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miércoles, 17 de septiembre de 2025

Después de los incendios de agosto de 2025 ¿Cómo quedan los osos?


Entre los días 8 y 28 de agosto, se produjo en la Cordillera, una oleada de incendios, fortuitos o principalmente provocados, que ayudados por climatología y situación de sequía, han afectado en mayor o menor medida a buena parte de las mejores zonas oseras en Asturias y en León (los osos no entienden de fronteras) y también a áreas de expansión.






Las estimaciones más optimistas cifran en unos 60-70 osos, los ejemplares que habitan o transitan regularmente por, por ejemplo, Somiedo.

Evidentemente las cifras fluctúan dependiendo de la época del año y las condiciones del medio, pues hay diferencias, si tenemos en cuenta los esbardos, los movimientos de machos durante el celo, etc. 

De estos osos de un área como Somiedo, una parte importante, probablemente desde el punto de vista de la especie la más importante, son las hembras reproductoras que tienen un comportamiento filopátrico, es decir, es bastante fiel a un territorio concreto, habitualmente cercano a su lugar de nacimiento y lo es durante años.

Ciertamente los estudios indican que el territorio de un oso, es muy amplio y puede variar en los machos desde los 1.500km2 o más, a las hembras con áreas territoriales mucho menores, con 250km2.

Pero en realidad, las hembras (y dependiendo de los estudios, también los machos), aunque pueden dispersarse y tienen gran movilidad, sobre todo en la búsqueda de alimento, suelen tener zonas de cría concretas, de apenas unos pocos km2 que repiten a lo largo de su vida, de extensión reducida, y que cumplen las condiciones mínimas de habitabilidad, refugio, zonas inaccesibles para apartarse de los machos (muy peligrosos para las crías por su tendencia al infanticidio), alimento suficiente, etc.

Estos territorios no son tan abundantes como podría parecer, y los mejores favorecen claramente la supervivencia de las crías.

Además, las hembras no suelen separarse excesivamente de su lugar de nacimiento, con lo que tienden a formar un mosaico de territorios colindantes con cierto grado de lazos familiares. Esto también favorece que cuando una hembra desaparece, su territorio suele ocuparse por alguna de sus hijas o con cierto grado de cercanía.

Pero también el proceso de colonización de nuevos territorios, es más complicado, entre otras cosas porque los territorios periféricos suelen presentar mayor mortandad, probabilidad de encuentros con otros osos (si son machos, será un problema), menor calidad de hábitat, mayor probabilidad de encuentro con áreas más humanizadas…

Los machos, por su parte, tienden a realizar desplazamientos mucho mayores, y en época de celo, desplazarse muchos kilómetros diarios. Son machos los que han avanzado hacia el sur de la cordillera, o los que han alcanzado a intercambiar individuos entre las poblaciones occidental y oriental de la Cordillera Cantábrica.






Llegados a este punto, ¿cuál será el efecto previsible de los incendios sobre las poblaciones oseras en la Cordillera Cantábrica, en Asturias?

Será muy difícil conocer el impacto directo, inmediato sobre las poblaciones afectadas en primer lugar, las que habitaban los lugares incendiados.

Es posible que haya habido bajas directas, por el fuego, por las huidas precipitadas provocadas por humo, fuego, helicópteros, maquinaria… No es fácil de estimar, pero en todo caso el impacto será probablemente limitado.

Incluso, puede darse de manera temporal y de forma muy limitada, una cierta ventaja por la presencia de carroñas de ungulados salvajes o parte del ganado muerto en los incendios más graves. Pero será también un efecto muy corto.

Los efectos que hay que prever, son indirectos. Algunos inmediatos, pero la mayoría a medio e incluso largo plazo. Difíciles de detectar si no se está prevenido y difíciles de conectar y evaluar socialmente.

Los incendios se han producido en alguno de los mejores enclaves y núcleos poblacionales de Asturias. Previsiblemente la mayor parte de los osos que utilizaban esos territorios, de forma estable, o de forma temporal, han sido desplazados a otras áreas, más o menos cercanas.

O lo serán en breve a causa de la pérdida de calidad del hábitat, ausencia de alimento en una época clave previa a la hibernación, pérdida de fuentes de agua, de refugio…

Se han perdido alguno de los territorios de cría mejores y con más larga trayectoria de ocupación de la Cordillera. Estas hembras con crías también aumentarán las posibilidades de perderlas si no lo han hecho ya. Una catástrofe para la población que va a mantenerse en el tiempo.

En cualquier caso, la previsión es un efecto dominó, en el que se aumentará la presión sobre los hábitats no afectados cercanos, aumentando la densidad de osos en esos territorios, aumentando la probabilidad de encuentro con machos por parte de hembras con crías, aumentando la competencia por recursos menos accesibles.

A su vez, los ejemplares menos capaces de resistir en territorios con mucha competencia, ejemplares juveniles, esbardos emancipados esta primavera o verano, hembras con territorio perdidos, se verán forzados a las periferias de los mejores territorios.


Como consecuencia, es necesario adelantarse a los probables problemas a los que se enfrentarán estos individuos desplazados, y a las situaciones en las que puedan colisionar con las poblaciones humanas.

Por un lado, en las zonas afectadas de forma directa por el fuego, las fuentes de alimento más cercanas y sencillas que han podido quedar a salvo, son aquellas gestionadas en el entorno de los pueblos: árboles frutales, huertas, maizales, colmenas, ganado de fácil acceso o animales domésticos… por lo que es posible un aumento de la conflictividad con el oso a corto y sobre todo medio plazo, especialmente en la pre y en la post hibernación.

Los desplazamientos, harán también que su presencia se haga más evidente en zonas que hasta ahora no parecían ser territorio osero, o que aumenten esos conflictos que eran esporádicos.

La probabilidad de accidentes por la misma causa, también aumentará, así como el acercamiento a pueblos. 
Hasta ahora, se han tenido en cuenta los conflictos con, por ejemplo, la basura, en zonas de cierta densidad osera. Tal vez ahora esos conflictos se extiendan y no estemos preparados.

