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miércoles, 4 de diciembre de 2013

Los últimos del otoño

Son los últimos restos del otoño. Aquellos que ha aguantado los vientos, la lluvia, la nieve....
Quedan algunas hojas en las vaguadas recogidas, en los sauces, en cuatro hayas, y en muchos de los castaños, y los robles. De hecho en los carbayos y en los rebollos, en los castaños también, la caída de la hoja es más tardía y todavía hay muchos árboles de estas especies, bastante frondosos.

Al menos eso es lo que se podía observar en los bosquetes cercanos a la pequeña Vega de Orandi, justo por encima de Covadonga.

Aunque la especie dominante en el Parque Nacional es el haya, en las laderas que rodean Covadonga, al menos en aquellas que no han quemado sucesivamente, domina un tipo de bosque que durante años llamamos bosque frescos y ahora son arcedas o tilares, dependiendo del suelo y la altitud.
Aquí la variedad cromática de la primavera y el otoño deja paso a variedad de situaciones dependiendo de la cantidad de hoja que queda en los árboles.


Variedad cromática y variedad de cantidad de hojas: abedules, acebos, hayas, robles, sauces.....

Acebo cargada de frutos en un rincón del final de Orandi

Las hayas de la parte alta del bosque y no expuestas, tenían aún alguna hoja 


Las castañales sí conservan sus hojas. Prácticamente todas. De los frutos no se podía decir lo mismo.  Los jabalíes no habían dejado ni una castaña.

miércoles, 19 de enero de 2011

Acebos en San L.laurienzu



El puerto de San L.laurienzu entre Teberga y Somiedo, atraviesa en su punto culminante a unos 1.350 metros de altitud, una acebeda de considerable extensión para lo que suelen ser estas formaciones de acebo, carrascu o xardón (Ilex aquifolium). A caballo entre lo arbustivo y lo arbóreo, en buena parte formando masas monoespecíficas, pero con amplias zonas donde se entremezclan con espineras, roble albar, abedules y algún haya más dispersa, además de las escobas de gran porte habituales en la zona, estas abebedas han experimentado un desarrollo mu importante en los veinte últimos años.

El acebo es la especie perennnifolia más interesante de la Cordillera Cantábrica, tanto por su dispersión, por su capacidad para servir de refugio y alimento a la fauna, como por el hecho de dar lugar a estos bosquetes más o menos extensos capaces de resistir a los rigores invernales y ser un oasis entre la desnudez circundante.


Y en las dos últimas décadas el acebo, al ser declarada especie protegida, ha experimentado no sólo una expansión en número de individuos por toda la geografía asturiana, si no un crecimiento de los acebos más viejos hasta convertirse en auténticos árboles.

Estos aspectos son especialmente visibles en este punto del Camín Real de la Mesa, principalmente por su facilidad de acceso y por lo sencillo que resulta observar como los acebos, favorecidos por su protección, no sólo crecen como especie colonizadora de borde de bosque, si no ocupando poco a poco parte de los pastos de altura que se desarrollan en la zona.

Esto da la curiosa circunstancia de que cada vez hay menos pasto, más acebos y que para poder mantener el equilibrio de pastos, se rotura el resto de especies impidiendo (en parte) el desarrollo del bosque que poco a poco debería ir ocupando el terreno que le correspondería.

Es un ejemplo estupendo de como el hombre interviene en el equilibrio de los ecosistemas haciendo que varíe la correlación de especies natural, en este caso por la protección concedida a una de estas especies.
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