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miércoles, 17 de septiembre de 2025

Después de los incendios de agosto de 2025 ¿Cómo quedan los osos?


Entre los días 8 y 28 de agosto, se produjo en la Cordillera, una oleada de incendios, fortuitos o principalmente provocados, que ayudados por climatología y situación de sequía, han afectado en mayor o menor medida a buena parte de las mejores zonas oseras en Asturias y en León (los osos no entienden de fronteras) y también a áreas de expansión.






Las estimaciones más optimistas cifran en unos 60-70 osos, los ejemplares que habitan o transitan regularmente por, por ejemplo, Somiedo.

Evidentemente las cifras fluctúan dependiendo de la época del año y las condiciones del medio, pues hay diferencias, si tenemos en cuenta los esbardos, los movimientos de machos durante el celo, etc. 

De estos osos de un área como Somiedo, una parte importante, probablemente desde el punto de vista de la especie la más importante, son las hembras reproductoras que tienen un comportamiento filopátrico, es decir, es bastante fiel a un territorio concreto, habitualmente cercano a su lugar de nacimiento y lo es durante años.

Ciertamente los estudios indican que el territorio de un oso, es muy amplio y puede variar en los machos desde los 1.500km2 o más, a las hembras con áreas territoriales mucho menores, con 250km2.

Pero en realidad, las hembras (y dependiendo de los estudios, también los machos), aunque pueden dispersarse y tienen gran movilidad, sobre todo en la búsqueda de alimento, suelen tener zonas de cría concretas, de apenas unos pocos km2 que repiten a lo largo de su vida, de extensión reducida, y que cumplen las condiciones mínimas de habitabilidad, refugio, zonas inaccesibles para apartarse de los machos (muy peligrosos para las crías por su tendencia al infanticidio), alimento suficiente, etc.

Estos territorios no son tan abundantes como podría parecer, y los mejores favorecen claramente la supervivencia de las crías.

Además, las hembras no suelen separarse excesivamente de su lugar de nacimiento, con lo que tienden a formar un mosaico de territorios colindantes con cierto grado de lazos familiares. Esto también favorece que cuando una hembra desaparece, su territorio suele ocuparse por alguna de sus hijas o con cierto grado de cercanía.

Pero también el proceso de colonización de nuevos territorios, es más complicado, entre otras cosas porque los territorios periféricos suelen presentar mayor mortandad, probabilidad de encuentros con otros osos (si son machos, será un problema), menor calidad de hábitat, mayor probabilidad de encuentro con áreas más humanizadas…

Los machos, por su parte, tienden a realizar desplazamientos mucho mayores, y en época de celo, desplazarse muchos kilómetros diarios. Son machos los que han avanzado hacia el sur de la cordillera, o los que han alcanzado a intercambiar individuos entre las poblaciones occidental y oriental de la Cordillera Cantábrica.






Llegados a este punto, ¿cuál será el efecto previsible de los incendios sobre las poblaciones oseras en la Cordillera Cantábrica, en Asturias?

Será muy difícil conocer el impacto directo, inmediato sobre las poblaciones afectadas en primer lugar, las que habitaban los lugares incendiados.

Es posible que haya habido bajas directas, por el fuego, por las huidas precipitadas provocadas por humo, fuego, helicópteros, maquinaria… No es fácil de estimar, pero en todo caso el impacto será probablemente limitado.

Incluso, puede darse de manera temporal y de forma muy limitada, una cierta ventaja por la presencia de carroñas de ungulados salvajes o parte del ganado muerto en los incendios más graves. Pero será también un efecto muy corto.

Los efectos que hay que prever, son indirectos. Algunos inmediatos, pero la mayoría a medio e incluso largo plazo. Difíciles de detectar si no se está prevenido y difíciles de conectar y evaluar socialmente.

Los incendios se han producido en alguno de los mejores enclaves y núcleos poblacionales de Asturias. Previsiblemente la mayor parte de los osos que utilizaban esos territorios, de forma estable, o de forma temporal, han sido desplazados a otras áreas, más o menos cercanas.

O lo serán en breve a causa de la pérdida de calidad del hábitat, ausencia de alimento en una época clave previa a la hibernación, pérdida de fuentes de agua, de refugio…

Se han perdido alguno de los territorios de cría mejores y con más larga trayectoria de ocupación de la Cordillera. Estas hembras con crías también aumentarán las posibilidades de perderlas si no lo han hecho ya. Una catástrofe para la población que va a mantenerse en el tiempo.

En cualquier caso, la previsión es un efecto dominó, en el que se aumentará la presión sobre los hábitats no afectados cercanos, aumentando la densidad de osos en esos territorios, aumentando la probabilidad de encuentro con machos por parte de hembras con crías, aumentando la competencia por recursos menos accesibles.