Es previsible, por tanto, que de forma más o menos evidente, se pueda producir un efecto muy contraproducente en cuanto a la percepción social del oso.

Mientras la población era escasa, la conflictividad se mantuvo baja. El despoblamiento del campo también ha favorecido un a menor interacción negativa con los osos.

Con un aumento de la población, los conflictos no han sido importantes, pero cualquiera de ellos se ha tratado con un alarmismo exagerado y mero afán de provocar polvareda mediática. Pero en realidad, han seguido siendo escasos.

Pero justo antes de la oleada de incendios, tuvimos en Asturias un repunte muy significativo de conflictividad, con cuatro osos muertos en pocos días y un eco mediático importante que advertía de un aumento de la animadversión hacia el oso, al que ya no se ve como una criatura inocente, si no que se pone al nivel del lobo como depredador y empieza a ser considerado como problema. 

Se dan las primeras voces que piden controles y gestión de la especie con intervenciones directas (extracciones si nos atenemos a un lenguaje edulcorado)

La pérdida de algunos de los mejores espacios para la especie a ambos lados de la Cordillera, que además coincidían mayoritariamente con espacios naturales protegidos, un escaso pero aparente paraguas de protección para la especie, solo puede traer un aumento de estos conflictos.

Si se dan conjuntamente otros factores, como es la probable escasez de frutos en la Cordillera derivada de la sequía extrema de este verano, si se produce un invierno normal, no excesivamente cálido, con nevadas a lo largo del invierno… la situación puede ser aún más compleja.

La población osera de la Cordillera Cantábrica se enfrenta ahora, a un doble problema. Por un lado, el derivado de manera directa de los incendios y la pérdida de hábitat de calidad asociado, y la cascada de acontecimientos en la población.

Por otro, y probablemente mucho más importante a largo plazo, la posibilidad de un aumento de la conflictividad con los humanos y la pérdida del status de especie socialmente aceptada. Es decir la pérdida de reputación y la posibilidad de convertirse en una nueva fuente de enfrentamiento en vez de un emblema de recuperación y convivencia con la naturaleza.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Las fábulas de Osomedio: "El osu y el selfie"

En junio de 2015 escribí la primera fábula de Osomedio en la que describía el mundo ideal de un concejo cualquiera de la Cordillera Cantábrica, en el que se ha conseguido un ejemplo de conservación de la naturaleza en muchos aspectos pero que sufre las tensiones propias de quien tiene la responsabilidad de la gestión de un territorio y la contradicción de conseguir el máximo beneficio y mantener sus valores:

https://naturalezaenasturias.blogspot.com/2015/06/las-fabulas-de-osomedio-la-cabra-y-el.html


En Osomedio siguen ocurriendo cosas, algunas muy curiosas.

Osomedio no es ajeno a la presión de una oferta turística cada vez más competitiva y más centrada en ofertar experiencias rápidas, casi instantáneas, con obligatoriedad de grandes dosis de emoción, nula formación o educación, y siempre, siempre, con garantía de fotografías únicas.

Osomedio era un lugar donde los recursos naturales eran eso, recursos. Y como tales eran regulados. 


Se regulaban los pastos, los tiempos de uso, las veceras (cuando te tocaba ir con el ganado menor de todo el pueblo), las sextaferias (cuando te tocaba colaborar para conservar los recursos comunes), las cortas, las sacas, se regulaban los frutos, las propiedades, los turnos de molienda....

Osomedio nunca fue ajeno a la regulación. Pero ahora a los vecinos de este lugar mítico y mágico, les ha llegado la fiebre del oro. En este caso la fiebre del oro pardo.

Se han encontrado de pronto con un tesoro en las manos y aunque no debería ser así, puede que ocurra como con el oro de verdad: puedes tenerlo todo y puedes perderlo todo, porque puedes pasar de una fuente inagotable a un recurso finito. 

En Osomedio el recurso ha pasado a ser un futurible regulado, no para conservar el recurso, si no para beneficio de algunos.

Y es que el recurso de Osomedio es el avistamiento de osos. Con una particularidad, es un recurso accesible a cualquiera que tenga paciencia y unos prismáticos.

Y es que Osomedio hace mucho, mucho tiempo, fue pionero en regular el espacio con diferentes usos permitidos, prohibidos o autorizables. Y entonces los recursos eran el propio espacio. Podías acceder a ese espacio, o no, en función de ser propietario, ser vecino, ser investigador, ser turista, y dependiendo de lo que fueses podías usar o no ese espacio.

¿Qué ocurre ahora? Pues que lo que hasta ahora era un espacio común, se ha convertido en un bien deseado por unos pocos que quieren que el oso se haga selfies solo con ellos.

Así que se ha orquestado una campaña del "oso peligroso", una campaña de "nosotros parimos (la idea de criar osos) nosotros decidimos" y una campaña de "mi sitio para ver osos va a ser más exclusivo que el tuyo".

Ver osos en Osomedio se quiere regular. Y está muy bien. Porque las empresas que llevan turistas a ver osos quieren que las suyas sean las experiencias más alucinantes, excitantes y sobre todo fotografiantes, de todas. 
Eso provoca cierto estrés a los osos si están acostumbrados a que les miren de lejos, y de pronto cada vez se encuentran con gente más osada en su terreno.

Pero no se quiere regular para que todos, todos cumplamos la legislación existente y nos quedemos a ver osos desde donde se puede (mala suerte si se ven desde un mirador público). Se quiere regular para que las empresas tengan sus parcelas, caminos, miradores exclusivos. Dentro de territorio donde el resto de los mortales (léase "los que no pagan a las empresas") no puedan acceder legalmente.

Es decir, se quiere regular para beneficio de unos pocos. Regular un bien común, público y accesible para que se beneficien unos pocos con licencia. Pues vaya.

Yo creo que en Osomedio se están equivocando. La exigencia de hacerse selfies con el oso va a ser cada vez más dura. Pagar 80 o 90 euros por persona para ver lo mismo que el de al lado que no ha pagado nada pero también sabe dónde mirar, va a llevar al negocio a la ruina.

