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sábado, 1 de noviembre de 2014

Yo no quiero que Picos de Europa sea declarado Patrimonio de la Humanidad

Ya lo he dicho. No quiero que Picos sea Patrimonio de la Humanidad.
Y me quedo tan ancho.
¿Por qué?
Pues porque en realidad, ese tipo de declaraciones no aportan ningún valor a Picos de Europa, no le hacen merecedor de más protección y solo sirven para una mayor degradación del espacio natural afectado.
La declaración de un espacio como Picos de Europa se acoge a una serie de criterios:

Para ser incluido en la lista del Patrimonio de la Humanidad, un sitio debe tener un "valor universal excepcional" y debe satisfacer al menos uno de los siguientes criterios de selección:6
I. Representar una obra maestra del genio creativo humano.
II. Testimoniar un importante intercambio de valores humanos a lo largo de un periodo de tiempo o dentro de un área cultural del mundo, en el desarrollo de la arquitectura o tecnología, artes monumentales, urbanismo o diseño paisajístico.
III. Aportar un testimonio único o al menos excepcional de una tradición cultural o de una civilización existente o ya desaparecida.
IV. Ofrecer un ejemplo eminente de un tipo de edificio, conjunto arquitectónico, tecnológico o paisaje, que ilustre una etapa significativa de la historia humana.
V. Ser un ejemplo eminente de una tradición de asentamiento humano, utilización del mar o de la tierra, que sea representativa de una cultura (o culturas), o de la interacción humana con el medio ambiente especialmente cuando éste se vuelva vulnerable frente al impacto de cambios irreversibles.
VI. Estar directa o tangiblemente asociado con eventos o tradiciones vivas, con ideas o con creencias, con trabajos artísticos y literarios de destacada significación universal. (El comité considera que este criterio debe estar preferentemente acompañado de otros criterios.)
VII. Contener fenómenos naturales superlativos o áreas de excepcional belleza natural e importancia estética.
VIII. Ser uno de los ejemplos representativos de importantes etapas de la historia de la tierra, incluyendo testimonios de la vida, procesos geológicos creadores de formas geológicas o características geomórficas o fisiográficas significativas.
IX. Ser uno de los ejemplos eminentes de procesos ecológicos y biológicos en el curso de la evolución de los ecosistemas.
X. Contener los hábitats naturales más representativos y más importantes para la conservación de la biodiversidad, incluyendo aquellos que contienen especies amenazadas de destacado valor universal desde el punto de vista de la ciencia y el conservacionismo.
Desde 1992 la interacción entre el hombre y el medio ambiente es reconocido como paisaje cultural.
(tomado directamente de la Wikipedia)

¿Le ha servido de algo a Ordesa ser Patrimonio de la Humanidad. Pues tal vez para atraer más turismo, pero en ningún caso para favorecer los valores naturales y de conservación de un espacio "excepcional".
Como ejemplo podemos decir que ha servido para que se extinguiese el bucardo, la cabra montés propia de Pirineos, pero no para recuperar valores de ningún tipo. 

Es más, yo creo que en Picos será la excusa perfecta para actuar en contra del sentido común. 

Con la historia reinventada una y otra vez de ejemplo de interacción y conservación del medio ambiente por parte de los pastores y ganaderos, con la excusa, por ejemplo, de que cazar lobos es un ejemplo de actividad tradicional a conservar...  pues acabaremos con todo lo natural de Picos y acabaremos convirtiéndolo en un parque temático donde los turistas fliparán con quebrantahuesos amaestrados, lobos enjaulados que darán mucho miedito y pobres pastores indefensos que necesitan más y más subvenciones para poder mantener a los Picos prístinos y libres de alimañas varias.

Paisaje modelado por el hombre. Sotres
Un título más que solo servirá para dar publicidad, atraer más turistas y dejar definitivamente al pairo cualquier plan de conservación real de un espacio cada vez más convertido en una fábrica de hacer billetes a costa de cualquier parecido con la conservación de "hábitats naturales más representativos y más importantes para la conservación de la biodiversidad".

Porque "conservar la biodiversidad" hace tiempo que se ha convertido en una frase tan hueca como "desarrollo sostenible" o "jardineros del paisaje".

jueves, 20 de febrero de 2014

Alrededor de las majadas de los Lagos de Covadonga

Como el domingo aseguraban buen tiempo se pudo hacer una pequeña excursión por los alrededores del lago L'Ercina. Un pequeño paseo para comenzar la temporada de monteo (a ver si se logra).

Subimos a los Lagos suponiendo que no habría nieve, y acertamos. Todo estaba pardo, ocre, hasta el lago L'Ercina estaba turbio, excepto el cielo azul y el Cornión que resplandecía totalmente redondeado por la nieve en altura.

Nos fuimos por el camino de Vega de Ario (ya le tenemos ganas a Vega de Ario, pero para los enanos vamos a esperar a que tengamos más luz y menos nieve) pasando por varias majadas; algunas en buen estado, otras con las cabañas totalmente caídas. La vuelta es por la majada de .... y después por la majada Belbín hasta, siguiendo por la pista, asomar de nuevo al Ercina.

