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domingo, 30 de septiembre de 2018

Señales de otoño. Erizos y más

Finales de septiembre es ya pleno otoño para la mayor parte de las especies de Asturies. 
Atrás quedan las épocas de crías, y la mayor parte de cachorros y pollos se enfrentan a la situación más dura de su vida. Solos deben encarar la llegada del invierno, almacenar reservas, obtener experiencias que les permitan sobrevivir, aprender a esconderse, enfrentarse al frío inminente.

Un pequeño erizo revuelve entre las hojas y hierba seca buscando los últimos escarabajos, caracoles, lombrices... remueve y rebusca mientras no me quita ojo. Todavía duda qué soy. Se hace una bola cuando me muevo, pero si me quedo quieto pasa a mi lado sin mucha inquietud.

Si pasa el invierno con suficientes reservas le queda la prueba más dura al despertar en primavera: sobrevivir a las carreteras que diezman sus poblaciones.




Erinaceus europaeus

Rebuscar es todo un arte

Aún quedan flores, y aún se pueden disfrutar de las últimas orquídeas diminutas. 


Spiranthis spiralis, una orquídea otoñal desde finales de agosto hasta octubre. Flores blancas, mínimas, ordenadas en espiral.


También cardos, y las más propias del otoño: quitameriendas de distintas especies que tapizan las praderas de azafranes silvestres.


Merendera montana libada por la mariposa "esfinge colibrí" (Macroglossum stellatarum)  

Las setas surgen por doquier, aunque en menor número de lo esperado, tal vez por las que ya salieron con las lluvias de julio.....  Aún faltan las lluvias de otoño y no han salido muchas, pero asoman las primeras de la estación y se acaban las últimas de verano.


Phallus impudicus. Seta más propia del verano y que aguanta parte de septiembre, siempre con su característico olor nauseabundo. 

Boletus erythropus
Escaramujos, hayucos, avellanas, manzanas silvestres, peruyes, setas... van sustituyendo poco a poco a los insectos y a los frutos de verano. 


Se alargan las sombras desde la Collá d'Arniciu. Casu. Parque Natural de Redes.
Al fondo se distingue el pueblo de Bueres.
SIgue el calor, pero la luz ya nos anuncia que algo está cambiando.


viernes, 18 de noviembre de 2016

Temporada de setas I

Con las estaciones aparecen sus diferentes pobladores, sus especies características, sus paisajes propios.
Ya en verano comienzan a parecer las setas, pero es a partir de finales de septiembre cuando en años húmedos se desbordan.
Este año parece que va a tirones. Ya van varios años en los que el verano se alarga y las lluvias se hacen menos predecibles.

Esto va haciendo cada año diferente en cuanto a la salida de las especies de setas.

Este ya ha tenido un poco de agua, calor, seca...

Ya he visto Macrolepiotas, Boletus y Agaricus entre lo que se come y alguna amanita y otras que no he llegado a clasificar, entre lo que se admira y fotografía.

Y en Asturies no ha estado mal. No ha sido espectacular, pero no ha estado mal. Pero en la montaña leonesa... pocas, muy pocas han alegrado la temporada. Y ahora ya empiezan las heladas, así que se van apagando.

Boletus queletii, con el característico pie vinoso en la base y amarillo en el resto, y después los tubos anaranjados. Azulea rápidamente. Estos estaban en Avilés, pero demasiado cerca de una carretera para poder recolectarlos.

Macrolepiota en los puertos de Ayer. 

Una pradera entera de Macrolepiotas nos alegró el día. Y la cena.


Amanita umbrinolutea. Con el aspecto típico de una amanita saliendo del huevo. Siempre me he preguntado cómo sabrán en las guías cuales son comestibles y cuáles no. Esta se supone que lo es. ¿Quién sería el valiente que la probó en primer lugar?

viernes, 4 de diciembre de 2015

Oruga punky

Prácticamente todos los insectos (todos los artrópodos) vistos de cerca tienen un aspecto alejado de lo que consideramos "normal". Casi todos los calificaríamos de "aliens", seres de otro mundo.

Y casi todos tienen algún rasgo que multiplica ese efecto. 

A finales de octubre encontré una oruga de la mariposa Calliteara pudibunda , una hermosa oruga "punky" de color amarillo intenso , franjas transversales negras y cuatro cepillos de cerdas blancas apretadas, así com una "cola" rojiza.

Los pelos o cerdas, son urticantes o al menos producen como mínimo una reacción muy desagradable.

Nada que ver con el adulto, una mariposa nocturna muy discreta, críptica, aunque también muy peluda.

Os dejo un par de imágenes de una oruga cuando menos muy  curiosa y típica de los otoños en Asturies.