Pero crear una ley para beneficio de unos pocos, obviando la conservación del oso... tampoco parece una buena idea (digo yo).

Creo que se equivocan vendiendo el oso. El oso no puede ser el reclamo. El oso solo es una parte de un todo que apenas se conoce y mucho menos se valora. En Osomedio hay oso por todo lo demás, no al revés.

Creo que el oso no debería ser la mina de oro. Es la educación, el conocimiento, el concejo, los bosques, la interpretación del paisaje, la lectura de la geología... lo que debería costar 80 o 90 euros. Y si después se ven osos, pues sería parte del pastel. No el pastel completo.

Claro que para eso la regulación debería ser esa. No autorizar empresas que llegan a ver el oso desde otros lugares, sacan sus cámaras, hacen sus fotos y se van rápido a ver el siguiente espectáculo. Autorizar solo a aquellas que expliquen, dediquen tiempo a la educación, editen sus recursos, favorezcan el conocimiento del entorno, el consumo de productos locales, repartan en varios días sus actividades, promuevan el conocimiento de la etnografía.... y además te explican dónde ver osos de lejos y por qué en su código ético no hay lugares exclusivos, ni privilegiados, porque no es el oso lo que hay que proteger, es a Osomedio.

De otra forma lo mejor será hacer también un cercado en Osomedio donde encerrar juntos a osos y turistas para que se puedan hacer selfies juntos.


Ese mismo día, más de treinta personas pasaron por el mismo camino. Creo que solo yo vi las huellas.

jueves, 26 de abril de 2018

Irresponsable

A estas alturas no debería sorprenderme que nuestros políticos pongan por delante con cualquier excusa, el desarrollismo, el turismo y la pasta, real o inventada, antes que la conservación, la educación o la tan cacareada sostenibilidad.

Es decir, no debería sorprenderme, inclusos asustarme, que pusiesen por delante intereses espúreos, antes que el cumplimiento de los objetivos de sus propias leyes, aquellas que han colaborado a redactar y jurado o prometido cumplir.

Pero no dejo de asombrarme de la inconsciencia, impunidad e irresponsabilidad en la que incurren algunos.

Hoy firma como propias en la prensa regional el alcalde de Somiedo (Belarmino Fernández), unas fotografías de una osa con una cría del año, reividincando Somiedo como un lugar estupendo para el avistamiento de osos. De hecho reivindicando el avistamiento de esbardos (oseznos dice el artículo). Aunque dicha osa está últimamente muy reclamada y hasta exconsejeros son capaces de filmarla. ¡Qué suerte tienen algunos!

Me parece un acto reprobable por muchos motivos. El primero porque como alcalde de un Parque Natural que incluye como objetivo primordial la conservación, incitar al avistamiento de una especie declarada "En Peligro de Extinción" (al menos de momento, hasta que algún iluminado declare que ya hay suficientes osos) máxime en su etapa de cría, es como mínimo, irresponsable.
Aunque todo vale si es económicamente rentable

Que incite a avistar osas con crías a la distancia que augura la foto, es irresponsable para la osa, y para los incautos que decidan buscarla a esa distancia. Es incitar a un accidente de una de las dos especies que van a acabar encontrándose.

Es irresponsable porque esa osa en concreto es, probablemente, una para cuyo avistamiento es necesario entrar en una de las "Areas restringidas" del Parque Natural. Áreas que fueron declaradas restringidas precisamente con el motivo de evitar las molestias de irresponsables como el señor alcalde.
Aunque todo vale si es económicamente rentable.

Resulta sangrante que un responsable político que pone el grito en el cielo cada vez que se pone sobre la mesa la necesidad del radiomarcaje de osos para conocer cuales son realmente sus áreas de campeo, costumbres, fuentes de alimentación, hábitat prioritario...etc, precisamente con el fin de obtener datos que mejoren su conservación y permitan una ordenación territorial y de actividades, más consecuente con la realidad de aquellas especies que debemos proteger, resulta sangrante que sea quien firma unas fotos que promueven un uso irresponsable del territorio, y tal vez esconden la venta de los derechos de visita a empresas que gestionen quien tiene derecho y quién no a disfrutar de Somiedo.

Y por último felicitar al alcalde en su nueva (y curiosamente desconocida hasta ahora) faceta de fotógrafo de la naturaleza, en la que para ejercer como tal, el Instrumento de Gestión Integrada del Parque Natural de Somiedo exige la expedición de un permiso específico, máxime tratándose de una especie en Peligro de Extinción, con una ley propia que se supone salvaguarda de estas cuestiones. Aunque como en anteriores ocasiones puede alegar desconocimiento de las normas que rigen el Parque que gestiona en representación de todos.

Salvo, claro está, que el alcalde sólo firme las fotografías y no las haya hecho. Que todo puede ser.

http://www.lne.es/servicios/multimedia/imagenes.jsp?pRef=2018042500_42_2275290__Asturias-oseznos-atractivo-primavera-Somiedo

Fotografía de osa y esbardu firmada por el alcalde


domingo, 14 de mayo de 2017

Una vuelta de tuerking

Con la que está cayendo en el Parque de Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, no puedo evitar ponerme nostálgico y añorar los buenos tiempos en los que las gentes del Parque aclamaban con fervor las bondades de su director, la gloria de sus bosques y su hacendoso cuidado de los mismos, así como el respeto con el que trotan ligeros en carreras de montaña, mientras cuidan con mimo de su variada fauna, con el oso a la cabeza.

Tal vez el mismo director añore también esos tiempos en los que solo se pedía su dimisión por inclumplir la normativa del Parque y volar en helicóptero a menos altitud de la permitida por el interior de  la Reserva Integral de Muniellos.

Porque me deja absolutamente asombrado que ninguno de todos los que defendieron su gestión hace unos meses, no haya salido ahora a seguir defendiéndola con cuatro osos muertos por furtivismo en el entorno de Muniellos (en la puerta de Muniellos) e incendios que cercan y destruyen el espacio más protegido de Asturies, y por lo visto en su momento, el más querido, defendido y mantenido por sus habitantes o periféricos.