Majada de El Brazu en el camino de Vega de Ario, con el lago L'Ercina oscuro por los sedimentos.

Majada Las Bobias

Restos de cabaña en Las Bobias

La Redondiella

El acceso por pista a Belbín condiciona que sea la más cuidada, con paneles solares, tejados renovados y actividad evidente (aparte del empujón que supone la fama del quesu Gamonéu). El resto pues está variable: unas están ya perdidas, y otras están bastante bien.

Vista de la Majada de Belbín en medio de una pradera preciosa

Otra vista de Belbín bajo el Cuetu Llobu

En cualquier caso es una interesante muestra de uso del territorio y modificación del mismo: la enorme carga ganadera que soporta la zona modifica las condiciones de la cubierta vegetal, los hayedos son escasos, relictos, aunque dada su disposición en el paisaje, eran la cubierta dominante hasta hace algunos cientos de años (tampoco muchos por la probable edad de los árboles que quedan).

La escondida (a plena vista) fuente La Canaleta
Hoy por hoy solo hay árboles añosos y no hay reclutamiento de juveniles, es decir, no hay brotes por dos razones aparentes: una el sobre pastoreo (incluyendo rebecos) que impide el  crecimiento de los plantones jóvenes, y la segunda las quemas más o menos descontroladas del matorral.

Como en buena parte de los hayedos de Picos, solo unos pocos árboles resisten aferrados a la roca pura y dura sin posibilidad de regeneración por la presión a la que se les somete (y que podría solucionarse parcialmente acotando algunas parcelas)

Los matorrales actúan como sucesión vegetal previa al desarrollo del bosque, entre otras cosas porque los árboles jóvenes aprovechan la cobertura de las especies de matorral para protegerse de los herbívoros, para aprovechar la mayor humedad y la sombra, etc.

Así que si se queman los matorrales y se ramonean los brotes pues dejará de haber bosque, que es lo que está ocurriendo y que deja paso a un paisaje monótono de roquedo desnudo y praderas ralas.

Las quemas de matorral para liberar pastos no deberían ser la única solución.
Abajo, casi en sombras, La Güelga. 

Aún no habían salido más que algunos Narcissus asturiensis bastante valientes (y escasos), apenas se dejaban ver las fochas del lago, y en pleno febrero no había ni rastro ni de ganado, ni de brotes, pero la abundancia de turistas y un tímido sol que casi no podía calentar, pero que ya nos da media hora más de luz parecían presagiar una primavera a la que aún le deben quedar bastantes nevadas para que lleguemos a disfrutarla.




El Cornión desde el Campu la Tiese

  

lunes, 14 de octubre de 2013

El paisaje de los jardineros

La mejor forma de saber si alguien ejerce realmente la profesión de la que presume, y su grado de excelencia en dicha actividad, es ver los resultados. Si alguien presume de ser cantero, me gustará ver sus tallas en piedra, si ebanista, sus muebles y el detalle de los mismos, si relojero la eficacia de sus arreglos o la eficiencia de sus relojes.... y así sucesivamente.

Cuando se impuso la forma de hablar políticamente correcta (para la obtención de votos), comenzó una transformación del lenguaje que incomodase lo menos posible a la población de las zonas rurales, tanto respecto a los manejos del territorio, como a sus consecuencias.

Por ese motivo se edulcoraron tanto los procesos de transformación del medio realizados para favorecer el monocultivo de la ganadería, puesto que la agricultura tradicional se colapsó, que llega un momento en que resulta irreconocible.

Pero lo que el lenguaje trata de tergiversar o esconder bajo diferentes apariencias, la naturaleza lo muestra sin asomo de doble lenguaje.

Las cicatrices del fuego, el abandono del pastoreo, las talas a matarrasa, la transformación de las cabañas ganaderas en cabañas de fin de semana, traen consigo paisajes como el de las fotografías: extensísimas zonas de matorral bajo, brezal-tojal producto de sucesivas quemas indiscriminadas en poco espacio de tiempo, que además sobre suelos ácidos, han dado lugar a territorios empobrecidos y con una productividad bajísima.


Vista de la Xamoca desde las estribaciones de Peñamayor. Desde la crestería hacia el fondo ya es el Parque Natural de Redes
Además el uso de esos fuegos ha provocado que la capa superficial del suelo haya sido reducida a cenizas, la materia orgánica haya desaparecido y posteriormente lavado hasta ser inexistente.
Es casi imposible que en esas condiciones vuelva a regenerarse el bosque en los próximos años: no tienen donde enraizar (y eso asumiendo que no volverá a haber incendios)

Se pueden observar claramente lo que fueron extensos bosques reducidos a pequeñas manchas intercaladas de matorral. Fragmentos de un bosque que fue continuo y que solo sobrevive en las hondonadas más húmedas y umbrías, o donde el bosque se agarra directamente a la roca.
Cabañas ganaderas, praderías en uso y praderas abandonadas. Incluso suelos descarnados en la parte inferior de la fotografía. 

