Entre ayer y hoy aparece en la prensa asturiana, leonesa y cántabra, noticias relacionadas con una mortandad de rebecos en el Parque Nacional de Picos de Europa que se atribuye a la sarna.
La noticia parece sacado de un breve de "The walking dead" y no puede ser más macabro.
Pero lo más sorprendente de la cuestión es cómo se relaciona una situación grave para los rebecos (y por extensión, no se puede negar, para el ganado que pasta en Picos), con el turismo y con los lobos. Porque ¡atención!, tal como se redacta la noticia parece que han sido los lobos los que han traído la sarna a los rebecos.
Añado la noticia de la que sólo he quitado un párrafo para abreviar.
La zona cabraliega del Parque Nacional de los Picos de Europa se ha convertido en las últimas semanas en un lugar tétrico. En los alrededores de las vegas de Sotres decenas de rebecos muertos, la mayoría de ellos decapitados, se pudren a la vista de turistas y pastores, víctimas de un brote de sarna. Algunos de los cadáveres yacen junto a la orilla del río Duje. Las escenas llaman la atención para mal de los turistas que recorren a diario las diferentes rutas de montaña que discurren por la zona. Los visitantes preguntan asombrados a los pastores por el motivo de tan desalentadora estampa, tras toparse a cada paso con multitud de huesos y cadáveres. Los rebecos bajan desde las zonas altas de la montaña para morir a la altura de los pastos, senderos o pistas por donde transitan rebaños, pastores y visitantes. La causa de la muerte de centenares de estos animales es, según los ganaderos, un brote de sarna que desde el pasado invierno ha segado la vida de multitud de rebecos.(...)
Lo más interesante es que la preocupación viene dada por el efecto estético a los turistas, porque los rebecos estén decapitados (¿?), porque ya empiezan a estorbarles los buitres y porque es lo que les faltaba: que se dejan morir a los rebecos y que no se mata a los lobos.
Creo que es imprescindible un poco de seriedad en estas noticias, alarmistas y sin sentido, dando voz a los de siempre.
No tengo los datos reales de la situación actual, pero si hago un poco de ciencia-ficción (con un margen de error muy bajo) se acumulan tres o cuatro causas que llevan a este desenlace lógico:
- La sarna lleva extendiéndose años, y como no ha sido posible su erradicación, en poco tiempo más, pasará a convertirse en endémica en la población, apareciendo regularmente episodios de mortandad elevada.
- El invierno está siendo largo y complicado en la montaña, lo cual afecta mucho más a aquellos individuos ya débiles (por la sarna o por el esfuerzo de los procesos de reproducción a principios de invierno), por lo que aumenta el episodio de mortandad.
| Rebecos este invierno. Fotografía de Jesús A. Cabo Lafuente. |
- Si el invierno es duro los rebecos ya débiles bajan a pastos libres de nieve y cerca de corrientes de agua, así que es normal que se acumulen algunos en las vegas.
- La densidad de rebecos es anormalmente alta porque en el parque nacional no los caza nadie. Cazar está prohibido ¡y no hay lobos!, sus depredadores naturales principales.