Ejemplo de avistamiento de osos en el entorno de Muniellos. Por desgracia envenenado

La cuestión es que una cosa en predicar y otra dar trigo. 

Y la gestión de un espacio natural como el parque de Fuentes del Narcea o Muniellos, no puede hacerse a base de buenismo, de golpes de efecto, de programas televisivos o de bailes. 

Cuando se acusa al máximo responsable de incumplir la normativa del parque por permitir la grabación de un programa de televisión cuyo único acercamiento a los valores por los que se protege Muiellos o su entorno, es totalmente banal y no ofrece ni un resquicio de educación ambiental o de rigor divulgativo, no es solo por si tiene un permiso de vuelo a baja altura o no (que también), si no porque es banalizar un espacio protegido y lanzar un mensaje de "todo vale", muy bien acogido por aquellos que están deseando desmontar el Parque y que leen el mensaje como una palanca para el incumplimiento de la legislación.

Un mensaje que ha traído desgracia y destrucción. Ha resucitado todos los fantasmas de la cerrazón más profunda.

¿Dónde está ahora el director del parque de Fuentes, de Muniellos? ¿por qué no ha dado explicaciones de lo que ocurre en su área de gestión en una contraportada periodística? ¿por qué no ha dimitido ya? ¿por qué no ha dimitido el Director de Recursos Naturales o la Consejera que tanto apoyan la labor de concienciación social del director?

Está claro que la gestión de todos ellos es nefasta y que no ha dado resultado el permisivismo. Es evidente que no hay una verdadera conciencia de conservación, y que cada vez que los "jardineros del paisaje" claman por su inocencia, es un paripé. Porque la realidad al final es cabezona y lo que ha quedado son balas, veneno y fuego.


Es evidente que la estrategia del miedo y la amenaza latente en forma de ruedas pinchadas a los guardas, amenazas de muerte o lobos decapitados, da beneficios a los delincuentes que las llevan a cabo: ni un solo detenido por la avalancha de lobos muertos por la mafia y una sentencia de muerte a 45 lobos, a pesar de que su propio partido vota a favor de su protección total en el Estado.

Hipócritas que dicen una cosa y hacen otra. Gente que grita y amenaza, que apoya la nefasta gestión de una Consejería cuya mejor baza ha sido poner a uno de los suyos a hacer "tuerking" en televisión, mientras los furtivos y los pirómanos campan a sus anchas en aquellos lugares que deberían ser el emblema de la protección.

Espero ansioso los argumentos de aquellos que defendían la actuación del director del Parque (o del Director de recursos naturales o de la Consejera porque es una única entidad) como "ejemplar".

Este es el única caso en que la autorización de sobrevuelo de espacios como Muniellos, (en este caso en la vertiente de Ibias este mes de abril) tiene pleno sentido, y jamás debería haberse dado. Por desgracia no ha habido vuelos que muestren la realidad de los incendios con el mismo espíritu comprensivo de aquellos que tuvieron tanto éxito.
No cabe duda de que el tuerking acaba poniendo a cada uno en el lugar al que corresponden sus méritos. 



viernes, 28 de abril de 2017

Nota breve: el oso suicida

No bastaba con tener un orificio en el cráneo con "destrucción de hueso de forma irregular" y además con los bordes quemados.

No bastaba con que le falte la piel, la carne del tórax, las extremidades garras incluidas...

No bastaba con cortes y apenas uno o dos días entre que murió y fue encontrado (no varias semanas como se dijo inicialmente)

No bastaba con todo eso, con una descripción que es casi grotesca.

Además resulta que el oso encontrado en los alrededores de Moal, lindando con Muniellos, en el sancta sanctorum de los espacios protegidos asturianos, el 7 de enero, con un frío de mil demonios, se le ocurrió suicidarse comiendo setas mortales (Amanita phalloides se entiende).

Una "fartura" para más INRI.

Fartura de setas venenosas en enero, a bajo cero, cuando hace meses que no quedan setas en el monte.
Con algo "semejante" a un disparo en la cabeza. Desollado. Y con la carne desaparecida.

Yo no tengo ni idea de quién es la persona que ha escrito esta ristra de despropósitos, pero realmente parece que ha sido quién se ha atiborrado de una tortilla de setas alucinógenas.

Supongo que entra dentro de la estrategia de la desinformación. Evitar las palabras "veneno", "furtivos", "delito", "cacería ilegal", "especie protegida" o "carne para hacer chorizos".

Porque sinceramente, es más creíble que mataron al oso de Moal disparándole a bocajarro una bala de amanitas congeladas, para después hacerse una alfombra con la piel, unos ceniceros con las garras, y chorizos con la carne, que toda la historia que nos quieren hacer tragar desde la prensa y los responsables de la protección del Medio Ambiente en Asturias.

O mejor aún: fue el mismo oso quien, abrumado por su incapacidad para bailar de forma tan televisiva como los responsables de su protección, decidió suicidarse, desollarse y vender su carne por internet a diferentes "youtubers" de moda.


Estado en el que se encontró el oso suicida de Moal que ingirió setas veneosas antes o después de morir.

http://www.lne.es/asturias/2017/04/27/fartura-setas-venenosas-mato-segundo/2094991.html
http://www.lne.es/asturias/2017/04/26/segundo-oso-muerto-moal-murio/2094911.html

lunes, 30 de enero de 2017

La culpa es de los osos

Cuando a uno de los más importantes montañeros del mundo le preguntaron que por qué escalaba montañas la respuesta fue bastante simple:
"Porque están ahí"

Esa misma respuesta parece ser la que se aplica a los casos de los osos muertos en la última temporada en el núcleo duro de la conservación en Asturies.

Se mueren porque están ahí. 

En realidad es un éxito: como hay muchos, es normal que se les cace aunque sea a balazos furtivos, es normal que mueran en lazos, es normal que se busquen múltiples excusas para no averiguar las causas de que en Muniellos o alrededores (no quiero pronunciar nombres de pueblos porque luego me insultan por ecologista) todo el mundo ve osos desde sus casas, pero nadie ve quien mata a esos mismos osos.