También se observan árboles limitando los prados cercanos a las cabañas, pero esos sí que van siendo poco a poco abandonados. Las razones son muy variadas, pero está claro que el manejo que se realiza actualmente de estas zonas sobrepastoreadas es lo más simple posible, es decir: uso continuado del fuego para mantener una baja cobertura y parches de pasto. 

Laderas de La Xamoca desde el concejo de L.laviana

Todo un despliegue de malas prácticas ambientales y todo un desastre ecológico derivado probablemente de un mal entendido "uso de prácticas tradicionales" y títulos de "jardineros del paisaje".

Eso sí: tanto matorral mejora las posibilidades de disfrutar de la berrea en el valle.

jueves, 31 de enero de 2013

La guerra de Corvera

Una de las cosas que se pueden aprender del desarrollo de la segunda guerra mundial es que los alemanes abrieron demasiados frentes a la vez, lo que al final les lleva (evidentemente entre otras muchas cosas) a la derrota.

En el concejo de Corvera d'Asturies, han abierto de golpe demasiados frentes en cuestiones medioambientales. Yo les deseo fervientemente un éxito arrollador, pero me temo que se han metido demasiado en la boca para poder revolverlo.

Estos días estuve más que tirado por un gripe trapera y he llegado tarde a enterarme de cual era la discusión,  pero me parece de un calado más que importante, sólo que tal vez excesivo para un sólo concejo.

Especies invasoras, eliminación de eucaliptos, recuperación de la cubierta vegetal autóctona, educación ambiental de la población.... demasiado de una vez.

Creo sinceramente que si cumpliesen el objetivo de eliminar las especies invasoras y una campaña intensa de educación ambiental al respecto, el debate sobre el eucalipto se abriría solo y además tendrían muchas más opciones de éxito.

Eliminar las especies invasoras es una obligación legal y todos los ayuntamientos deberían ponerla en práctica, pero es cara "y las flores son tannnnnn bonitas..." Educar al respecto es como mínimo una obligación moral.

Pero los ocalitos, eucaliptos son harina de otro costal.  Para empezar son un cultivo. Serán árboles, pero son un cultivo. Lógicamente si se salen de la parcela cultivada deberán ser tratados como plaga que son, pero si no deberá ofrecerse alternativas al cultivo, no creo que prohibir sea la solución.
Y aquí entra el verdadero debate.
Lo que no es de recibo es se sigan ampliando las plantaciones en Asturies como una manta, como una plaga de langosta que asola el suelo y la diversidad, que ahoga el paisaje y lo convierte en una sombra.

Esta pegatina acompañó mi Bachillerato y buena parte de mi tiempo de facultad y creo que tiene plena vigencia hoy día 
Lo lógico y aplicable en Corvera, y en toda Asturies es aquello que define verdaderamente el paisaje cantábrico: un mosaico de especies, aprovechamientos, sebes, praderas, bosques y ¿por qué no? cultivos.
El paisaje de Corvera en los últimos 200 años (o mucho más seguramente) no es un bosque de ningún tipo, es un paisaje agrario, prácticamente desprovisto de árboles, o en todo caso con árboles cultivados. Querer convertir ahora Corvera (o cualquier otra zona) en una foresta autóctona es cuando menos raro.
Paisaje del Conceyu de Bimenes con una típica ordenación territorial en  la que se entremezclan  especies forestales, praderas y cultivos con los pueblos. 

Lo fundamental es llegar de una vez a un consenso de ordenación territorial para toda Asturies que permita las plantaciones pero no el monocultivo, que favorezca los parches de vegetación con vocación autóctona (y aprovechable) de carbayos y castañales, y abedules y tilos. Que permita corredores de fauna y floara entre distintas zonas de la región y haga saludable el entorno urbano y accesible el rural, dando también opciones de negocio a los propietarios.

Ponernos estupendos ahora quitando todos los ocalitos por decreto es hacer lo mismo (pero al contrario) que lleva haciendo el gobiernín durante décadas arrasando Asturies en un monocultivo, y no lleva al convencimiento, si no al enfrentamiento.

Y adelante con la eliminación sistemática de especies alóctonas (y con la educación ambiental) 

jueves, 3 de enero de 2013

Valle del Ajo

El Valle del Ajo, es el nombre que recibía, y aún a veces recibe, el Valle de Lago en Somiedo. De hecho es el nombre que aparece en cartografía del siglo XIX como en el mapa de vegetación denominado "Bosquejo Dasográfico" de D. Francisco García Martino, fechado en 1862. 



Viene al caso el comentario porque ayer disfruté de un estupendo día de paseo montañero tanto en lo meteorológico como en la compañía y tuve ocasión de disfrutar también de alguna explicación y alguna reflexión acerca de los cambios que propician la formación de un valle tan espectacular como Valle de Lago (o de Ajo).