A su vez, los ejemplares menos capaces de resistir en territorios con mucha competencia, ejemplares juveniles, esbardos emancipados esta primavera o verano, hembras con territorio perdidos, se verán forzados a las periferias de los mejores territorios.


Como consecuencia, es necesario adelantarse a los probables problemas a los que se enfrentarán estos individuos desplazados, y a las situaciones en las que puedan colisionar con las poblaciones humanas.

Por un lado, en las zonas afectadas de forma directa por el fuego, las fuentes de alimento más cercanas y sencillas que han podido quedar a salvo, son aquellas gestionadas en el entorno de los pueblos: árboles frutales, huertas, maizales, colmenas, ganado de fácil acceso o animales domésticos… por lo que es posible un aumento de la conflictividad con el oso a corto y sobre todo medio plazo, especialmente en la pre y en la post hibernación.

Los desplazamientos, harán también que su presencia se haga más evidente en zonas que hasta ahora no parecían ser territorio osero, o que aumenten esos conflictos que eran esporádicos.

La probabilidad de accidentes por la misma causa, también aumentará, así como el acercamiento a pueblos. 
Hasta ahora, se han tenido en cuenta los conflictos con, por ejemplo, la basura, en zonas de cierta densidad osera. Tal vez ahora esos conflictos se extiendan y no estemos preparados.

Es previsible, por tanto, que de forma más o menos evidente, se pueda producir un efecto muy contraproducente en cuanto a la percepción social del oso.

Mientras la población era escasa, la conflictividad se mantuvo baja. El despoblamiento del campo también ha favorecido un a menor interacción negativa con los osos.

Con un aumento de la población, los conflictos no han sido importantes, pero cualquiera de ellos se ha tratado con un alarmismo exagerado y mero afán de provocar polvareda mediática. Pero en realidad, han seguido siendo escasos.

Pero justo antes de la oleada de incendios, tuvimos en Asturias un repunte muy significativo de conflictividad, con cuatro osos muertos en pocos días y un eco mediático importante que advertía de un aumento de la animadversión hacia el oso, al que ya no se ve como una criatura inocente, si no que se pone al nivel del lobo como depredador y empieza a ser considerado como problema. 

Se dan las primeras voces que piden controles y gestión de la especie con intervenciones directas (extracciones si nos atenemos a un lenguaje edulcorado)

La pérdida de algunos de los mejores espacios para la especie a ambos lados de la Cordillera, que además coincidían mayoritariamente con espacios naturales protegidos, un escaso pero aparente paraguas de protección para la especie, solo puede traer un aumento de estos conflictos.

Si se dan conjuntamente otros factores, como es la probable escasez de frutos en la Cordillera derivada de la sequía extrema de este verano, si se produce un invierno normal, no excesivamente cálido, con nevadas a lo largo del invierno… la situación puede ser aún más compleja.

La población osera de la Cordillera Cantábrica se enfrenta ahora, a un doble problema. Por un lado, el derivado de manera directa de los incendios y la pérdida de hábitat de calidad asociado, y la cascada de acontecimientos en la población.

Por otro, y probablemente mucho más importante a largo plazo, la posibilidad de un aumento de la conflictividad con los humanos y la pérdida del status de especie socialmente aceptada. Es decir la pérdida de reputación y la posibilidad de convertirse en una nueva fuente de enfrentamiento en vez de un emblema de recuperación y convivencia con la naturaleza.

domingo, 13 de enero de 2019

Quemando voy... quemando vengo. (Con fotos)

Paisaje Protegido de la Costa Oriental.
Monumento Natural de los Bufones de Llanes.
Llanes. Última hora de la tarde. 
Para entender el post hay que ver las fotos aunque sean de pésima calidad.

Voy paseando por uno de los múltiples caminos de la rasa de Llanes, cerca de los Bufones de Pría.
No hace tanto frío como los últimos días y el atardecer está precioso. No llega a ser espectacular porque las nubes se han quedado retenidas en el Cuera, pero también hay nubes a lo lejos, desde Galicia, y el sol, aunque deja un atardecer rojizo, no ilumina el cielo como en otras ocasiones.

Voy girándome a uno y otro lado despacio porque, aunque no tengo objetivo largo y casi no hay luz, tengo la esperanza de ver algún corzo, que ya hace mucho tiempo escasean por aquí. 

Por eso, en uno de los vistazos al otro lado del atardecer, me sorprendo viendo una tenue columna de humo.

Acabo de pasar cerca y no había nada ni nadie, así que miro y remiro buscando la causa.

Hay un coche blanco que antes no había visto, y al poco veo a lo que, con la poca luz, parecen dos chavales jóvenes, uno con bufanda al cuello, otro vestido de oscuro, que caminan por otro de los senderos algo más arriba, dos o tres fincas más allá.