En realidad, que haya doscientos osos es una muy mala noticia (excepto para los osos hasta ahora).

Ya llevamos un par de años en los que se habla de exceso de osos, de que se acercan a los pueblos, del miedo de los vecinos, de los daños, de que hay que devolverlos al monte, de que si ya hay, pues habrá que cazarlos.....

No sé de donde se saca que hay exceso de osos. Doscientos puede parecer un número elevado, pero sin conexión con otras poblaciones y partiendo de un mínimo cuello de botella genético, es un número ridículo. Además las amenazas para el oso han ido en aumento de la mano del sensacionalismo, de noticias que hablan de pelotas de goma para espantarlos, de pirotecnia...

Que haya más osos puede ser muy mala noticia.

Es muy mala noticia para los que viven del oso en extinción. Se puede acabar el chollo.

Es muy mala noticia para quienes hacen de la explotación de los recursos de todos, un negocio privado, porque muchos osos dan muchos problemas (más estudios de impacto ambiental, más restricciones, más incomodidades para hacer de mi capa un sayo)

Aunque la verdadera mala noticia es la indiferencia. O el silencio cómplice de los pueblos. O las sentencias vergonzantes que liberan furtivos. O la pasividad.

Si pones un lazo y te pillan, pero no pasa nada, si te libras, el mensaje es bastante nítido para quienes le tienen pillada la medida a destruir al límite de la legalidad. Si matas un oso de un tiro en pleno día, en la Reserva Integral, joya de la corona de los espacios protegidos, y tampoco pasa nada. Si cabe la sospecha de que no es solo uno... si además se mantiene la tensión permanente de la persecución implacable al lobo, con el que acaba equiparándose.

Pues al final todo vale. Da igual que sea un oso o una población de Centaurea somedana arrasada. Da igual ampliar superficie de eucaliptos que dejar sin explicar incendios forestales (provocados en un 90%, cifras oficiales)

Porque al final deja de tener importancia o acaba justificado. Y lo que hasta hace pocos años era el ejemplo de la recuperación y emblema de la educación ambiental que coloreaban los escolares, pasa a ser un ejemplo de la desgana de la sociedad por mantener, respetar e invertir en el único bien tangible que realmente puede legarse a nuestros hijos: la naturaleza que nos queda.

Y la culpa será de los osos. Por acercarse demasiado, por dejarse ver, por recuperarse en el mínimo margen que les damos siempre pendiente su existencia de que sean rentables.
Oso muerto de un disparo por un furtivo en Moal. Foto de LNE.







martes, 25 de agosto de 2015

Maldito Theodore Roosevelt

La culpa de todo la tiene Theodore "Teddy" Roosevelt, 26 presidente de los EEUU. Si hubiese matado a aquel oso puesto en bandeja, si hubiese seguido su instinto de cazador (muy cazador por mucho que además se le recuerde como un gran conservacionista y tenga hasta un Parque Nacional con su nombre) y dejarse de contemplaciones, no habría ositos de peluche (teddy bears) y por lo tanto no habría legiones de traumatizados que piensan que un oso es una mascota en potencia,  un amigo al que abrazarse para no tener miedo por las noches ni mearse en la cama, listo para ser acariciado, que se tumbará amigablemente a que le rasquen la barriga mientras ronronea con un tarro de miel que te ha cogido de la cestita.


Caricatura que hizo célebre a Roosevelt al no disparar a un oso "preparado" en una cacería por considerarlo poco deportivo.


La culpa de todo puede tenerla Roosevelt, o puede que sea que después de décadas de hablar de protección y conservación de los ecosistemas y de las especies, de favorecer espacios naturales y de convertir la protección del medio ambiente en un tópico educativo, empresarial, político y social, al final no hayamos entendido nada y lo único que verdaderamente cuenta son los votos y la pasta gansa.

Cuando hace años, en una reunión sobre conservación y medios de comunicación desarrollada en Somiedo (en un episodio que creo que ya he contado), el periodista ambiental Benigno Varillas, preguntó a la Consejera y al Director de Recursos Naturales, que cuando se le permitiría criar osos, la concurrencia se echó las manos a la cabeza y cayeron críticas como pedrisco.

Yo entendí que era un provocación, pero tal vez fue un caso de clarividencia y Varillas veía hacia dónde se dirigía el proceso de conservación (si se le puede llamar así) de las especies protegidas en Asturies (y resto).

Hacia un modelo productivista: solo merece la pena la conservación de lo económicamente rentable, y en cuanto sea posible hay que hacerlo producir beneficios contantes y sonantes.

Y en eso estamos.

Primero se promocionó la visita al "País de los osos" por parte de empresas ambientales, pero eso quedaba corto. Luego se publicitó la observación de osos desde lugares generalmente lejanos a menudo acompañados de guías, en una situación un tanto "secreta", pero internet es lo que tiene y ahora mismo desde varias carreteras y con un buen telescopio (o sin él) cualquiera sabe cuando ir a ver. 

Ya puestos se hizo un aparcamiento y ahora ya la carrera es desbocada: Cangas construye dos miradores para ver osos (ya sin cortarse), Somiedo planea ampliar aparcamientos para el supermercado oso y Degaña (que abrió la lata) busca nuevas ubicaciones (yo propongo el castillete de la mina y así combinar una visita rápida a todos los atractivos que un turista puede soportar en una mañana)

Obras de creación de aparcamiento y mirador para poder ver osos.

Y así los guías que te llevan a ver osos no creo que tengan mucho trabajo porque en cualquier periódico o televisión, y no digamos en internet, puedes encontrar la situación exacta de media docena de osos como quien mira la previsión de las mareas.

La cuestión es que a nadie le importa el oso, ni la conservación, ni las consecuencias que esta carrera hacia ninguna parte conlleva.