Los cambios son inherentes a la naturaleza, desde algo tan aparentemente nimio como un nombre, hasta las modificaciones de magnitudes tan grandes que casi no podemos imaginar en origen y mucho menos con el paso de cientos, miles o millones de años.

La memoria humana es frágil y a menudo la capacidad de abstracción también. No me resulta complicado tratar de imaginarme el valle cubierto de vegetación, bosque, matorral, praderas subalpinas, etc. Antes de las transformaciones impuestas por el hombre aprovechando los recursos del medio y transformándolo para obtener un máximo rendimiento.



La ladera en sombra, la umbría, todavía conserva los hayedos que se hicieron dominantes en los últimos tres mil años. No fueron talados porque esa ladera conserva la nieve buena parte del invierno y no sería tan productiva como la de solana, además del riesgo de desprendimientos y de servir como despensa de madera (y algo de caza).
El fondo ahora es pradera con algunos sauces que bordean y sujetan al arroyo y algunas espineras que hacen de linde. Pero casi todo el fondo fue hayedo, al menos en esta parte alta del valle, tal y como atestiguan algunas hayas viejas y retorcidas que aparecen dispersas en lindes de pastos.
La ladera de solana pudo haber sido robledal, tal y como aparece en Saliencia o en las partes bajas del valle, entre Urria y el pueblo de Valle de Lago. Ahora no queda ninguno. Tradicionalmente muy apreciada su madera, sometido el bosque a la acción del fuego y aprovechada la ladera para otros usos como la presencia de "escoba" que se usaba para "teitar", apenas quedan espineras, algunos acebos de gran porte, diversas especies del género "Rosa" y otros matorrales que van apareciendo desde que se dejó de usar la ladera de solana como pasto y va continuando la sucesión ecológica lentamente. Ahora no se usa tanto el fuego, pero todavía este año una parte de esa ladera ardió, y además está la presión del ganado y de los rebecos, muy abundantes por la zona.


Esa parte puedo imaginarla sin esfuerzo. Echar atrás 8.000 años más, hasta hace 10 u 11.000 años.... ya requiere una esfuerzo mayor, pero la evidencia del propio valle hace que no sea tan complicado imaginarse una lengua glaciar cubriendo el valle, modelándolo, excavándolo y arrastrando miles de toneladas de roca triturada valle abajo.

También puedo imaginar el cataclismo lento de la ida y venida de sucesivos enfriamientos y calentamientos con avances y retrocesos del glaciar, de pequeños glaciares colgados, de los últimos hielos de los casquetes del Valle de las Morteras o del entorno de los Albos.
Se ve la forma de U, se aprecia el circo ocupado actualmente por el lago, el modelado de hielo en las rocas bajo Pena Orniz, el cuchillar de Pena L.lana.




Otra cosa es ya remontarme cientos de millones de años atrás y buscar una imagen coherente con los fósiles de corales, los arrecifes de Pena L.lana, los poríferos de los Albos... y el posterior plegamiento de todos ellos, su ascenso y formación de una cordillera (la Cordillera Varisca) cientos de millones de años anterior a la actual y mucho, muchísimo mayor. 

Intelectualmente lo sé, incluso creo que lo comprendo. Ahora bien, emocionalmente es otra cuestión: una cordillera sin vegetación, sin fauna, un mundo continental muerto aún o apenas en creación y unas rocas que traen ecos de mares tropicales a unas montañas frías y verticales que llevan las cicatrices del hielo reciente.


De momento, emocionalmente me quedo con las imágenes del Valle del Ajo al atardecer. Un espectáculo que espero que mi memoria retenga mucho tiempo por frágil que sea.