Dejo de ver a uno de ellos y al poco aparece otro penacho de humo, uno de ellos va retrocediendo, como mirando alrededor, y pronto otro penacho más de humo y una llamarada entre los matorrales.

Ambos se dan la vuelta, vuelven a prender fuego a otro matorral y se vuelven hacia el coche después de comprobar que el primero de los fuegos empieza a crecer.

Se montan en el coche. Se van.

No son mafias extrañas, ni van con pasamontañas ocultándose.
Conocen el sitio perfectamente, van dando un paseo eligiendo desde el camino dónde van a quemar.
Pero no se quedan a cuidar el fuego. No parece que hayan pedido permisos (no se dan permisos para quemas nocturnas). No es una quema de rastrojos.

Encienden y se van. 

Con un poco de suerte como hace frío y está el suelo húmedo, no arderá mucho. 
Si hay mala suerte y se descontrola, como hay muchas casas, algunas viviendas habituales, otras segundas residencias, otras casas de aldea... alguien llamará a los bomberos y no habrá muchos problemas.

Solo un incendio más de los múltiples que cada año se producen de forma descontrolada en el invierno de Asturies. Sin culpables. Sin delito. Sin solución, porque es mucho más fácil que el fuego te limpie las fincas, que trabajar, desbrozar y preparar los prados para la primavera. Y si arde más de la cuenta solo será "monte bajo" en las estadísticas y todavía habrá quien les felicite por ser "jardineros del paisaje" y por luchar contra la "matorralización" de una manera "tradicional".

Manda huevos.



Primer penacho de humo que veo mientras busco corzos

¡Caramba gente! y un coche. Y otro penacho de humo, aún muy tenue, justo donde el árbol de la derecha. 

Donde las piedras un chaval. Donde el humo ya se ve fuego.

¡Pues han prendido otro matorral!!!! (Aunque no se ve muy bien, hay dos penachos de humo)

Otro foco. Ya van cuatro que yo haya visto. Van tranquilamente, despreocupados, con las manos en los bolsillos.

Prendo el matorral y me voy.


El penacho de humo del principio parece que está empezando a crecer.

Pues sí que hay fuego.

No se ve muy bien porque oscurece rápidamente, pero ahí, justo por encima de la vaca, a la derecha, está uno de los chavales asegurándose que el fuego va bien.

Terminado el encendido, nos vamos tranquilamente. (Coche con las luces traseras)
Hoy no era el único caso. Solo girar la cabeza para ver el último resto de sol y se ven otros incendios alrededor.


Por si me encuentro con "ofendiditos" que se indignen por el post alegando que podría tratarse de una quema autorizada, añado la siguiente información.

En el portal electrónico asturias.es, está disponible la normativa general sobre quemas en el ámbito del Principado de Asturias.

Entre otras normas se establece que:

4. PROHIBICIONES GENERALES
  • No se podrá realizar ninguna quema, precise autorización específica o no, cuando exista máximo peligro (4 ó 5) o se prohíba expresamente por la Consejería competente en materia forestal.
  • No iniciar las quemas antes de salir el sol y terminarlas dos horas antes de su puesta.
  • No quemar cuando se levante viento relevante o suspender la quema ya iniciada.
  • No se pueden abandonar las quemas hasta que el fuego esté totalmente apagado.


7. NORMAS GENERALES DE EJECUCIÓN
  • No se podrá quemar otra vegetación que la autorizada, poniendo especial cuidado en proteger árboles aislados, bosquetes, vegetación de vaguadas o arroyos y la existente en los lindes de la superficie autorizada.
  • Se procederá a apagar las quemas que se realicen en zonas próximas a carreteras cuando el viento dirija el humo hacia ellas, poniendo en peligro la seguridad vial.
  • Durante la quema deberán permanecer en el lugar, el número de personas que se haya señalado en la autorización, controlando el fuego, sin poder abandonarlo hasta que esté totalmente apagado y hayan transcurrido 2 horas sin que se observen humos. Estas personas deberán disponer de equipamiento y herramientas aptas para controlar o extinguir el fuego.
  • Las personas que efectúen la quema deberán portar la autorización de la misma, que deberá ser presentada a su requerimiento por los agentes de la autoridad.
  • El solicitante de la quema es el responsable de su adecuada realización de acuerdo con las condiciones que se establezcan en la autorización.

Por cierto que, por suerte, humedad y estas manitas, cuando me fui creo que no quedaba fuego. Pero estoy seguro que es una simple cuestión de tiempo.

domingo, 15 de octubre de 2017

Y no se les cae la cara de vergüenza!!! (Más incendios)

Hace dos años, y hace uno y hace diez, nos quejamos y pataleamos por los incendios forestales en Asturies, que siempre, siempre coinciden con momentos de viento sur, cuando más daño puede hacer, con sequías y con lugares con cierto conflicto: madera, ganado y agravios varios contra medidas de protección del medio ambiente.