Está claro que ya tenemos osos habituados a las personas en algunos puntos, al olor de su comida, al ruido de sus voces y a la falsa seguridad de unas distancias de observación que en algunos lugares son ya escandalosamente cortas.

Por desgracia ya sabemos qué les ocurre a los osos cuando recurren a la situación contraria y van a visitar humanos: primero los vecinos les dan manzanas y luego acaban encerrados de por vida en Proaza, tal y como le ocurrió a Molinera. 

Pero pronto esta carrera de avistamientos requerirá resultados y como ya advertí hace años, pronto, muy pronto, si ofertas ver osos, necesitarás asegurar el avistamiento: se cebarán osos, si es que no se está haciendo ya, porque hay fotos y vídeos que huelen a chamusquina desde lejos.

Y eso no deja de ser el fin para los osos: el día que deje de ser un "teddy" y de pronto demuestre que al fin y al cabo es el mayor carnívoro de la Cordillera, un depredador ágil, acostumbrado ahora a la presencia humana, sin miedo.  Pasará de ser especie estrictamente protegida a especie peligrosa, perseguida y.... ¿cazada? Estamos perdiendo el norte.

Y mientras tanto sigue sin haber protocolos de actuación, sigue sin explicarse a los turistas, vecinos, montañeros... que el oso no es un peluche, y sobre todo sigue sin haber un plan. No hay un plan de gestión la para la situación actual, el actual es un plan obsoleto y en algunos casos rayando el absurdo, dada la situación. 
Ni lo hay para un previsible aumento del número de individuos, con más de trescientos osos en la Cordillera. Ni para las evidentes consecuencias de gestión y convivencia entre osos y humanos.

¿Alguien tiene un plan?

Maldito Teddy Roosevelt ¿por qué no mataste a aquel pobre oso?

(Relacionado con el mismo tema pero escrito años atrás ver: 
  http://naturalezaenasturias.blogspot.com.es/2010/09/sobre-ciervos-y-osos.html)

lunes, 1 de junio de 2015

Las fábulas de Osomedio: "La cabra y el esbardu"

Vaya por delante que lo que voy a contar es pura ficción, que los personajes son inventados y que todo parecido con la realidad es pura coincidencia.

Imaginemos, por ejemplo, un concejo de tamaño medio de la Cordillera Cantábrica, uno cuya naturaleza esté bien preservada, cuyos paisajes sean espectaculares, cuyas especies animales y vegetales son variadas y representativas de un ecosistema en recuperación.

Como es así de espectacular hay además osos. Voy a llamarlo... Osomedio.

Osomedio es en muchos aspectos un ejemplo de conservación, sus habitantes tienen asumido que viven en un lugar único y se sienten orgullosos de ello, son favorables a la mayor parte de las medidas a las que obliga un territorio bien conservado y gestionado, pero reciben tantos parabienes y aplausos que están olvidando parte de lo que les ha hecho especiales: conseguir la integración entre los intereses humanos y la naturaleza.

Porque tiene un precio. Y no todos están dispuestos a asumir el precio, o a seguir pagando, porque es realmente caro: implica contención, control, limitaciones, consenso, estudio, prioridad de la conservación frente otros intereses....y no dejar nunca a nadie contento.

Pero el beneficio es mucho mayor: sostenibilidad a largo plazo.

En Osomedio lo han hecho mejor que en muchos otros sitios de la Cordillera pero la memoria humana es muy frágil y olvidamos pronto cuanto ha costado esa leve recuperación en la que viven.

En Osomedio hay osos, una población que se ha mantenido incluso en los peores años en los que la especie era poco más que fantasmas condenados a extinguirse. 
Pero se recuperaron. ¿Gracias a los osomedianos? Bueno, también. Aunque sobre todo a que dejaron de cazarlos, legal e ilegalmente. En buena parte siguiendo el concepto de "presión de grupo": cuando cazar un oso dejó de ser "güay", el resto de la sociedad te señalaba con el dedo y en realidad tampoco lo necesitabas cazar para comer..... pues dejó de ser atractivo.

A día de hoy el oso es un símbolo, una fuente de riqueza, un imán para turistas, crea algunos puestos de trabajo... y empieza a tocar un poco los... motivos para conservarlos.

Ya hay quien habla de demasiadas restricciones, de que hay oso por todas partes, de que ya se han recuperado, de que son un estorbo para un "verdadero" desarrollo. Vuelven las zarandajas de los "jardineros del paisaje" y de que a quien hay que proteger es el paisano.

En realidad las quejas nunca se fueron, pero mientras era más rentable que osos y lobos fuesen escasos y las subvenciones caían como lluvia constante.... todos a callar. Ahora ya hay ¿muchos?, y ya va siendo hora de rentabilizarlos. Ya están amortizados.

Así que en Osomedio se están empezando a relajar algunas situaciones.

Y el que es frágil, de momento, es el oso.

Imaginemos, por ejemplo, que el gobiernín concede subvenciones a la cría de cabras. Pues muy bien, me alegro por los ganaderos que quieran diversificar y poner cabras en su ganadería.

Y se ponen cabras. ¿Cuantas? ¿Cincuenta? ¿Cien?
Pues no, rebaños de hasta setecientas cabras. Y eso son muchas cabras. Pero muchas, muchas, muchas, muchas cabras. Como la subvención es por número de cabezas, así cuantas más cabras tienes, más cobras de las cabras. Evidente.

Bueno. Y las subes y bajas a diario, y las pastoreas y evitas que se metan por cualquier sitio ¿no?.

No exactamente. Para cuidarlas están los mastines (unos cuantos) y las cabras tiran al monte. Se meten por donde quieren y cuando quieren. 

¿Y no hay conflictos? 

Pues no. La cabra es ganadería, es una actividad tradicional, siempre ha habido cabras... etc, etc. etc.

Ya.

O sea que no hay ninguna relación entre el aumento exponencial de los rebaños masivos de cabras y sus mastines y el hecho de que avancen por territorio de osas con crías y que a medida que van moviéndose por cualquiera de los territorios de Osomedio, obligan a desplazarse a osas y esbardos, perdiendo la seguridad del territorio que han escogido.