Los Albos al anochecer



lunes, 20 de agosto de 2012

Evolución del paisaje


Leyendo y releyendo las opiniones  acerca de la función e importancia de ganaderos y agricultores no dejo de estar completamente de acuerdo en la función que los mismos han tenido y aún tienen en la estructura  actual del paisaje de Asturies. Toda Asturies ha sido moldeada por ellos. Cada valle, cada mortera, cada collada, cada monte tiene dueño, nombre e historia.
Pero eso no quiere decir que el futuro ha de ser igual. De hecho no puede ser igual. Hay un problema de fondo en la interpretación de la evolución del paisaje de Asturies, de su paisaje evidentemente humanizado.
La interpretación de la evolución del paisaje se hace como si fuese la evolución de una población biológica: se habla de adaptaciones, de interacción con otras especies, se habla de uso de los recursos del medio, etc. Un lenguaje evolucionista que ajusta muy bien a las explicaciones que se buscan en las que el resultado final es, en principio, beneficioso para la biodiversidad, los habitantes, el paisaje…. en fin, un auténtico Edén.
Pero en evolución, a pesar del uso de los términos, la base principal del proceso no son las poblaciones si no los individuos, y la explicación de la evolución del paisaje de Asturies es también una cuestión de individuos. De hecho, todo depende de aquello que beneficie no a las poblaciones, no a los pueblos, no a la diversidad, si no a los individuos, lo que beneficie a la supervivencia de los individuos.
Por eso se explica la roturación y la quema, la eliminación de especies competidoras o la caza y pesca sin detenerse en el agotamiento de los recursos. Porque en realidad no son las poblaciones sino el individuo el que busca su supervivencia a costa de lo que sea.
Eso explica también que ante el aumento de la población en el siglo XIX, los recursos del medio se exprimiesen hasta el extremo, porque las normas de la comunidad cambian por las necesidades del individuo y los equilibrios también cambian.
En la estructura actual hay ciertas actuaciones que no son necesariamente válidas. No creo que sea necesario el extermino de especies para el mantenimiento de la actividad ganadera. Las quemas incontroladas, preferentemente de áreas repobladas, no se sostienen para un modo de cultivo y manejo ganadero modernos, pero tampoco tirar los purines en cualquier parte (generalmente cerca del río), abandonar todo tipo de enseres en cualquier lugar del monte o considerar que las normas no rigen para los habitantes del campo igual que para el resto a la hora de cortar, quemar, rozar, atravesar, cazar, etc.
En todo caso el mundo rural (el mundo en general) ha cambiado y los equilibrios del mismo también, de manera que las estructuras existentes quizá no deban seguir los pasos de antes.
Apenas a cinco kilómetros unas huellas de oso indicaban el cambio de paisaje. Lo ganadero cambio el paisaje, lo moldea, lo mantiene, lo define y delimita, convierte a lo salvaje en una reserva.
La vista es hacia Cangas del Narcea desde el límite con Tineo 


Durante siglos “lo manso” dominó Asturies, se expandió y la cambió. Tal vez sea el momento de reequilibrar, de que lo “bravo” adquiera un mayor protagonismo en un mundo que necesita espacios “salvajes” para subsistir.  
Cuidado, con las mismas siempre ha abogado por un esfuerzo suplementario de la sociedad para mejorar todo lo posible las condiciones de vida de la gente del campo, especialmente de los habitantes de los espacios naturales protegidos. Porque “lo manso” sigue siendo parte integrante de nuestra cultura y paisaje, pero las formas de transformación ya no son las mismas y sus métodos y objetivos  tampoco, de forma que la supervivencia del individuo no puede condicionar “incondicionalmente” la conservación de un medio que se dirige hacia un equilibrio distinto.

martes, 5 de junio de 2012

Faedo: el ecotono



Este fin de semana me salí de mis límites habituales de actividad y como en Asturies daban mal tiempo (o nublado al menos) y en León no, pues dimos un paseo por Ciñera de Gordón, dentro de la Reserva de la Biosfera del Alto Bernesga.
Estando como está tan cerca me llevé varias sorpresas.

La principal fue la ruta del Faedo de Ciñera. Mini-ruta, muy adecuada para ir con niños y que puede acabar en un mini - hayedo, localizado ya bastante al sur en la Cordillera.

La ruta, sin desniveles en el tramo inicial, puede hacerse bastante más larga, llegando por un camino bien señalizado hasta Valprquero, unos trece kilómetros. Pero con niños el tramo hasta el faedo es más que de sobra, y si lo atraviesas y pasas la mini - foz de Villar, pues entonces haces una excursión muy sencilla y completa.


Las sorpresas aumentan por la geología de la zona, absolutamente espectacular, en la alternancia de calizas y pizarras que van dando forma a los valles y a las laderas, pero también a la flora. Espectacular aunque con un punto de desazón, el tamaño de la escombrera que dejamos a la derecha del camino, testigo de la enorme mina a cielo abierto que se esconde tras el pueblo de Santa Lucía, allí mismo, y que en la foto es la la ladera justo frente al camino.

Es también muy interesante la disposición de la vegetación, distribuida claramente en función de la orientación de la ladera.

Ladera orientada al sur (solana) cubierta de encinas en la parte más elevada, donde el suelo es prácticamente esquelético y no retiene fácilmente la humedad lo que no permite el asentamiento de muchas especies y favorece a las esclerófilas.

Al bajar por la ladera, los derrubios que forman un abanico torrencial, permiten la formación de un suelo algo más potente y el asentamiento de especies como el rebollo (Quercus pyrenaica)
















Justo la ladera opuesta, de umbría, acoge un bosque de hayas, reducido por las podas y la escasez de suelo (que lo hacen retorcido), pero acomodado en un ambiente mucho más húmedo, que permite la presencia de especies claramente atlánticas, lo que da lugar a un extraordinario contraste y diversidad de especies en un espacio muy reducido: por poner un ejemplo, no conozco muchos sitios donde la proximidad de ambos entorno permita que los lagartos ocelados (típicamente mediterráneos) correteen entre las hayas.

Es decir todo el valle es un ecotono, un mundo de transición y frontera mestiza donde se desborda la biodiversidad por proximidad de hábitats diferenciados
.