Da igual las veces que lo afirme la Guardia Civil, el Indurot, cualquier estudio y el sentido común, da igual que hayan sido los responsables de hacer desaparecer las investigaciones sobre el fuego:
Aquellos que deberían gestionar el patrimonio común, o callan como "afogaos" o tienen la desfachatez de preguntarse que a quién benefician los incendios.

Los que callan (Foro, PP sobre todo, y Ciudadanos porque no creo que tengan un plan de ningún tipo en gestión del Medio Ambiente, no les da votos) supongo que callan porque al fin y al cabo saben de sobra que son sus votantes y a los que defienden con denuedo, quienes aceptan y provocan los fuegos como herramienta de gestión "tradicional" del monte.

Y los que se preguntan tonterías (PSOE por ejemplo), estaban mejor callados, porque son los que han apoyado y apoyan al PP y Foro, en demandas tan absolutamente pirómanas, como el levantamiento de los acotamientos a los terrenos quemados para que pueda entrar el ganado en los mismos o la nueva y demencial idea de dar más poder a los mismos que queman en los órganos de gestión de los Parques Naturales, es decir, que van a poner a su amado "llobu" a cuidar "les oveyes".

Debería caérseles la cara de vergüenza y hacérselo mirar.

O por lo menos si se lo hacen mirar, rectificar, acotar por al menos 15 años los terrenos quemados y aplicar multas ejemplares a quienes metiese ganado en esos terrenos acotados. Veríamos entonces una reducción inmediata de las quemas.

¿O es que siguen pensando que son urbanitas o ecologistas quienes van a quemar el monte?

http://www.lne.es/sucesos/2017/10/15/nueve-concejos-suroccidente-riesgo-extremo/2178166.html

Ejemplo:
https://www.facebook.com/luisa.carcedo.1

Hoy 15 de Octubre. Viento sur, sequía, ni una gota de agua, zona protegida....

domingo, 14 de mayo de 2017

Una vuelta de tuerking

Con la que está cayendo en el Parque de Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, no puedo evitar ponerme nostálgico y añorar los buenos tiempos en los que las gentes del Parque aclamaban con fervor las bondades de su director, la gloria de sus bosques y su hacendoso cuidado de los mismos, así como el respeto con el que trotan ligeros en carreras de montaña, mientras cuidan con mimo de su variada fauna, con el oso a la cabeza.

Tal vez el mismo director añore también esos tiempos en los que solo se pedía su dimisión por inclumplir la normativa del Parque y volar en helicóptero a menos altitud de la permitida por el interior de  la Reserva Integral de Muniellos.

Porque me deja absolutamente asombrado que ninguno de todos los que defendieron su gestión hace unos meses, no haya salido ahora a seguir defendiéndola con cuatro osos muertos por furtivismo en el entorno de Muniellos (en la puerta de Muniellos) e incendios que cercan y destruyen el espacio más protegido de Asturies, y por lo visto en su momento, el más querido, defendido y mantenido por sus habitantes o periféricos.

Ejemplo de avistamiento de osos en el entorno de Muniellos. Por desgracia envenenado

La cuestión es que una cosa en predicar y otra dar trigo. 

Y la gestión de un espacio natural como el parque de Fuentes del Narcea o Muniellos, no puede hacerse a base de buenismo, de golpes de efecto, de programas televisivos o de bailes. 

Cuando se acusa al máximo responsable de incumplir la normativa del parque por permitir la grabación de un programa de televisión cuyo único acercamiento a los valores por los que se protege Muiellos o su entorno, es totalmente banal y no ofrece ni un resquicio de educación ambiental o de rigor divulgativo, no es solo por si tiene un permiso de vuelo a baja altura o no (que también), si no porque es banalizar un espacio protegido y lanzar un mensaje de "todo vale", muy bien acogido por aquellos que están deseando desmontar el Parque y que leen el mensaje como una palanca para el incumplimiento de la legislación.

Un mensaje que ha traído desgracia y destrucción. Ha resucitado todos los fantasmas de la cerrazón más profunda.

¿Dónde está ahora el director del parque de Fuentes, de Muniellos? ¿por qué no ha dado explicaciones de lo que ocurre en su área de gestión en una contraportada periodística? ¿por qué no ha dimitido ya? ¿por qué no ha dimitido el Director de Recursos Naturales o la Consejera que tanto apoyan la labor de concienciación social del director?

Está claro que la gestión de todos ellos es nefasta y que no ha dado resultado el permisivismo. Es evidente que no hay una verdadera conciencia de conservación, y que cada vez que los "jardineros del paisaje" claman por su inocencia, es un paripé. Porque la realidad al final es cabezona y lo que ha quedado son balas, veneno y fuego.