No hay ninguna relación entre el exilio obligado de las osas y el aumento de accidentes de esbardos, incluso un posible aumento de infanticidios (si una osa tiene que salir de un territorio seguro, es evidente que asumen mayores riesgos para los esbardos, que se arriesga a entrar en territorios que no son suyos, y a encontrarse con machos errantes o cualquier otro peligro). Tampoco creo que los mastines sean inocuos.

Esbardu muerto encontrado este año. No había lesiones aparentes. (Foto publicada por la Nueva España)
Pero puesto que esto es pura fabulación y a mi me gustan los cuentos con final feliz, en Osomedio no ocurre esto año tras año desde hace ya varios, y no se hace caso omiso a las  recomendaciones de los expertos. 

Los rebaños de cabras respetan los territorios de cría del oso y todo es armonía y felicidad.

Porque en Osomedio se tiene en cuenta las necesidades de las áreas críticas de cría de los osos, se es ágil en identificarlas, modificar sus límites y se es aún más ágil en impedir que coincidan las áreas de campeo de cabras y mastines con las de osas con crías, tanto en el espacio como en el tiempo.

Ya.

Pero...  esto es solo una fábula y nada de lo aquí contado tiene que ser real. Así otro día contaremos la fábula de los respetuosos turistas que jamás, jamás, jamás se meten por donde no deben a hacer la foto "perfecta" del oso en Osomedio.


   

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Protocolo de Actuación para Humanos Problemáticos

Ya tenemos el protocolo de actuación sobre osos considerados "problemáticos".
No soy yo quien para decidir si es bueno o malo, pues doctores tiene la Iglesia, o en este caso la Consejería.

Yo mismo he solicitado en alguna ocasión que se tuviese algún tipo de protocolo de este u otro tenor, para que alguien supiese qué hacer y se dejase ya de actuar en base a corazonadas, ocurrencias, o criterios variables.


Ahora bien. No concibo este protocolo sin antes establecer otro sobre Humanos Problemáticos. ¿Por qué? 
Bueno, salvo en el caso de un oso con problemas por accidente o similar, el resto es claramente un fracaso de prevención o en la gestión.


Prevención en erradicar malas prácticas en la observación de fauna (aún sin regular y con serias dudas sobre las prácticas de atracción y avistamiento), en la necesaria educación ambiental a turistas, a visitantes habituales, a vecinos, etc. 

Fracaso en la gestión de vertederos incontrolados, en la gestión de colmenas y otro ganado. Inoperancia en la gestión eficaz y veloz de situaciones de riesgo como el avistamiento continuado en cercanías de pueblos sin intervención por parte de la guardería (en Castro este año, por ejemplo). 

Fracaso en la información rápida a turistas y vecinos, en recordar que no son peluches, en el no manejo....
Fracaso en la proliferación de encuentros programados con los osos, o en la necesaria protección de los mismos ante los furtivos.
Fracaso en el uso inmediato de medidas de gestión aplicables con los instrumentos legales establecidos, como el cierre inmediato de sendas, la modificación de trazados de pruebas deportivas, de cacerías, etc. 

Así que considero que toda la parafernalia mediática asociada a la noticia es de nuevo una cortina de humo para justificar la inoperancia de las medidas previas de actuación, que han de ser prioritariamente de protección de la especie (una especie que sigue declarada "en peligro de extinción) frente a humanos problemáticos y sus actuaciones.

Todo lo demás es un fracaso, que en peor de los casos justifica  "a posteriori" el fracaso en las actuaciones que condujeron a que Molinera quede encerrada de por vida para màs gloria del cercado de Proaza, o justifica "a priori" la muerte de ejemplares en circunstancias que sean imposibles de verificar pero seguro que pueden ser, desde hoy, evitadas.

¿Qué categorías tendrá la clasificación de humanos? (Tomado de La Nueva España)

miércoles, 11 de junio de 2014

Y ZAS!!! .... en toda la boca.

La muerte a tiros de una osa en Quirós, en una zona de expansión osera en los últimos años, nos da una bofetada de realidad que contrasta con el discurso triunfalista que se ha venido amplificando desde la administración y algunas empresas, respecto al crecimiento de la población de osos en la Cordillera Cantábrica.

Es cierto dicho crecimiento, es cierta la expansión de la especie que ha recolonizado antiguas localizaciones, es cierto que ha aumentado el número de hembras con crías y que se realizan avistamientos de animales divagantes en localidades largamente abandonadas por el oso.

Pero las fotos y vídeos por internet, las constantes noticias en prensa indicando dónde y cuando ver osos, las empresas ofertando avistamientos, los alcaldes llamando a rebato para aprovechar o "poner en valor" un "recurso para el turismo", las polémicas interesadas sobre actividades que se prohíben o limitan por afectar al hábitat del oso o las molestias a la especie con turistas, actividades deportivas, quads, protectores bienintencionados y (a la vista está) delincuentes varios con lazos, venenos, escopetas, etc. son, de hecho, solo parte de un problema de bastante más calado.

La recuperación actual de una especie como el oso, es un mero espejismo si no se atajan de raíz varios de las múltiples circunstancias que pueden llevarnos en un momento al punto de partida.

Por un lado está el número de osos y sus características reproductivas, en las que ni todas las osas de la población se reproducen todos los años, ni el éxito reproductivo está asegurado por el hecho de nacer las crías: multitud de factores que van desde molestias humanas a dificultades ambientales o las propias interacciones de la especie pueden acabar con un número de individuos que se incorporen de adultos a la población, sensiblemente inferior al número de esbardos nacidos.

Por otro las constantes agresiones que se dan o se plantean en un hábitat tan frágil como la Cordillera: explotaciones mineras, embalses, infraestructuras eléctricas, presión turística, estaciones de esquí, modalidades de caza, pistas forestales, incendios.... y estas solo de origen antrópico.

Y después la situación y educación social. 
No creo que nadie sea tan ingenuo de pensar que tras siglos de persecución, de tratar a osos (y lobos, y rapaces y mustélidos, etc) como alimañas, de repente en solo veinte años la sociedad, especialmente la rural, olvidaría y modificaría por completo su forma de pensamiento.

