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jueves, 5 de julio de 2012

Otro planeta

Sin salir de la península hay muchos planetas, muchos mundos, tantos ecosistemas que resulta dificil de destacar entre tanta variedad. Suelo decir que soy más de pueblo que las bellotas que llevan boina, y a menudo cuando salgo de Asturies tengo esa sensación. En algunos lugares esa sensación se multiplica por la avalancha de diferencias.
En la costa de Huelva, todo parecen diferencias, pero hay dos que impactan mis sentidos: una es el calor, la otra la facilidad con la que en pleno verano y desde la misma playa veo especies que en Asturies resultan lejanas o casi rarezas. Digo veo, porque fotografiar es harina de otro costal.
Va una muestra de sensaciones.

Un charrancito (Sterna albifrons) descansa en la playa de Ayamonte rodeado de turistas que también le ignoran.


Los pesqueros entran al atardecer en el Puerto de Isla Cristina. Apenas hay gaviotas a su alrededor. Además son todos arrastreros, con un mismo modelo de barco con el puente muy adelantado en proa. Y aún a la orilla del mar y casi las diez de la noche, a 28º C.

domingo, 9 de mayo de 2010

Garruchín, Charrán




Pasan desapercibidos.
Pasan deprisa, camino de sus áreas de cría o de invernada. Pasan rápido, parando lo justo para comer en veloces picados sobre el agua, para descansar mezclados con gaviotas o limícolas, las llamamos garruchínes, carrís, charranes o golondrinas de mar, y recorren miles de kilómetros en un viaje sin fin.

En la foto aparece el más común de los Sternidae en Asturias. Es un charrán patinegro o garruchín (Sterna sandvicensis). Común en los pasos migratorios, su área de cría se encuentra más al norte, desde la Bretaña francesa hasta el Báltico, pasando por Gran Bretaña, Holanda, Alemania, etc. y también más al sur, en el Delta del Ebro o en L'Albufera.

Aquí llegaron a criar en Villaviciosa hacia 1971. Actualmente son abundantes en los pasos migratorios y generalmente muy escasos entre mayo y julio, con una presencia muy irregular en invierno.

Pescan cerniéndose sobre el agua, capturando en un picado muy veloz alevines de lubina o muil, o especies de tamaño pequeño. Suelen fallar 4 de cada cinco veces que intentan una captura si el mar está en movimiento y mucho menos si está en calma.

Se internan a menudo en los estuarios y bocanas de puertos, lo que los hacen más visibles. Pero aún así para la mayoría de personas no pasan de ser otras "gaviotas".
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