España” de los descubrimientos botánicos en el entorno del desfiladero de La Malva en el Parque Natural de Somiedo, no hace si no demostrar la increíble riqueza biológica y la singularidad de este espacio protegido que se convierte así en un lugar único que aporta en Asturias dos especies florísticas exclusivas, una de ellas un género exclusivo, una especie exclusiva de caracol y varias más que encuentran en el Parque un refugio para poblaciones muy escasas y amenazadas.

Todo el reconocimiento y demostración de los valores naturales y culturales de Somiedo se ven de nuevo promocionados y aumentados.

Solo falta que estos valores y los niveles de protección que implican como MaB, LIC, Parque Natural, etc. (a los que en mi opinión debería añadirse la solicitud inmediata, por parte de la Administración, de declaración de Lugar RAMSAR puesto que son las zonas húmedas del Parque las que albergan la mayor singularidad biológica), solo falta que esa legislación sea asumida no solo en los documentos de Gestión Integrada, si no también más allá del papel, por los gestores más cercanos del mismo.

Es el momento oportuno para cumplir el objetivo primordial de la declaración del Parque Natural de Somiedo:

"- El mantenimiento en un estado favorable de conservación en cuanto a su superficie, estado y funcionalidad de los ecosistemas del ámbito considerado, en especial en lo referente a hábitat de interés comunitario.
 - La protección de la biodiversidad, en especial de aquellas especies incluidas en los catálogos regionales, nacionales y comunitarios, y en la Directiva Hábitat y la Directiva Aves.
 - La conservación de ecosistemas, hábitat o formaciones naturalesw representativos de la región, tanto en estructura como en funcionalidad" 

Eso implica recuperar el modelo hacia el que se desliza Somiedo desde hace años, con una gestión basada en el turismo de números, con grandes o medianos acontecimientos deportivos como finales de la Vuelta a España, Ultramaratones, carreras ciclistas de montaña…. o bien ofreciendo avistamiento de especies protegidas sin un modelo claro para su gestión, etc.

Y todo ello sin haber realizado los lógicos estudios antes, durante y después de dichos acontecimientos para valorar, de forma objetiva, cuales son los efectos reales, las afecciones del paso, de las grandes congregaciones, de las variables que afectan más o menos, de la capacidad de carga de los diferentes ecosistemas del Parque, etc

No ha habido ningún estudio riguroso, ningún estudio de impacto, sobre estos u otros acontecimientos, y las medidas legislativas o normativas que las regulan, como en el caso del Ultratrail, quedan como mínimo en entredicho, y tocada gravemente la credibilidad en la voluntad de conservación, plegados a los intereses creados por el espejismo económico inmediato.

Es el momento de que queden definitivamente fijadas cuales son las prioridades, no sobre el papel, que ya están claras, si no en la realidad.

Dar absoluta prioridad a la conversación, al conocimiento, la investigación y la educación ambiental, no es una pérdida, es al contrario, aprovechar la realidad y potencialidad de un espacio único que se revela probablemente como el de mayor importancia  de la Cordillera Cantábrica.

Sería un ejemplo y un valor añadido que las actividades que se realicen en el Parque tuviesen siempre clara su subordinación a los procesos ecológicos y de conservación.

Centaurum somedanum. Emblema de la biodiversidad de Somiedo y que ha de compartir desde ahora protagonismo con nuevas especies.

La anunciada mejora de la carretera entre Aguasmestas y la Pola de Somiedo que pasa por la zona de La Malva, con toda la biodiversidad que atesora, será una prueba definitivamente de cual es la dirección en que se quiere gestionar Somiedo, hacia la conservación y la puesta en valor de un Parque Natural ejemplar, o hacia el Parque de atracciones 

jueves, 17 de julio de 2014

Náusea

Las situaciones de esperpento a la que se llega en Asturies con el tema del lobo, alcanzan ahora tintes increíbles y en pleno Parque Natural de Somiedo.

Es una demostración más de que los principios de conservación, mantenimiento y potenciación de la diversidad, gestión de la naturaleza de acuerdo con el Programa Mab (Man and Biosphere) de la UNESCO, etc., están más que en entredicho.

Ya no basta con sacrificar una cifra alucinante de individuos sin más criterio que la presión de los grupos de ganaderos, si no que ahora el descarte de individuos se realiza con saña, eliminando camadas enteras, no sólo por el método de retirarlas del cubil para encerrarlas en otro cercado, si no matando a las madres lactantes para eliminar al grupo por completo.

No está permitida la caza de ningún animal en época de cría, y en cambio se matan las hembras de lobo en pleno proceso de lactancia. Sin palabras.

Adjunto la nota de prensa enviada por los grupos ecologistas el pasado viernes al respecto y añado que le he enviado un correo a la Directora del Parque Natural de Somiedo pidiendo explicaciones, en calidad de representante de Asociaciones Ecologistas en el Parque Natural de Somiedo 


"Técnicos y guardas del Gobierno de Asturias del  Principado de Asturias eliminaron esta semana un loba lactante en el Parque Natural de Somiedo, primer parque natural de Asturias.

Es sorprendente que se maten animales salvajes en Parques Naturales, más, una hembra lactante condenando a sus cachorros a una muerte segura, todo para contentar a los ganaderos que viven de las subvenciones.

Esta administración que ha abusado hasta la saciedad del empalagoso eslogan del Paraíso Natural, descubre su verdadero talante en materia de conservación de la naturaleza con una acción que nos devuelve a tiempos de pesadilla.

Los controles de población son herramientas muy criticadas desde un punto de vista técnico, y desde luego ético, ya que denotan una cierta xenofobia ambiental (se eliminan animales salvajes por el simple hecho de que molestan, porque hay “demasiados”). Pero eliminar hembras lactantes es una acción repugnante desde cualquier punto de vista. Que lo haga una administración competente en la conservación de la naturaleza, que hace alarde permanente de gestión en el llamado paraíso, y que lo haga en un Parque Natural, eleva el despropósito hasta la nausea.

El Principado añora a las Juntas de Extinción de Alimañas, tristemente celebradas en otros tiempos, que algunos creíamos feliz, aunque ingenuamente, olvidados, y parece decidida  a recoger un testigo que a muchos ciudadanos nos ofende e indigna."



Pues eso, que da náuseas.

Dentro de poco, los únicos valores que quedarán del Parque de Somiedo, serán los paisajísticos, y si siguen con la política ganadera de "todo vale", ni siquiera esos.
 
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