lunes, 8 de febrero de 2016

Entrando mar de fondo en Cudillero (8 - febrero - 2016)

Hoy está entrando un temporal de mar de fondo de hasta 9 metros sobre el litoral occidental asturiano.
Esta tarde en Cuideiru/Cudillero las olas empezaron a batir de verdad a partir de las seis más o menos, aunque lo peor será de madrugada cuando se combine una marea alta de coeficiente 106 y el mar de fondo de 8 - 9 metros.

Muy espectacular, pero extremadamente peligroso.

Las fotos reflejan el cambio de luz y del oleaje a medida que avanzaba la tarde entre las seis y las siete menos cuarto. Todas están recortadas por arriba y por abajo hasta dejar un encuadre largo.

Seis de la tarde, las olas rebasan claramente el espigón.

El oleaje es mar de fondo, pero a ráfagas el viento del sur que mantiene altísimas las temperaturas, levanta crestas y espumeros en las rompientes

El batir de las olas bajo el muelle resolla y es un espectáculo de agua y bramidos.


Seis y veinte. Las olas rebasan el muro de modo habitual

Van avanzando a lo largo de todo el muro

El romper de las olas ya alcanza la altura del faro

Siete menos veinte. La luz ya ha cambiado, anochece y el mar no tiene intención de calmarse.

lunes, 1 de febrero de 2016

Mar verde

La combinación de oleaje, mar de fondo, abundancia de arenas, acantilados calizos y algún rayo de luz, hace que el mar en Llanes adquiera tonalidades espectaculares.

No se trata de un gran temporal, mar de viento de rachas de unos 50 kilómetros por hora combinada con mar de fondo del noroeste, daban una mar combinada de olas con un pico de unos cuatro metros de altura. 
Lástima de marea bajando o baja cuando mayor era el oleaje: los bufones de Vidiago apenas provocaban surtidor, aunque el sonido era muy espectacular.

Además de la evidente rasa costera con una ligera inclinación hacia el mar, también puede apreciarse en la base del acantilado, el surco de erosión provocado en la zona de mayor y constante rompiente.

En la primera foto se observa todo el entrante de la rasa de Vidiago, más o menos desde los bufones de Arenillas. En las demás son los acantilados de la zona de la cantera donde además de las olas, el protagonismo lo tiene el arco formado en la base del acantilado.

La posición invernal del sol impide fotografiar en condiciones, las galerías colgadas y cuevas que asoman al acantilado y que son, junto con bufones y dolinas, de lo más abundante en esa zona. 

Oleaje rompiendo en la base de los acantilados. Al fondo, sobresaliendo apenas, se ve el Castro de Ballota (isla, no conjunto arqueológico)

Ola formada por el retroceso de la resaca y el avance del oleaje. El tono más grisáceo no es solo por la evidente falta de sol, si no por el spray de minúsculas gotitas que llena el aire.

Probablemente con marea alta hubiese sido aún más espectacular.

Arco en la base del acantilado, mostrando el proceso de retroceso por erosión.

sábado, 16 de enero de 2016

A cara descubierta (interpreto)

Ya no hay medias tintas, ni tampoco eufemismos. 
Si es necesario es posible que se diga más claro, pero creo que ya no hace falta.
Las declaraciones ayer del alcalde de Peñamellera y hoy del representante de los empresarios forestales solo tienen una lectura, y es bien sencilla: "Nosotros estamos en esto por la pasta".
Hombre, en el caso del empresario, tiene una explicación, al fin y al cabo es un empresario y no una hermanita de la caridad, aún así lo que dice suena claramente a amenaza, y creo que eso ya no es de recibo. Pero en el caso del alcalde es fantástico para ver cuales son los intereses reales de la mayoría de las personas del concejo (al fin y al cabo es su representante).

Pongo los titulares, mi interpretación y que luego cada uno juzgue:

El primer titular es el del Alcalde en funciones de Peñamellera Baja.. Es de Foro Asturias, pero podrá ser de cualquier otro. Recientemente este concejo incluyó parte de su superficie en el Parque Natural de Picos de Europa. Primero no quisieron, después cambiaron de opinión, pero queda meridianamente claro cuales han sido las razones.

