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jueves, 5 de noviembre de 2015

Paseo otoñal vigilado

Pasear por un bosque del centro occidente de Asturies este otoño fue sinónimo de tranquilidad, aire fresco, humedad y alguna sorpresa.

Los hayedos cogieron color pronto y mientras que habitualmente es el primer fin de semana de Noviembre el que yo tengo marcado en el calendario como el momento óptimo para la fotografía otoñal, este año, apenas comenzada la segunda quincena de Octubre, ya había hayas desnudas y todas estaban ya pasando de amarillentas a enrojecidas.

Así que en el primero de Noviembre ya no quedaba mucho otoño en condiciones de fotografía y color.

No sé si es cosa de un septiembre y octubre poco húmedo, de temperaturas o de que simplemente este año toca, pero sí parece haber una pauta en el verdor mantenido en los ejemplares cercanos a vaguadas y arroyos, que contrasta con la caída temprana  de la hoja en el resto del bosque.

Estas fotos son del 17 de octubre. Y aún está el bosque en esplendor.

Por cierto, fue un paseo corto y muy sencillo, pero tuve siempre al seguridad de no estar solo....


Montegrande

Arroyo en Montegrande

Hayedo

Hayedo joven


Sotobosque

Y está claro que no estaba solo en ningún momento....

viernes, 9 de mayo de 2014

Belleza efímera

Las cosas más hermosas en la naturaleza (y a menudo en la vida) son efímeras.
En parte su belleza reside en eso. Si durasen mucho tiempo nos parecerían normales y dejarían de parecernos tan especiales.

Durante apenas dos semanas los hayedos lucen unos colores asombrosos, más hermosos a menudo que los del otoño. Un verde radiante, nuevo, rabioso.

Y durante un poco de tiempo de esas dos semanas, generalmente en la primera de mayo, con variaciones debidas a la climatología o locales como la orientación o el suelo, se combinan dos espectáculos simultáneos: la salida de la hoja nueva en el hayedo y la floración del jacinto estrellado (Scilla lilio-hyacinthus) una planta nemoral típica cuya floración suele ser previa a la salida de la hoja, precisamente para aprovechar una mayor insolación. Es también indicadora de suelos relativamente profundos, y aunque en general se la considera acidófila, lo cierto es que se encuentra también sobre suelos calizos. Tóxica.

Cuando nace muy a principio de primavera, sus hojas verdes brillantes, largas, contrastan vivamente con el suelo aún cubierto de las hojas viejas del otoño. Pero si coinciden con la hoja del haya, el espectáculo mejora notablemente. 

Se puede juzgar. Bosque del Gumial en Ayer. 4 de mayo 2014.


Senda en el bosque del Gumial

Scilla lilio-hychintus tapizando el suelo del hayedo

Scilla lilio-hychintus

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Los últimos del otoño

Son los últimos restos del otoño. Aquellos que ha aguantado los vientos, la lluvia, la nieve....
Quedan algunas hojas en las vaguadas recogidas, en los sauces, en cuatro hayas, y en muchos de los castaños, y los robles. De hecho en los carbayos y en los rebollos, en los castaños también, la caída de la hoja es más tardía y todavía hay muchos árboles de estas especies, bastante frondosos.

Al menos eso es lo que se podía observar en los bosquetes cercanos a la pequeña Vega de Orandi, justo por encima de Covadonga.

Aunque la especie dominante en el Parque Nacional es el haya, en las laderas que rodean Covadonga, al menos en aquellas que no han quemado sucesivamente, domina un tipo de bosque que durante años llamamos bosque frescos y ahora son arcedas o tilares, dependiendo del suelo y la altitud.
Aquí la variedad cromática de la primavera y el otoño deja paso a variedad de situaciones dependiendo de la cantidad de hoja que queda en los árboles.


Variedad cromática y variedad de cantidad de hojas: abedules, acebos, hayas, robles, sauces.....

Acebo cargada de frutos en un rincón del final de Orandi

Las hayas de la parte alta del bosque y no expuestas, tenían aún alguna hoja 


Las castañales sí conservan sus hojas. Prácticamente todas. De los frutos no se podía decir lo mismo.  Los jabalíes no habían dejado ni una castaña.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Mongallu en otoño


La cascada, el tabayón, de Mongallu, la he visto varias veces, todas ellas desde el camino que sube a la Ablanosa, y evidentemente de lejos.

El otro día me acerqué más, lo suficiente para mojarme en ella y comprobar el éxito de esta ruta: hasta un cumpleaños se celebraba entre cánticos en los praos que la rodean.

Una ruta sencilla, muy acondicionada y con unas cuantas sorpresas - incongruencias como la mesa y bancos de madera tipo "área recreativa" en medio del monte Saperu, o el cartel explicativo del entorno de la cascada, justo bajo ella, y por el lado contrario al camino, lo que obliga a salirte del mismo para poder leerlo ¿?.
Nada exagerado para una ruta que es el ejemplo típico de concentración de las actividades de naturaleza: rutas accesibles a todo tipo de público que concentren la actividad y que por su efecto de "sumidero" protegen al resto del territorio que resulta menos transitado.

Aparte de estas cuestiones la ruta es fácil, y si se hace circular es una de las rutas más boscosas de Asturies.
El monte Saperu parece bastante joven en el tramo recorrido, con los árboles de edades parecidas en general. Limpio, como todos los hayedos y con manchas de robledal y otros árboles; en otoño es un gozo recorrerlo.