Después de atravesar el pequeño bosque, llegamos a la foz de Villar, muy pequeña, que hasta hace pocos años era salvada por un puente de palos y cuerdas que ha sido sustituido por una pasarela muy cómoda, pero que nos permite acceder con facilidad a esta singularidad geológica, tallada en calizas y que corta perpendicularmente los estratos.

La última sorpresa que he reservado para el final, aunque esta´junto al camino en medio del pequeño "Faedo", es este haya, al que se le ha llamado "Fagus" (como  a la especie Fagus syvatica) y del que se dice que tiene 500 o más años.
No sé si alcanza o supera esa edad, pero sí es evidentemente un ejemplar único, grueso en su base (mucho) y con una estructura en candelabro que me recuerda mucho a ejemplares de Redes donde se les cortaba las ramas dándoles un aspecto adehesado a los árboles y al entorno, aprovechándolos pero sin destruirlos por completo.

domingo, 18 de diciembre de 2011

El "matu" del matorral


Tengo la sensación, y de ahí el títulín de la entrada, de que escribiendo esto me estoy metiendo en un "matu". Pero ya no puedo evitar comentar algo acerca de la matorralización de Asturies.


Las últimas décadas han supuesto una despoblación del campo asturiano que llega a niveles de desertización demográfica en buena parte de los concejos rurales. Los cambios que ello ha supuesto son inmensos, y los retos a los que nos enfrentamos con ello también lo son.

Pero no podemos partir de la idea de que los habitantes del medio rural son los "jardineros del paisaje" y aquellos que van a hacer pervivir la naturaleza de Asturies.


Porque si hay algún caso en que el hombre, sea cual sea su lugar y forma de obtención de recursos, ha buscado la protección del medio ambiente en alguna de sus formas, ha sido sólo por interés o por casualidad.
Uso tradicional del monte en Asturies por parte de los jardineros del paisaje. Quemar para tener nuevas superficies de pasto y regenerar las antiguas. Hoy eso, desde lo urbano lo vemos inviable. ¿Y alternativas?





Así que en Asturias no hay jardineros del paisaje, hay agricultores, ganaderos, madereros... pero no tratan de proteger el medio ambiente porque sí o con un fin que no sea el propio interés, (que en el fondo es lo lógico y que hacemos todos).

La matorralización de Asturias no es sólo una consecuencia del abandono del campo y las técnicas de uso tradicionales (lo cual es una desgracia etnográfica, cultural y social) si no del manejo tradicional, o habitual en Asturias, que ha consistido en talar, roturar, incendiar, desbrozar, pastorear..., lo cual ha conducido a un grado de deforestación de tal calibre que ha modificado por completo el paisaje.

Típico paisaje de uso ganadero en el que los bosques han sido sustituidos por pasto y matorral desde hace miles de años



Y cuando se ha terminado ese uso, el paso siguiente es el matorral. Si el suelo está demasiado degradado, sobre todo por incendios, el avance será lento, tan lento que puede que no vuelva en muchos cientos de años al estado original de bosque atlántico (si el cambio climático lo permitiese)


Por cierto, si hay matorral no es por culpa sólo del ser humano, el matorral existe como parte integrante del medio natural de Asturies. Hay zonas en las que es el ecosistema climax.


La matorralización es una desgracia por la pérdida de biodiversidad que supone, puesto que el hombre con el uso de la agricultura ha modificado los equilibrios y favorecido los ecotonos, es decir los límites entre ecosistemas, lo que por definición aumenta la biodiversidad de espacios y especies (generalmente a costa de una disminución del número de individuos de cada población).


La invasión del campo por las necesidades urbanas desplaza no sólo a las especies naturales, si no también a los usos tradicionales e incluso a la estima por la tierra que tienen sus habitantes "¿A quien le importa esto? ¿Por qué yo no puedo quemar el monte como siempre si vienen de fuera a imponerme molinos que yo no pido?"

La matorralización es una desgracia en cuanto que la hacemos volver al punto de partida cada cierto tiempo, bien sea para crear pastos de baja calidad o por quemar el monte una y otra vez. No se eliminan matorrales con desbroces, pues eso sólo retrasa la nueva aparición del matorral en un suelo cada vez más pobre. Ni tampoco invirtiendo cantidades astronómicas de dinero en subvenciones o roturaciones. Ni declarando que es un medio tan pobre que no pasa nada si cultivamos especies urbanitas como los aerogeneradores.

Se eliminan de dos formas: cambiando el monocultivo de vacas o especies forestales de crecimiento rápido, por un mosaico de espacios y especies que aprovechen el campo y sus recursos, o dejando que la naturaleza siga su camino hacia mayor complejidad del ecosistema de manera natural, teniendo claro que en ese caso deberemos compensar la pérdida o cambio de actividad de aquellos que ahora habitan el campo.