"La primera experiencia en el Parque ha sido mala, no nos han dado ni un euro"


Nada de conservación de la naturaleza, nada de biodiversidad, nada de un futuro para nuestros hijos, nada de nada. Estamos aquí para que nos den pasta gansa. Y punto pelota.
Supongo que si no les dan nada pedirán salirse. 
O no. Porque las subvenciones de los ganaderos seguro que sí han aumentado.

La falta de ayudas convirtió en "dinamita" el monte, según los empresarios forestales

Los propietarios creen que sin apoyos hay 3.000 hectáreas de bosque sin limpiar que corren riesgo de arder por la abundancia de matorral

Yo tengo malas entendederas, pero creo que la lectura correcta de este titular dice: 

O nos dais subvenciones o le prendemos fuego a 3.000 hectáreas más.

Creo que los dos ejemplos son muy interesantes. Durante años he sido firme defensor de las ayudas y subvenciones a aquellos que viven en el campo, que lo mantienen y que lo defienden.
Pero estoy empezando a pensar que estamos alimentando a un dragón que no se conformará por mucho que reciba y que además amenaza.

Es complicado, lo sé. No todo el mundo es igual. También lo sé. Pero esto de los derechos adquiridos.... por nada, no me acaba de convencer.

Modelo de gestión por el que se subvenciona en Picos de Europa. Así nos luce el pelo.


martes, 12 de enero de 2016

Viento sobre la playa

Y el invierno llega, y llega vestido de viento sur, suroeste, oeste....una configuración rara que levanta espumeros, y despeina las olas. 
Estos últimos días el temporal ha devuelto arena a la playa. Es un espejismo porque mientras el mar trae nuevas mareas de arena que el viento amontona en las dunas, en la Ría de Avilés se sigue dragando para profundizar más el canal, en un bucle sin fin que será rellenado con la misma arena que ahora se mueve en la playa.

Cuando llegue el verano se buscará en vano la arena de los temporales: estará en el fondo de la ría.

Las olas se despeinan frente al faro mientras cubren es espigón de entrada a la ría.

Olas de 3 y 4 metros rompiendo en la Peñona. Se habían anunciado de hasta 7 metros, pero no llegaron a costa

Trenes de olas en la bahía de Salinas. Al fondo la Isla La Deva.

El viento modifica lenta y constantemente el paisaje de las dunas y rellena los huecos dejados por la lluvia

El viento arrastra la arena seca y forma montículos, dunas embrionarias creadas a cubrir la vegetación incipiente


Es difícil fotografiar el viento, las estelas de arena que arrastra sobre la playa.


martes, 29 de diciembre de 2015

¿Quién es el mayor "fundamentalista verde"?

Según el editorialista del periódico de más difusión en Asturies, yo soy un "fundamentalista verde". (Editorial del domingo 27 de diciembre de 2015, relacionado con las causas de los incendios forestales que sistemáticamente arrasan Asturies).


Sospecho que no se trata de un título nobiliario y que es algún tipo de insulto y juicio de valor encubiertos. Pero creo que me lo voy a tomar como un halago. Y más tratándose de los incendios en Asturies.


Los fundamentalistas verdes responsabilizan de esta devastación únicamente a los ganaderos, por quemas para aprovechar leña o "rozu". Ése es el gran prejuicio que envenena este asunto y la búsqueda de soluciones. En el campo casi no quedan habitantes ni para hacer hogueras. Antes vivían muchísimas más personas al lado de las montañas -luego potencialmente el número de esos supuestos agresores era mayor- y las laderas nunca quedaron calcinadas de esta manera. LNE 27 -12 - 2015

Lo cierto es que quitando algunas referencias poco útiles a la parálisis de la administración, y apoyar descaradamente las más que obsoletas tesis del señor Rodríguez-Vigil, no hay una referencia con un mínimo apoyo objetivo, con datos o con criterios fiables. Son opiniones sin mucho fundamento. Aunque llama mucho la atención lo de un 40% de árboles sin rendimiento social.

Eso me parece como mínimo una barrabasada. Si el rendimiento social se mide en metros cúbicos de madera convertidos en tablones en pulpa de papel, entonces seguramente sea cierto. Ahora bien, los bosques naturales tienen un rendimiento social, enorme. Y una potencialidad mucho mayor tanto turística como de rendimientos que el editorialista se ve no alcanza a comprender: biodiversidad, producción de oxígeno y agua, producción de paisaje, de cultura, etc. No todo es dinero instantáneo, que por cierto, no necesariamente fija población, muchos de los que trabajan en los pueblos, no tienen allí a sus familias, si no en las ciudades.