Es evidente que la estrategia del miedo y la amenaza latente en forma de ruedas pinchadas a los guardas, amenazas de muerte o lobos decapitados, da beneficios a los delincuentes que las llevan a cabo: ni un solo detenido por la avalancha de lobos muertos por la mafia y una sentencia de muerte a 45 lobos, a pesar de que su propio partido vota a favor de su protección total en el Estado.

Hipócritas que dicen una cosa y hacen otra. Gente que grita y amenaza, que apoya la nefasta gestión de una Consejería cuya mejor baza ha sido poner a uno de los suyos a hacer "tuerking" en televisión, mientras los furtivos y los pirómanos campan a sus anchas en aquellos lugares que deberían ser el emblema de la protección.

Espero ansioso los argumentos de aquellos que defendían la actuación del director del Parque (o del Director de recursos naturales o de la Consejera porque es una única entidad) como "ejemplar".

Este es el única caso en que la autorización de sobrevuelo de espacios como Muniellos, (en este caso en la vertiente de Ibias este mes de abril) tiene pleno sentido, y jamás debería haberse dado. Por desgracia no ha habido vuelos que muestren la realidad de los incendios con el mismo espíritu comprensivo de aquellos que tuvieron tanto éxito.
No cabe duda de que el tuerking acaba poniendo a cada uno en el lugar al que corresponden sus méritos. 



viernes, 21 de abril de 2017

¿Dónde se vende la impunidad? En el parlamento asturiano

Impunidad es la imposibilidad de ser sancionado. Se trata de una excepción de condena o una forma de escapar de la justicia. Es común en algunos países en los que se carece de un sistema político limpio y que repercute en un sistema judicial corrupto y débil.
Se habla de impunidad cuando el acusado de cometer algún delito en particular no recibe la pena que le corresponde por su accionar. Por lo tanto, no se enmienda su conducta, ni aprende de ella. Es entonces cuando la maniobra de evasión de castigo -o impunidad- se produce por motivos políticos o de otro tipo, y éste que es acusado por transgredir la ley, no recibe ningún castigo ni condena.



Las diferentes situaciones que hemos vivido en los dos últimos años en Asturies, en todas las cuestiones medioambientales, son un ejemplo flagrante de impunidad.

Impunidad, que como puede deducirse, solo puede provenir de un sistema corrupto en su raíz.

No hablo de corrupción económica (tal vez también, quién sabe), si no de corrupción moral y política, aquella que afecta a la confianza profunda que se deposita en quienes han recibido el mandato de velar por los intereses comunes.

No es que hace tres años o cuatro, o diez, no se produjesen hechos iguales o más graves a los desastres ambientales que vivimos en estos meses, es que al menos se disimulaba más. 
Parecía que había algún interés en la protección del medio ambiente. Se disimulaban los intereses particulares frente al bien común, se hacía un maquillaje al menos formal, de la legislación ambiental.

A día de hoy, está claro que no hay ni siquiera ese mínimo disimulo: 
Se matan lobos y se exhiben públicamente (aunque no hay cojones a colgarlos en época de vacaciones porque queremos el caldo y las tajadas: matar a diestro y siniestro, pero vender el Paraíso Natural y no manchar de sangre el puente de Cangas, que queda muy feo en las fotos turísticas)
Se usa veneno con libertad y a sabiendas de que no habrá control (para fauna y para flora)
Hay barra libre para matar oso. (Al menos cinco en seis meses, en un sumidero de muertes como hacía lustros no se recuerda)
Y los políticos de todos los colores hacen piña para derogar la única traba que tenía el Ku Klux Klan asturiano para usar las antorchas en la noche y hacer arder los montes por los cuatro costados.
Se unen increíblemente IU, POSE, PP, Foro y Ciudadanos para eliminar el acotamiento de los montes quemados y defender a los ganaderos. (Podemos se abstiene porque no tiene apenas implantación en los concejos rurales, salva la cara frente a sus supuestos principios ecologistas, pero tampoco se enfrenta abiertamente en esos concejos a los clanes de ganaderos)
Los acotamientos, de apenas un año, eran el último reducto de salvación para los montes asturianos, la última línea roja frente a quienes solo entienden sus intereses como legítimos. Evitaban la entrada del ganado durante un año en el monte quemado.

Ha sido eliminarlo y todos los lobos con antorchas que estaban esperando, han salido en tropel a defender sus derechos de pernada sobre el común.

Porque han sido los lobos, claramente. Han sido los lobos que inundan nuestros montes quienes han incendiado bosques y matos para poder ver mejor al ganado y matarlo con más saña aún. 
Lobos que hacen cálculos rápidos sobre la posibilidad de ser detectados incendiando el monte, la de ser detenidos y la de ser posteriormente declarados culpables.
Y hacen cálculos en los que salen ganando. 
Son los lobos que han convencido, chantajeado o untado a unos políticos indecentes para que se corrompan y dejen de velar por el bien común para salvaguardar los intereses de unos pocos.
Lobos que saben que son impunes.