Además el tabayón cae desde el borde de un valle glaciar, una U formada en la cuarcita que da el resalte por el que se desploma. 




Valle glaciar colgado desde donde se forma la casacada




Otra imagen en la que se observa claramente la "U"

Y el bosque en otoño, permite además de la contemplación y disfrutar de la belleza que destila por cualquier rincón, aprovechar para diferenciar los árboles por sus colores diferenciados y por los distintos momentos en que sus hojas cambian de color y el tono que adquieren, naranja las hayas, amarillo pálido los fresnos, aún verde sucio los robles, casi rojo los serbales (por la hoja que apenas queda y por los frutos muy abundantes este otoño), verde oscuro los acebos....

Arroyo sin puente. Con más agua podría ser un poco dificultoso el paso.  Aunque hay camino entre los brezos antes de cruzarlo.

Otoñada

Y unas pocas imágenes de la cascada de cerca.




Buenas rutas a todos.


lunes, 15 de octubre de 2012

Saja

Al hayedo de Saja (Cantabria) se llega por la carretera que une Cabezón de la Sal y Espinilla, ya cerca de Reinosa. Sube al puerto de Palombera después de atravesar el valle de Cabuérniga, por un camino sinuoso pero de una belleza extraordinaria.
Por Saja hay muchos caminos accesibles, en el hayedo y fuera de él. Hay demasiadas pistas forestales y en buena parte del año una cantidad asombrosa de ganado, vacuno y caballar.
Toda esta cabaña ganadera ha modificado profundamente el paisaje de Saja, y lo sigue haciendo.
Lo ha modificado porque los pastos son el paisaje mayoritario, especialmente pastos de altura y praderas y prados rodeados del bosque. Sigue modificándose porque el ganado impide el crecimiento de la mayoría de los rebrotes y el bosque no se rejuvenece. También se impide el crecimiento del bosque por quemas, como en el resto del la Cantábrica.
También los ungulados silvestres son abundantes, especialmente ciervos, lo que convierte la zona en un paraíso de cazadores varios.
Si se va desde Asturies, después de atravesar todo el hayedo, cuando ya sólo asoman los pastizales, poco antes de llega a la venta de Tajahierro, hay a mano izquierda una pista forestal que tiene marcados los caminos de bajada hacia Los Tojos o hacia Bárcena Mayor.
Yo esta vez di un paseo por el camino que lleva a los Tojos, pero sólo durante un par de kilómetros, para ver el valle desde arriba. Aún no está el otoño en pleno apogeo, pero es un lugar que merece la pena en cualquier época del año.
En las camperas hay acebos y espineras retorcidas que dan protección, sombra y cobijo, no sólo al ganado, si no a  algún corzo o a pinzones, pardillos y escribanos.
Y entre los matorrales vimos a lo lejos un zorro descansando muy tranquilo.
Saja ya no es monte de oso, aunque desde Palombera se ve toda la Sierra de Híjar que sí que lo es, tampoco ya de urogallo, pero sí hay toda variedad de otras especies emblemáticas, desde lobo y gato montés, a pito negro en el bosque, o desmán en los ríos.
Os dejo imágenes del sábado pasado.






martes, 19 de octubre de 2010

Bosque de L'Hermu. Imágenes

El bosque de Monasteriu l'Hermu es posiblemente el más imponente de los bosques de Asturies. Imponente por su tamaño, por extensión, por tratarse de un tipo de bosque, de hayedo, único entre los bosques de Asturies con características diferenciales de los hayedos tanto orientales como occidentales.

El hayedo no tiene en la zona occidental de Asturias su óptimo porque la sequía estival es más intensa y esta circunstancia favorece al roble albar (Quercus petraea) frente al haya (Fagus sylvatica) cuyas necesidades hídricas son mayores, probablemente porque sus raices más superficiales no alcanzan los niveles del sustrato donde se almacena el agua y porque sus hojas permiten una evapotranspiración más intensa, entre otras razones.

Este es por tanto un hayedo especial y eso se transmite en su ambiente, especialmente en la increible variedad de líquenes y en algunas especies del sotobosque que no parecen propias del terreno silíceo sobre el que se asienta.

También son importantes los abedulares de la zona más alta, las fresnedas y los bosques de ribera que orlan las orillas del Narcea. Acompañan serbales, abundantes acebos, avellanos, etc.


Este bosque es junto con Muniellos la joya de la corona del Parque Natural de las Fuentes del Narcea y el Ibias. De hecho en su cabecera está la braña del Narcea, el nacimiento del Narcea y es zona núcleo de la Reserva de la Biosfera que comprende el Parque Natural.

Por supuesto está considerado como zona restringida en la zonificación del Parque y es refugio de todas las especies de interés de la Cordillera.

Es también el centro de una batalla entre los habitantes de la zona, los dueños de las fincas, los intereses mineros, el Principado, los ganaderos y todo el elenco de problemas ambientales que se pueden achacar al occidente astur. Es un milagro que aún no haya ardido por los cuatro costados.
Es un lugar increible por todo esto, por los paisajes que ofrece, por el color, por los líquenes por la demostración de que se puede conservar y por justo lo contrario. Podría ser el bosque más imponente de Asturias, pero ahora mismo su futuro es muy incierto y mientras los propios habitantes de la zona no entiendan que hay cosas que ni uno puede hacer ni en su casa, mientras no se detengan determinadas prácticas industriales, etc. su futuro pende del milagro.


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