Así que es mejor tomar decisiones a largo plazo, cosa que pocas veces hacemos o hacen nuestros políticos, teniendo claro a dónde queremos que llegue nuestra naturaleza. Con decisiones a corto plazo seguiremos mintiéndonos y promoviendo incendios y despoblamiento.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Vale, aceptamos "normal" como animal de compañía.



Puede que el intento de chiste del título suene extraño, pero hay cosas que aún son más extrañas y que seguramente tendrán una explicación lógica, aunque yo y mi limitado intelecto no se la encontremos.


Estos días de fiesta en la playa de la Espasa me encontré con un espectáculo natural de lo más inesperado. Al pie del chiringuito, donde la duna ya ha dejado de serlo y se ha llenado de un césped insulso, se han plantado columpios y artilugios para niños, una ducha nueva y en la parte de atrás una tirolina infantil.



Es extraordinario porque ese pequeño trozo de duna casi irreconocible es el único territorio de Asturies, junto con una zona de la cercana playa de la Vega, donde medra una de las pocas plantas que en Asturies han merecido el dudoso honor de considerarse "en peligro de extinción" según la normativa actual.


Se trata de la Linaria supina subesp. maritima, también llamada Mosquita dorada.



Es casi inverosimil que esa planta pequeña y poco vistosa, sobreviva año tras año al trasiego de turistas, niños, perros, toallas, meriendas, cometas y todo lo que una playa pueda ofrecer en la masificada costa asturiana en verano.



Siguiendo las guías botánicas observé este verano que la mosquita dorada había ampliado su floración este año al mes de agosto, pues en varias aparece como de floración en junio y julio.


Allí debajo de las sombrillas y toallas, pisoteadas pero aparentemente no muy destrozadas había unas decenas de inflorescencias a mediados de agosto, justo cuando aparecía por la desembocadura del río Espasa un correlimos pectoral muy agradecido a la fotografía.


Floración tardía. Interesante pero nada excepcional.


Ahora bien, esta semana, en pleno Diciembre, había una floración de Linaria de más de un centenar de ejmplares. Y eso sí que es raro.



Tal vez sea una adaptación de las plantas a la ausencia de pisoteo (aunque tampoco hay polinizadores así que no creo que compense el gasto), tal vez con la ingente acumulación de nitratos en la zona, producto de los más variados desechos humanos, se permita el lujo de poder florecer cuando le dé la gana.


O tal vez sea producto del más raro de los otoños y comienzo de invierno que recuerdo, o sea del cambio climático que gracias a nuestros gobiernos, en Durban dejará por fin de existir.



No lo sé, quizá es que esta sea su época de floración y yo no la sabía, pero vamos, que "normal", lo que se dice "normal", no es.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Un tocho 23 carbayos

En Santalla de Ozcos aprendí más cosas que lo mucho que nos perdemos en el occidente de Asturies. Aprendí que tenemos un buen ejemplo, supongo que uno de tantos, de cómo el hombre provoca su propia ruina por no saber detenerse a tiempo, o por no saber o no querer gestionar bien los recursos disponibles.

Buena parte del territorio de Taramundi, Salime, los Oscos y hacia Galicia, Fonsagrada fue hasta principio del siglo XX, tierra de ferrerías.

Ferrería de Mazonovo

Aprovecharon bien los recursos disponibles: hierro, agua y bosques. Pero los aprovecharon hasta matar la gallina de los huevos de hierro.

La tierra daba hierro pero la proporción era baja y requería un trabajo importante en las fundiciones o ferrerías artesanales hasta obtener el metal en forma de bloques de hierro puro de unos treinta kilos de peso que llamaban tochos.

Los tochos eran trabajados en piezas más pequeñas, en láminas, alambres, varillas, etc. en los mazos cuya fuerza motriz era el agua acumulada en pequeñas presas, los banzaos.

Con esas varillas y láminas trabajaban en las casas, en pequeñas fraguas, fabricando utensilios más modestos tanto para tareas domésticas, como para la venta ambulante con la que complementar los escasos ingresos de las familias.


Los más famosos de esos utensilios fueron y siguen siendo las navajas.


Pero el quiz de la cuestión está en el combustible. Y en esto los Oscos siguieron los pasos de la isla de Pascua (Rapa Nui) en una cuestión medioambiental básica: explotaron los recursos naturales hasta agotarlos. Y en los Oscos una vez agotados cuando la competencia con otras formas ya más modernas de siderurgia acabó dándole la puntilla a la industria artesanal del hierro, allí sólo quedó una tierra empobrecida y olvidada.


Y todo esto por la tala indiscriminada de todo tipo de árboles que llevó a la desaparición de los bosques y a la pérdida de sus recursos.

Porque las fraguas familiares utilizaban como combustible raices de brezo, pero las ferrerías, las fundiciones utilizaban madera de roble carbayo. Y obtener un sólo tocho de treinta kilos de hierro requería talar y quemar 23 robles de gran tamaño.

¡23 robles!

