Mostrando entradas con la etiqueta lagos de Covadonga. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta lagos de Covadonga. Mostrar todas las entradas

jueves, 20 de febrero de 2014

Alrededor de las majadas de los Lagos de Covadonga

Como el domingo aseguraban buen tiempo se pudo hacer una pequeña excursión por los alrededores del lago L'Ercina. Un pequeño paseo para comenzar la temporada de monteo (a ver si se logra).

Subimos a los Lagos suponiendo que no habría nieve, y acertamos. Todo estaba pardo, ocre, hasta el lago L'Ercina estaba turbio, excepto el cielo azul y el Cornión que resplandecía totalmente redondeado por la nieve en altura.

Nos fuimos por el camino de Vega de Ario (ya le tenemos ganas a Vega de Ario, pero para los enanos vamos a esperar a que tengamos más luz y menos nieve) pasando por varias majadas; algunas en buen estado, otras con las cabañas totalmente caídas. La vuelta es por la majada de .... y después por la majada Belbín hasta, siguiendo por la pista, asomar de nuevo al Ercina.

Majada de El Brazu en el camino de Vega de Ario, con el lago L'Ercina oscuro por los sedimentos.

Majada Las Bobias

Restos de cabaña en Las Bobias

La Redondiella

El acceso por pista a Belbín condiciona que sea la más cuidada, con paneles solares, tejados renovados y actividad evidente (aparte del empujón que supone la fama del quesu Gamonéu). El resto pues está variable: unas están ya perdidas, y otras están bastante bien.

Vista de la Majada de Belbín en medio de una pradera preciosa

Otra vista de Belbín bajo el Cuetu Llobu

En cualquier caso es una interesante muestra de uso del territorio y modificación del mismo: la enorme carga ganadera que soporta la zona modifica las condiciones de la cubierta vegetal, los hayedos son escasos, relictos, aunque dada su disposición en el paisaje, eran la cubierta dominante hasta hace algunos cientos de años (tampoco muchos por la probable edad de los árboles que quedan).

La escondida (a plena vista) fuente La Canaleta
Hoy por hoy solo hay árboles añosos y no hay reclutamiento de juveniles, es decir, no hay brotes por dos razones aparentes: una el sobre pastoreo (incluyendo rebecos) que impide el  crecimiento de los plantones jóvenes, y la segunda las quemas más o menos descontroladas del matorral.

Como en buena parte de los hayedos de Picos, solo unos pocos árboles resisten aferrados a la roca pura y dura sin posibilidad de regeneración por la presión a la que se les somete (y que podría solucionarse parcialmente acotando algunas parcelas)

Los matorrales actúan como sucesión vegetal previa al desarrollo del bosque, entre otras cosas porque los árboles jóvenes aprovechan la cobertura de las especies de matorral para protegerse de los herbívoros, para aprovechar la mayor humedad y la sombra, etc.

Así que si se queman los matorrales y se ramonean los brotes pues dejará de haber bosque, que es lo que está ocurriendo y que deja paso a un paisaje monótono de roquedo desnudo y praderas ralas.

Las quemas de matorral para liberar pastos no deberían ser la única solución.
Abajo, casi en sombras, La Güelga. 

Aún no habían salido más que algunos Narcissus asturiensis bastante valientes (y escasos), apenas se dejaban ver las fochas del lago, y en pleno febrero no había ni rastro ni de ganado, ni de brotes, pero la abundancia de turistas y un tímido sol que casi no podía calentar, pero que ya nos da media hora más de luz parecían presagiar una primavera a la que aún le deben quedar bastantes nevadas para que lleguemos a disfrutarla.




El Cornión desde el Campu la Tiese

  

lunes, 21 de junio de 2010

El lago del Bricial

Con toda la lluvia caída durante la semana pasada se produjeron enormes desgracias, vidas humanas, daños materiales, destrozos en infraestructuras, pérdidas importantes de puestas en aves o anfibios, etc. y algunas situaciones que pocas veces podemos observar.

Por un lado es muy didáctico ver nuestros cauces en estos momentos, ver hasta dónde llega la basura, ver como las escolleras evitan (a veces) las inundaciones pero provocan que el río alcance velocidades impresionantes y sus destrozos sean mayores cuando se desborda, ver como el dominio del río es invadido una y otra vez por construcciones humanas y antes o después éste recupera lo que es suyo, o ver la acción de la erosión, el transporte y la sedimentación de cantidades masivas de tierras y fangos en cuestión de horas.

Entre los muchos puntos en los que se observa este fenómeno un recorrido por el Sella esta semana es especialmente clarificador, y observar como la crecida cambia la fisonomía del cauce en pocas horas (cerca del Parador Nacional de Cangas es espectacular el "mordisco" a las orillas) pone las cosas en su sitio.

Pero también ha dejado imágenes efímeras y preciosistas. El viernes se podía ver, como pocas veces, el tercer lago de los de Covadonga.
La Vega del Bricial es una uvala, una unión de dos dolinas consecutivas, que se encuentra conectada al Lago L'Ercina y que en circunstancias normales desagua rápidamente a través de un sumidero que se encuentra en su parte occidental. Es por tanto una minúscula cuenca cerrada cuyas aguas salen por el sumidero y resurgen probablemente en la Vega la Cueva, a través de surgencias que llevan el agua hacia el cañón del Pelabarda.


Pero estos días la cantidad de agua caída ha sido muy superior a la capacidad de desague de los lagos, y L'Ercina estaba unos dos metros por encima de su nivel normal, mientras que la Vega del Bricial había pasado a convertirse en un lago de proporciones considerables.

Una imagen que apenas durará unos días y que hace variar la fisonomía de un paraje al que siempre damos por visto y siempre es cambiante y sorprendente.


Saludos
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...