Es cierto que el oso ha pasado a ser una especie de emblema de conservación para muchos pueblos y comarcas de Asturies, pero también es cierto que en un contexto en el que de repente parece que hay demasiados osos, la reacción inmediata es la de flexibilizar la condena social a la especie. 

Situaciones esperpénticas como la discusión en prensa sobre las carreras en Somiedo, llevaron de golpe a una contestación de parte del concejo, que entendieron al oso como causa del problema y limitador de sus derechos.

Conversaciones varias en las que ya se pontifica que hay bastantes osos, combinados con lo anterior, dan lugar a una relajación y una cierta permisividad o comprensión hacia situaciones como la de Quirós.

Puede haber sido un accidente, un individuo aislado, una explicación cualquiera. Lo que es evidente es que es un aldabonazo para no bajar la guardia. Ni el oso está salvado, ni es tanta la bondad de quienes le rodean. Sigue siendo una especie en peligro de extinción y los culpables de la muerte de la osa de Quirós deben ser detenidos y juzgados, esperemos que cumpliendo los plazos.

Pero el oso ha sido, y esperemos que siga siendo, el emblema de que otra relación con la naturaleza que nos rodea es posible y que podemos encontrar sitio para la supervivencia del oso y de toda la Cordillera. No podemos permitir que esto se pierda, que este caso de furtivismo quede impune y retrocedamos decenios en la conciencia social sobre el valor de la conservación.

Por cierto. Ya estamos (según algunos) cerca de la frontera marcada hace años de capacidad de carga de osos de la Cordillera con la calidad de hábitat actual. Unos trescientos.

¿Será esta la forma "tradicional" de control de la población?
Esta foto fue tomada entre Belmonte y Somiedo el otoño pasado cuando la polémica de las carreras de montaña por zonas sensibles para los osos. A día de hoy se han borrado más o menos las pintadas, pero el cartel luce un balazo de rifle bien visible y reciente.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Sin querer queriendo

Me ha gustado esto de ser pitoniso o adivino.
No me ha gustado tanto acertar porque eso significa que mis peores ideas locas se han cumplido.
Pero como ya no va a tener remedio y la osa Molina va a servir de payaso en el circo de Proaza, pues habrá que seguir la línea de pensamiento de nuestros políticos de Miedo Ambiente y hacer nuevas predicciones.
Podéis ir apuntando.

Vaya por delante que yo no tengo nada en contra del cercado de Proaza. Cumplió su cometido estupendamente (el de arriba, no los jaulones indecentes que pusieron abajo) y fue lugar de aprendizaje, de turismo rural, de dinamización, sensibilización y todo lo que se quiera, etc. apoyándose en unas osas que fueron rescatadas y ya humanizadas en circunstancias muy, muy diferentes.

Pero también creo que una vez Paca y Tola dieron todo lo que pudieron de sí ( y más), si se quería mantener el tema oso y aprovechar el cercado pues teniendo a Furaco, lo suyo era traer otro oso de Zoo y listo... otro mini Cabárceno. Tendríamos la misma estupenda repercusión en los medios, las mismas entrevistas a gente que no sabe lo que dice, y las mismas alegrías en los vendedores de fabada de Proaza.

Pero éticamente (y la ciencia y la conservación deben ser éticas porque si no, no pueden ser nada) no es lo mismo.

La cuestión es que Molina no es lo mismo que Furaco. Molina tiene pedigrí, es en sí misma un reservorio genético. Así que ahora ya todos alzarán la voz para evitar que sea Furaco el fecundador de Molina. 

Ya aparecen las voces que reclaman un nuevo centro de reproducción del oso cantábrico como lo hay en Sobrescobio para el urogallo. ¡¡¡¡Y así repoblar de osos hasta el Pirineo!!!!

No somos grandones ni nada.

Esto tiene la pega de que no hay cría que nazca en Proaza que sirva para otra cosa que para el circo, pues si Molina con seis meses quedó troquelada, imaginemos las crías cómo actuarían si desde el principio nacen en un cercado. Estarían condenadas desde ya.

Pero (y ahora viene la predicción) eso no lo van a contar. Nos van a vender la moto de la reproducción de la estirpe cantábrica y la genética y otros rollos y en menos que canta un urogallo nos van a traer otro osito al cercado. 

Esta vez un esbardu macho, también con pedigrí, y que salvarán de un cepo, de un lazo, de otro oso, de una muerte horrible que no podrá ser evitada si no es llevándolo al cercado.
Esta vez sin fotos de la Consejera, pero con fotos de heridas incurables.
Bueno, puede ser eso o algo semejante, también puede ser que salvemos a un pueblo de un oso merodeador.

De esa forma podremos tener todo el proceso mediático y temático del cortejo brutal, la reproducción, la hibernación, la salida de los peluches.....Y así ya tenemos circo para años. Incluso pueden llegar a sobrarnos osos y podemos pasárselos a los alcaldes de Degaña o Cangas, que hasta ayer mismo les importaba un bledo sus osos, pero resulta que ahora Molina es "suya". 

Podremos poner cercaditos en cada conceyu. Se me ocurre que podremos poner un cercado redondo, por ejemplo en el Parque de San Francisco de Oviedo/Uviéu. Seguro que es un gran atractivo turístico. 
Si eso, para contentar a la izquierdona si sigue ganando la derechona, podemos hacer un pequeño espectáculo, una "performance" republicana coincidiendo con los Premios Príncipe de Asturias, en la que el oso republicano se come al Príncipe o alguien así haciendo de Favila.

Y si gana la izquierdona, para contentar a la derechona, podemos..........

Se me está calentando la cabeza y me estoy dando miedito. Sobre todo porque me temo que si sigo dando ideas acabaré teniendo razón en todo.

Y a todos estos se les acaba olvidando que el fin último es la conservación de la naturaleza (osos incluidos) y de los procesos naturales de una forma lo menos intrusiva posible.


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