Poco a poco, con la proliferación de las ferrerías, la madera se hizo cada vez más difícil de obtener, y los suelos más pobres. Cada vez estaba más lejos el combustible y llegó un momento que no resultaba rentable.

Así que ni hierro, ni bosques, ni riqueza, ni gente. Y el paisaje de los Oscos cambió para siempre, y aún hoy podemos observarlo a pesar de que la tierra trata de restañar las cicatrices.


Las imágenes están tomadas en el muy recomendable mazo de Mazonovo, muy cerca de Santalla de Oscos y estupendamente explicado por el actual ferreiro Frederick.




Tronco retorcido de haya, no de roble, pero con el mismo origen, cortas selectivas de ramas para obtener madera, combustible. Pero este modo de corta no elimina el árbol, lo desmocha y lo deja crecer. Un método más respetuoso con la sostenibilidad que la tala y quema.



miércoles, 19 de enero de 2011

Acebos en San L.laurienzu



El puerto de San L.laurienzu entre Teberga y Somiedo, atraviesa en su punto culminante a unos 1.350 metros de altitud, una acebeda de considerable extensión para lo que suelen ser estas formaciones de acebo, carrascu o xardón (Ilex aquifolium). A caballo entre lo arbustivo y lo arbóreo, en buena parte formando masas monoespecíficas, pero con amplias zonas donde se entremezclan con espineras, roble albar, abedules y algún haya más dispersa, además de las escobas de gran porte habituales en la zona, estas abebedas han experimentado un desarrollo mu importante en los veinte últimos años.

El acebo es la especie perennnifolia más interesante de la Cordillera Cantábrica, tanto por su dispersión, por su capacidad para servir de refugio y alimento a la fauna, como por el hecho de dar lugar a estos bosquetes más o menos extensos capaces de resistir a los rigores invernales y ser un oasis entre la desnudez circundante.


Y en las dos últimas décadas el acebo, al ser declarada especie protegida, ha experimentado no sólo una expansión en número de individuos por toda la geografía asturiana, si no un crecimiento de los acebos más viejos hasta convertirse en auténticos árboles.

Estos aspectos son especialmente visibles en este punto del Camín Real de la Mesa, principalmente por su facilidad de acceso y por lo sencillo que resulta observar como los acebos, favorecidos por su protección, no sólo crecen como especie colonizadora de borde de bosque, si no ocupando poco a poco parte de los pastos de altura que se desarrollan en la zona.

Esto da la curiosa circunstancia de que cada vez hay menos pasto, más acebos y que para poder mantener el equilibrio de pastos, se rotura el resto de especies impidiendo (en parte) el desarrollo del bosque que poco a poco debería ir ocupando el terreno que le correspondería.

Es un ejemplo estupendo de como el hombre interviene en el equilibrio de los ecosistemas haciendo que varíe la correlación de especies natural, en este caso por la protección concedida a una de estas especies.

sábado, 1 de mayo de 2010

Incendios

Los incendios en Asturias no suelen ocupar grandes titulares ni suelen tener una importancia social evidente. Son por lo general de pequeñas extensión, muy locales y localizados, provocados y de autor conocido, aunque no por conocido demostrable su autoría.


Suelen ser un método barato, rápido y aparentemente eficaz, de "limpiar" el monte. Son además mucho más eficaces por el método de realización: casi nunca se realizan en verano o en otoño. No son incendios de este tipo. Son para la creación de un pasto de baja calidad y eliminación del matorral.
Pero el problema es que su continuidad, el tipo de suelo y ladera sobre el que se realizan, frena la reuperación de la biodiversidad, empobrece el tereno e impide el crecimiento posterior del bosque.


Estos incendios son especialmente habituales sobre suelos silíceos, pobres en nutrientes, y en los que la capa de materia orgánica sin descomponer es gruesa. Esa materia orgánica acumulada durante siglos se quema en unos minutos, descarna el suelo, deja expuesta la roca y sólo favorece la aparición de especies pirófitas (amantes de fuego) cuyas semillas o bulbos son capaces de soportar el paso del incendio y encuentran el campo libre para su desarrollo posterior; sería el caso del gamón o de algunos helechos.
En cualquier caso es una lacra para todos, una pérdida de riqueza actual y futura, un desastre ecológico y paisajístico que ¿beneficia? sólo a unos pocos que acaban con el patrimonio de todos.

Las fotos son todas de Teberga este último mes de abril, aprovechando los vientos del sur de principios de mes, todos junto a pueblos o cuadras, todos pequeños, todos terribles...



El hombre de estos campos que incendia los pinares
y su despojo aguarda como botín de guerra,
antaño hubo raído los negros encinares,
talado los robustos robledos de la sierra.
Hoy ve sus pobres hijos huyendo de sus lares;
la tempestad llevarse los limos de la tierra
por los sagrados ríos hacia los anchos mares;
y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra (...)

(El hombre de la tierra. Antonio Machado.)

Recuperado para mí por Eladio, un profesor al que agradezco su entusiasmo.
Saludos
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