Calliteara pudibunda

Una coloración poco discreta que advierte a los depredadores

jueves, 5 de noviembre de 2015

Paseo otoñal vigilado

Pasear por un bosque del centro occidente de Asturies este otoño fue sinónimo de tranquilidad, aire fresco, humedad y alguna sorpresa.

Los hayedos cogieron color pronto y mientras que habitualmente es el primer fin de semana de Noviembre el que yo tengo marcado en el calendario como el momento óptimo para la fotografía otoñal, este año, apenas comenzada la segunda quincena de Octubre, ya había hayas desnudas y todas estaban ya pasando de amarillentas a enrojecidas.

Así que en el primero de Noviembre ya no quedaba mucho otoño en condiciones de fotografía y color.

No sé si es cosa de un septiembre y octubre poco húmedo, de temperaturas o de que simplemente este año toca, pero sí parece haber una pauta en el verdor mantenido en los ejemplares cercanos a vaguadas y arroyos, que contrasta con la caída temprana  de la hoja en el resto del bosque.

Estas fotos son del 17 de octubre. Y aún está el bosque en esplendor.

Por cierto, fue un paseo corto y muy sencillo, pero tuve siempre al seguridad de no estar solo....


Montegrande

Arroyo en Montegrande

Hayedo

Hayedo joven


Sotobosque

Y está claro que no estaba solo en ningún momento....

jueves, 15 de octubre de 2015

Víboras

A menudo vas buscando algo que no encuentras, y sale a tu encuentro otra cosa totalmente diferente. Y en la naturaleza esos momentos hay que aprovecharlos.

Buscando setas, que no encontré posiblemente por demasiada sequía, encontré víboras. Dos diferentes. Con diseño diferente y tamaño diferente. Dos individuos de la especie Vipera seoanei, un endemismo característico del noroeste ibérico, área cantábrica, noroeste de Zamora, León, Galicia y norte de Portugal.

Hacía años que no veía ninguna, pero en apenas dos horas vi dos. Una huyó tan deprisa que hice una foto testimonial entre las cotoyas. Coloración típica, marrón con un diseño dorsal más claro y unos veinticinco centímetros de largo (a ojo).

La otra negra, melánica, de mayor tamaño y grosor, me dejó acercarme un poco más, pero las fotos tienen algo de desenfoque porque en la posición en la que que estaba no pude poner el ojo directamente sobre el visor y el autofoco no apuntó exactamente al ojo de la víbora como yo quería. 
¡Y qué demonios, era una víbora y tampoco quería meter la nariz!


Víbora cantábrica (Vipera seoanei) fase normal con coloración típica marrón. Se puede observar la pupila vertical que impide confundirla con la culebra viperina (Natrix maura)

Víbora cantábrica o de Seoane en fase melánica, completamente negra.

Detalle del mismo ejemplar, en el que se pueden observar características típicas como escamas pequeñas en la cabeza en vez de placas, aspecto más romboide de la cabeza, aunque esto puede ser imitado, y sobre todo la pupila vertical del ojo.


lunes, 5 de octubre de 2015

La monótona diversidad otoñal

Cuando cambiamos de estación y esta comienza a manifestarse de forma evidente, hay algunos momentos que se repiten inevitablemente, pero que por muchas veces que se vivan o se escuchen o se saborean, nunca pierden emoción ni belleza.

Ha sido la berrea, es el cambio de color, los atardeceres tempranos, los amaneceres helados, la abundancia de setas y bellotas, las nieblas los vientos del sur, las lluvias que reverdecen los montes justo cuando las hojas caen...

Llega el otoño. Tal vez la más bella y efímera de las estaciones, nunca igual y siempre el mismo paso y prueba para cada ser vivo.

Berrea al amanecer en los montes de Ayer. Lejos, casi en la oscuridad braman y braman

Al amanecer los tonos dorados del bosque anuncian cambios

Colores incipientes en las hayas

Reflejos rojizos. Un bosque cansado.

Los fresnos pierden antes las hojas

Y las setas salen entre la hojarasca recién caída

martes, 25 de noviembre de 2014

Los raros frutos y flores otoñales

La convergencia en el tiempo de flores y frutos en un mismo individuo vegetal, no es un fenómeno extraordinario en zonas tropicales y ecuatoriales, donde la variabilidad climática no sea muy acusada o al menos no lo sean las estaciones como las conocemos en Asturies, pero sí es más raro, menos común en nuestras latitudes.

Árboles o arbustos con flores y frutos simultáneamente se pueden contar con los dedos de la mano.
A mí al menos me sobraban cuatro: solo conocía el caso del madroño (Arbutus unedo).