Y después de la diatriba, la apuesta pública.
Vamos a hacer una porra.
¿Cuanto tiempo le queda al alcalde de Allande en su puesto?.... Cri, cri, cri.......

Extracto de la entrevista al alcalde de Allande en la Cadena SER. Acusa directamente a los ganaderos, no la los lobos.... está perdido.




José Antonio Mesa no se calla. Apunta directamente al sector ganadero como culpable de la oleada de incendios que se ha venido produciendo en los últimos días. Para el alcalde de Allande, donde el fuego vuelve a asolar los montes de Villalaín, los fuegos se prenden como consecuencia de la eliminación del acotamiento al pastoreo en las zonas quemadas que la Junta General del Principado aprobó, hace unas semanas, a petición del Partido Popular y con el único voto en contra del grupo parlamentario de Podemos.

En esta comarca del suroccidente asturiano, durante el año pasado apenas ardieron 40 hectáreas. Desde la llegada de la primavera, comenta el alcalde de Allande, la situación se ha desbordado: “Los que defendemos, tanto al sector ganadero como al forestal y el medio ambiente ya lo veníamos avisando, y esta es la prueba. Si seguimos así, no quedará un metro por quemar”. José Antonio Mesa insiste, además, en que no existen medidas legales para poder poner coto a estas actuaciones, y tampoco un sistema de vigilancia eficaz en el que se encuentren coordinadas las fuerzas de seguridad. En su intervención en el programa Asturias Hoy por Hoy de Radio Asturias-SER se ha mostrado “descorazonado” por la falta de apoyo de la administración regional: “Todo el peso recae en Bomberos de Asturias que no dispone de efectivos suficientes. No sentimos el apoyo del gobierno en estas circunstancias”.

El alcalde insiste en el abandono al que la administración regional somete a los concejos del suroccidente asturiano: “Sólo saltan las alarmas cuando, como a finales de 2015, el fuego llega a las puertas de Oviedo. De otro modo, a la administración le preocupa muy poco”.

martes, 29 de diciembre de 2015

¿Quién es el mayor "fundamentalista verde"?

Según el editorialista del periódico de más difusión en Asturies, yo soy un "fundamentalista verde". (Editorial del domingo 27 de diciembre de 2015, relacionado con las causas de los incendios forestales que sistemáticamente arrasan Asturies).


Sospecho que no se trata de un título nobiliario y que es algún tipo de insulto y juicio de valor encubiertos. Pero creo que me lo voy a tomar como un halago. Y más tratándose de los incendios en Asturies.


Los fundamentalistas verdes responsabilizan de esta devastación únicamente a los ganaderos, por quemas para aprovechar leña o "rozu". Ése es el gran prejuicio que envenena este asunto y la búsqueda de soluciones. En el campo casi no quedan habitantes ni para hacer hogueras. Antes vivían muchísimas más personas al lado de las montañas -luego potencialmente el número de esos supuestos agresores era mayor- y las laderas nunca quedaron calcinadas de esta manera. LNE 27 -12 - 2015

Lo cierto es que quitando algunas referencias poco útiles a la parálisis de la administración, y apoyar descaradamente las más que obsoletas tesis del señor Rodríguez-Vigil, no hay una referencia con un mínimo apoyo objetivo, con datos o con criterios fiables. Son opiniones sin mucho fundamento. Aunque llama mucho la atención lo de un 40% de árboles sin rendimiento social.

Eso me parece como mínimo una barrabasada. Si el rendimiento social se mide en metros cúbicos de madera convertidos en tablones en pulpa de papel, entonces seguramente sea cierto. Ahora bien, los bosques naturales tienen un rendimiento social, enorme. Y una potencialidad mucho mayor tanto turística como de rendimientos que el editorialista se ve no alcanza a comprender: biodiversidad, producción de oxígeno y agua, producción de paisaje, de cultura, etc. No todo es dinero instantáneo, que por cierto, no necesariamente fija población, muchos de los que trabajan en los pueblos, no tienen allí a sus familias, si no en las ciudades.

Es cierto que el campo asturiano está más o menos despoblado, pero no más que otras zonas del Estado con menos problemas de incendios. Esto tiene mucho que ver con una cuestión social, de aceptación de las quemas como algo normal o como mínimo de aceptarlo en silencio.

Si los afectados se atreviesen a hablar, el problema empezaría a finalizar. Pero las sociedades rurales son muy cerradas y es muy difícil que lo hagan: pueblo pequeño, infierno grande.

