Este invierno llevamos galernas de todos los colores, y he buscado imágenes de las mismas desde mucho puntos, pero todavía no había ido a ver la barra de San Esteban, un lugar muy propicio a grandes olas y espectaculares barridos del espigón.
Así que me escapé un momento justo cuando se conjugaron la fuerza de las olas y la altura de la marea viva.
Un espectáculo verdaderamente único y un recordatorio de quién manda realmente sobre el planeta.
Secuencia de fotos de una ola barriendo el extremo de la bocana del puerto de San Esteban, en la desembocadura del Nalón.
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