Flores y frutos de Arbutus unedo
En prensa encontramos todos el caso de los manzanos que en este verano tardío empezaron a florecer. 
Pero este caso no resultó aislado: varios comentarios más y una observación personal me llevaron a comprobar que sin ser generalizado, el fenómeno de esta floración desacompasada ha sido curiosamente frecuente este otoño.
Yo la he visto (y pongo al foto) en arbustos de endrinos (Prunus spinosa) tanto en Somiedo, cerca de Mumián, como en los alrededores de Beberino (norte de León).

Endrinos y flores

Es probable que el mecanismo de floración asociado a periodos estables de temperaturas más o menos elevadas, junto con un periodo de luz acorde con la primaveral, sea más "sensible" en manzanos, prunos, etc., al fin y al cabo pertenecen a la misma familia de las rosáceas y las propias rosas (de jardín) y otras especies del grupo mantienen floraciones muy dilatadas en el tiempo.

Una imagen curiosa de Prunus spinosa para la época del año: principios de Noviembre
Y también es probable que estas continuas señales de pequeños cambios continuos, den una pauta de cambios más profundos que pueden asociarse a los tan manido efectos del cambio climático. No el hecho puntual, si no la reiteración de los mismos.

Hay una tendencia constante y aún poco consistente en Asturies, de alargamiento en el tiempo de las temperaturas cálidas de finales de verano, con nevadas que comienzan en periodos más tardíos (en general) y mayores temporales, incluso temperaturas más bajas muy a finales de invierno o ya en plena primavera.

¿Afectará eso a las épocas de floración?, el hecho de que floración y polinizadores estén desacompasados ¿es algo que está ocurriendo?

Por lo pronto es un fenómeno que permite observar frutos y flores juntos en el mismo arbusto, dando un raro aspecto a un otoño más caluroso de lo que parece asociarse a nuestra latitud. 


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miércoles, 4 de diciembre de 2013

Los últimos del otoño

Son los últimos restos del otoño. Aquellos que ha aguantado los vientos, la lluvia, la nieve....
Quedan algunas hojas en las vaguadas recogidas, en los sauces, en cuatro hayas, y en muchos de los castaños, y los robles. De hecho en los carbayos y en los rebollos, en los castaños también, la caída de la hoja es más tardía y todavía hay muchos árboles de estas especies, bastante frondosos.

Al menos eso es lo que se podía observar en los bosquetes cercanos a la pequeña Vega de Orandi, justo por encima de Covadonga.

Aunque la especie dominante en el Parque Nacional es el haya, en las laderas que rodean Covadonga, al menos en aquellas que no han quemado sucesivamente, domina un tipo de bosque que durante años llamamos bosque frescos y ahora son arcedas o tilares, dependiendo del suelo y la altitud.
Aquí la variedad cromática de la primavera y el otoño deja paso a variedad de situaciones dependiendo de la cantidad de hoja que queda en los árboles.


Variedad cromática y variedad de cantidad de hojas: abedules, acebos, hayas, robles, sauces.....

Acebo cargada de frutos en un rincón del final de Orandi

Las hayas de la parte alta del bosque y no expuestas, tenían aún alguna hoja 


Las castañales sí conservan sus hojas. Prácticamente todas. De los frutos no se podía decir lo mismo.  Los jabalíes no habían dejado ni una castaña.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Serpiente de otoño

Bajando con un poco de prisa de una excursión cerca del Puerto de Somiedo, tuvimos que apartarnos para no pisar una pequeña serpiente que atravesaba velozmente la campera por la que íbamos. Al principio, con la emoción, el tamaño y el desconocimiento pensé que sería una víbora.
Al segundo vistazo ya vi que era imposible, y al hacerle la primera foto estuve seguro que ni víbora, ni Natrix, ni tampoco ninguna que conociese "en persona". El ojo con pupila redonda, el diseño de las escamas dorsales, el "antifaz"....

Ni soy experto en reptiles, ni tampoco he visto muchas serpientes por Asturies, así que quedé un poco desconcertado. No sé porque pensaba que la culebra lisa sería mucho mayor, pero aún así fue la que se me vino a la cabeza.

Ya dice Eduard Punset que esto de que somos seres racionales es un cuento y que la intuición es con lo que más trabaja el cerebro, así que en este caso creo que no se equivocaba, y yo tampoco.

Consultando algún libro y visitando blogs como el de José Antonio G. Cañal de Fauna de Tineo, (el detalle de las tres escamas desde debajo del ojo hacia el hocico fue determinante) creo poder asegurar que es una culebra lisa europea (Coronella austriaca), y además una preciosidad de ejemplar.

Dicen los libros que en septiembre se produce una segunda época de celo (la primera sería en primavera), y que por ello son más activas y es mayor el número de observaciones. Supongo que sería esa la razón por la que se nos cruzó y nos permitió una breve sesión de fotos.  