No es cierto que las laderas no quedaron nunca calcinadas de esta manera: de hecho quemar el monte ha sido la forma habitual de ganar terrenos de pasto al bosque autóctono y si se hecha un vistazo al "Bosquejo dasográfico de Asturias" de D. Francisco García Martino, hecho en el siglo XIX (1862), se verá que no hay apenas bosques de entidad en Asturies. Lo habitual es el matorral o el cultivo. Solo en lo más inaccesible quedan bosques, y eso empeoró aún más en las siguientes décadas. 


Bosquejo dasográfico de la Provincia de Oviedo (1862)
Si se observan fotografías antiguas, tampoco hay árboles, todo eran cultivos y los bosques habían sido, o estaban siendo sistemáticamente arrasados por tala o por quema (todas las "bustariegas" de Asturies se refieren a terrenos ganados a base de fuego)

No existe el jardinero del paisaje: si no se arrasó más, es porque no pudieron.

Y a día de hoy los incendios se favorecen porque queman cultivos o matorral. El matorral no es terreno improductivo, es una fase más en la maduración ecológica de un ecosistema, pero es más vulnerable al fuego. Los eucaliptales no son bosques, son cultivos, y como tales cultivos se aprovecha el producto, la madera, tratando de minimizar el coste. Así que se hace una manta de arbolado poco cuidado que arde como yesca en las condiciones de los últimos días.

Por último, no se utilizan datos. Por favor, que los utilicen. Seamos serios y pongamos a las brigadas de investigación de incendios como fuente fiable de obtención de datos. 

Así se acabarían las hipótesis.





La fuente es la BRIPA, la brigada de investigación de incendios del principado de Asturias. No se lee muy bien, pero los colores "cantan": Intencionados el 83,2%. Quemas agrícolas 43%. Quema para regeneración de pastos 25%. No hay mucho más que decir.

Ah, sí.

Ritos pseudo religiosos y sectarios 0,11% (este es el más divertido)

Aunque los datos no interesan porque entonces ¡las brigadas de la guardia civil serían los fundamentalistas verdes!; ¿a que tiene gracia?

(Para saber más, recomiendo la lectura de opiniones mucho más fundadas que las mías como la de David Álvarez en "Naturaleza cantábrica", la del profesor Mario Quevedo en cantabricus.com, e incluso la del ex Director General de Recursos Forestales, Joaquín Arce en un artículo de opinión en el periódico constantemente mencionado. Es más, hoy lunes 28 de diciembre, como una inocentada siniestra, el mismo periódico contradice su editorial y aporta estos datos o similares, en un artículo que llama la atención por lo ambiguo en sus apreciaciones frente a los posibles culpables)


lunes, 21 de diciembre de 2015

No habrá culpables: el miedo es libre

Como voy a contar experiencias personales, no estoy apoyado en datos científicos, ni en propuestas políticas, ni mucho menos en verdades absolutas.

Voy a contar una historia que tiene nombres y apellidos, que no voy a dar porque alguno de sus protagonistas sigue vivo, y todavía activo.

En ellas me baso para seguir creyendo que no habrá culpables, y aunque los intereses sean otros, mayores o más ruines, los que queman el monte en Asturies, no buscan especular con urbanizaciones. 
Viven en ese monte, viven en ese pueblo. Ven las noticias y no sienten que hayan hecho ningún mal. Ellos prenden porque es así. Se hace así. Hay que quemar el monte para limpiarlo, o porque es mío, o porque es de otro. Porque se quema para que entren las vacas. Porque no me dieron la subvención. Porque es como "se limpia" el monte.

Mis abuelos son de la Cuenca del Nalón, de un valle cerrado y alto, ramal del río principal en la parte más hullera de la cuenca. Un valle de bosques de castaños, pueblos casi abandonados (ahora) y un rosario de prados y huertas cada vez más perdidas.

El fuego no deja de ser un aliado natural en esos prados y huertas. Los "borrones" se quemaban en invierno en el medio de la huerta recién limpia de los restos del año y preparada para cavar "a palote" para sembrar.

También las "sebes", si se desmadraban mucho se podían quemar, y restos de vegetación de prados que llevaban tiempo sin usarse y se quitaban felechos, árgomes o escayos, y se quemaban. En estos casos no se iba solo. Cuando se quemaba una sebe estaban los dueños de las tierras colindantes, se ponían de acuerdo para cuidar el fuego. El fuego debía ser ante todo seguro, dominable.

Este incendio fue estos días en la misma zona, e igual que en el pueblo de mis abuelos, son castaños pegados a las casas.

Desde hace unos años la gente de la zona ha envejecido mucho, y algunos fuegos se han escapado un poco de control. Algún accidente siempre se puede dar. 

Pero había un fuego distinto. Un fuego voraz y descontrolado, un fuego que llegó en más de una ocasión hasta el límite de las casas y quemó alguna cuadra, alguna chabola de aperos. Un fuego que daba miedo.