Para mí todo un descubrimiento.

Aquí se observa bien el diseño de la culebra lisa

Aquí se observa el ojo y las escamas supramandibulares

Y aquí entre quitameriendas. Una estampa otoñal.


Espero que os gusten. 


sábado, 15 de diciembre de 2012

Hola, hola, pajarito sin cola

Esta semana paseando por un bosquete misto típico de las zonas bajas de Asturies, con abedules, carbayos, castaños, humeros, pláganos, sauces, etc., disfruté por unos momentos de una de esas bandadas mixtas de pequeños paseriformes, de "veraninos", que durante el inviernos buscan juntos el sustento y la seguridad de un grupo. Había carboneros comunes, carboneros palustres, creo que algún garrapinos, un par de herrerillos capuchinos y algunos mitos.

Uno de los carboneros en un pláganu (arce)
Estos últimos con sus típicas cabriolas que les ponen cabeza abajo en un momento, balanceándose en los extremos de las ramas, picoteando incesantemente, entre las yemas, en cada grieta, bajo cada hoja.
El susodicho sin enseñar la colita
 En un momento dado reparé en la menor actividad de uno de ellos que además era el que parecía ponerse a tiro de cámara. No es que se estuviese quieto, ni mucho menos, pero todo el rato permanecía boca arriba y el contraste con sus otros "hermanos" era evidente. Al acercarse (no lo bastante ni para media foto decente), pude observar lo que le pasaba: le faltaban las largas plumas que caracterizan la cola de esta especie y que probablemente le sirven de balancín para las piruetas en las ramas. Tanto los caracteriza que está hasta en su nombre científico Aegithalos caudatus.

No sería extraño que las hubiese perdido a manos (a garras) de algún gavilán o semejante. 
Su pérdida limita sus habilidades y tal vez le ponga en apuros a la hora de sobrevivir al largo invierno, pero de momento la inversión, la pérdida de las caudales, ha significado la vida, así que bien invertido está.

Aquí se ve de espaldas como le faltan las plumas caudales

El mismo mito ahora de lado. Una bola de plumas.


miércoles, 3 de octubre de 2012

Fin de estío

A finales de verano la tierra pide un cambio a gritos. Los pastos están agotados, los bosques han perdido el lustre de la primavera y el verano, sólo quedan algunos insectos y los frutos están a medio madurar.
Justo antes de las lluvias en la Collada Llagos (Redes) el cambio ya estaba a la vista, pero parecía no llegar nunca.
En unos pocos días más de lluvias, la tierra reseca y el polvo parecerán un mal sueño, y por un momento antes de que la hoja caiga, los bosques tendrán una segunda primavera de color y de frutos.
Por el momento el cambio nos ofrece algunos destellos de color en orquídeas de otoño, escaramujos, alguno de los últimos escarabajos (Cetonia aurea), y el paisaje por fin cambiante.


Orquídea de otoño

Escaramujos

Escarabajo verde
Embalse de Tanes desde la collada Llagos

domingo, 16 de octubre de 2011

El falso otoño de Ventaniella




Ayer estuve en el Puertu Ventaniella, en la cabecera del río Ponga que originalmente era la cabecera del Sella, aunque con la apertura de la carretera del Pontón se le cambió el nombre. Jovellanos pasó por este puerto y explicaba que era el nacimiento del Sella, del mismo modo que el primer pueblo de Ponga entrando desde Amieva se llama Sellañu.

Disquisiciones históricas al margen Ventaniella es una maravilla: praderas de montaña, rodeadas de bosques de haya muy bien conservadas, una calzada medieval que aún se conserva en algunos puntos, una venta y una ermita en perfecto estado, leyendas, rutas de montaña, tranquilidad...


Ayer, 14 de octubre, el color de Ventaniella era otoñal, pero el otoño no había llegado a Ventaniella, el color era producto de la sequía que afecta a la Cordillera en estas últimas semanas. El color no era el brillo del las hojas otoñales, naranjas, amarillos, rojizos; era el color marrón de las hojas crepitantes por la sequía, y el paisaje estaba marrón, pardo, mustio.



Las hojas de los abedules sí estaban amarillas, lo que tampoco es extraño porque en la época de pérdida de hojas de los abedules en la franja superior del bosque es más temprana.


Pero las hayas están secas, no hay setas, hay agua pero poca y el pasto está ralo.




Eso sí, hay frutos, hayucos en abundancia, escaramujos, avellanas...


El otoño entrará con el agua, quizá comience a cambiar también el color de las hojas.




En la foto hay sólo un haya con color de otoño, anaranjado, el resto es el color de la sequía
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