Era un fuego de otoños o de inviernos secos. Con viento del sur, cuando más daño hace, cuando las hojas de los castaños crepitan solas por la falta de agua. 

Y esos días mis padres llamaban a mis abuelos a diario para ver si todo iba bien. Porque podía ir mal. Muy mal. Porque esos días de viento del sur podía empezar a arder el castañéu. Siempre de noche, siempre a la una o las dos de la madrugada, siempre con viento del sur, y siempre en varios sitios casi al mismo tiempo.

Y no siempre el fuego pasaba de largo.

A mí no me contaban quién los había provocado. Tampoco hacía falta. Lo sabías. Lo sabías cuando pasaba a tu lado, lo sabías cuando después del fuego metía sus yeguas a pastar los brotes en primavera, lo sabías cuando ayudaba a los bomberos a apagar el mismo fuego, y lo sabías cuando altivo y más joven, te enfadabas en casa y exigías que lo denunciasen. Porque sabías quién era.

Y la respuesta triste y seca era la misma: ¿Para qué? No lo puedes demostrar. No puedes pillarlo, y si lo pillas lo sueltan ¿Para qué?  ¿Para que una noche que tus abuelos estén solos empiece a arder la "tená" (pajar)?

Y aprendes a callar. Y a mirar de otro modo. Y a temer al viento del sur. 

No habrá culpables, porque el miedo es libre y hay gente que piensa que toda la tierra es suya.



domingo, 20 de diciembre de 2015

Preguntas que queman

Desolación es lo único que se puede sentir año tras año cuando los incendios arrasan Asturies una y otra vez. Desolación porque es como la "crónica de una muerte anunciada".

Desolación de ver cómo no se hace nada para que se siga dilapidando lo poco que queda en pie del patrimonio natural de Asturies, que mal que les pese a algunos, es de todos.

Una desolación que solo puede ir acompañada de dudas, de preguntas que no tendrán ninguna respuesta:

¿Tendrá algo que ver la campaña electoral en el despliegue mediático (especialmente a través de las redes sociales) que rodea en esta ocasión estos incendios? (Es curioso que en periódicos como ElPais se recoja la noticia en el área de "política". Cuando ardían Cangas y el Valledor hace años, no hubo ni ese despliegue, ni Unidad Militar de Emergencias, ni solidaridad de políticos, periodistas, etc., y fueron incendios igual de graves al menos)

No deja de ser interesante también, la insignificancia de Asturies en el contexto general del estado. Hay cien incendios arrasando Asturies, y el los periódicos "nacionales", ponen fotos de incendio en San Sebastián. ¿?

Y otra cosa.


Imágenes de los incendios del occidente desde Galicia, según lne.es


Cuando el Consejero de interior dice que la mayoría de los incendios son provocados ¿a qué se refiere con "mayoría"?

¿Seguirá la gente de bien del campo, callando ante los desmanes de alguno de sus vecinos? Porque quien quema el monte tiene nombre y apellidos, y en los pueblos todo el mundo conoce quién, cuando y cómo. Aunque el miedo es libre.

¿Existe alguna forma de que haya más de 100 incendios el mismo día y que no sean provocados? ¿Existe alguna posibilidad de que no sean "malintencionados"?
¿Cabe la posibilidad de que alguno de esos incendios no haya sido provocado por personas digamos del "sector agrario"?
¿Es posible que el ICONA no haya desaparecido y se dedique ahora a lanzar pirómanos desde helicópteros tal y como se insistió e insiste desde hace años que hizo lanzando lobos, serpientes, topillos y cualquier plaga imaginable?

¿Serán los mismos que afirman su derecho absoluto sobre el territorio, los que piden desbroces continuamente, los que reclaman el derecho a llevar el ganado a las zonas quemadas?¿Se aplicarán de una vez acotamientos serios, cierres de pastos, incapacitación de uso que no sea forestal autóctono en 50 años para las áreas quemadas, u obligación de reforestar las áreas quemadas? 

Cuando los rescoldos dejen de humear, esto se olvidará y con las lluvias de primavera el engañoso color verde de los helechos, esconderá la destrucción que se produce de nuevo.
Y me temo que nadie hará nada hasta la próxima oleada, que si no coincide con tiempo electoral, pasará además mucho más desapercibida.


Y así se quema hasta la última fuente de recursos de Asturies que era su paisaje
Post scriptum: No se puede simplificar, pero la referencia política que se está haciendo a que se permite construir en zona quemada, vale poco en Asturies. Aquí gobiernan otros diferentes a los que han promulgado la última ley de montes y no han hecho nada para evitar los problemas propios, que no son de especulación urbanística, en general, si no especulación ganadera y maderera.





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