Es cierto que el campo asturiano está más o menos despoblado, pero no más que otras zonas del Estado con menos problemas de incendios. Esto tiene mucho que ver con una cuestión social, de aceptación de las quemas como algo normal o como mínimo de aceptarlo en silencio.

Si los afectados se atreviesen a hablar, el problema empezaría a finalizar. Pero las sociedades rurales son muy cerradas y es muy difícil que lo hagan: pueblo pequeño, infierno grande.

No es cierto que las laderas no quedaron nunca calcinadas de esta manera: de hecho quemar el monte ha sido la forma habitual de ganar terrenos de pasto al bosque autóctono y si se hecha un vistazo al "Bosquejo dasográfico de Asturias" de D. Francisco García Martino, hecho en el siglo XIX (1862), se verá que no hay apenas bosques de entidad en Asturies. Lo habitual es el matorral o el cultivo. Solo en lo más inaccesible quedan bosques, y eso empeoró aún más en las siguientes décadas. 


Bosquejo dasográfico de la Provincia de Oviedo (1862)
Si se observan fotografías antiguas, tampoco hay árboles, todo eran cultivos y los bosques habían sido, o estaban siendo sistemáticamente arrasados por tala o por quema (todas las "bustariegas" de Asturies se refieren a terrenos ganados a base de fuego)

No existe el jardinero del paisaje: si no se arrasó más, es porque no pudieron.

Y a día de hoy los incendios se favorecen porque queman cultivos o matorral. El matorral no es terreno improductivo, es una fase más en la maduración ecológica de un ecosistema, pero es más vulnerable al fuego. Los eucaliptales no son bosques, son cultivos, y como tales cultivos se aprovecha el producto, la madera, tratando de minimizar el coste. Así que se hace una manta de arbolado poco cuidado que arde como yesca en las condiciones de los últimos días.

Por último, no se utilizan datos. Por favor, que los utilicen. Seamos serios y pongamos a las brigadas de investigación de incendios como fuente fiable de obtención de datos. 

Así se acabarían las hipótesis.





La fuente es la BRIPA, la brigada de investigación de incendios del principado de Asturias. No se lee muy bien, pero los colores "cantan": Intencionados el 83,2%. Quemas agrícolas 43%. Quema para regeneración de pastos 25%. No hay mucho más que decir.

Ah, sí.

Ritos pseudo religiosos y sectarios 0,11% (este es el más divertido)

Aunque los datos no interesan porque entonces ¡las brigadas de la guardia civil serían los fundamentalistas verdes!; ¿a que tiene gracia?

(Para saber más, recomiendo la lectura de opiniones mucho más fundadas que las mías como la de David Álvarez en "Naturaleza cantábrica", la del profesor Mario Quevedo en cantabricus.com, e incluso la del ex Director General de Recursos Forestales, Joaquín Arce en un artículo de opinión en el periódico constantemente mencionado. Es más, hoy lunes 28 de diciembre, como una inocentada siniestra, el mismo periódico contradice su editorial y aporta estos datos o similares, en un artículo que llama la atención por lo ambiguo en sus apreciaciones frente a los posibles culpables)


lunes, 21 de diciembre de 2015

No habrá culpables: el miedo es libre

Como voy a contar experiencias personales, no estoy apoyado en datos científicos, ni en propuestas políticas, ni mucho menos en verdades absolutas.

Voy a contar una historia que tiene nombres y apellidos, que no voy a dar porque alguno de sus protagonistas sigue vivo, y todavía activo.

En ellas me baso para seguir creyendo que no habrá culpables, y aunque los intereses sean otros, mayores o más ruines, los que queman el monte en Asturies, no buscan especular con urbanizaciones. 
Viven en ese monte, viven en ese pueblo. Ven las noticias y no sienten que hayan hecho ningún mal. Ellos prenden porque es así. Se hace así. Hay que quemar el monte para limpiarlo, o porque es mío, o porque es de otro. Porque se quema para que entren las vacas. Porque no me dieron la subvención. Porque es como "se limpia" el monte.

Mis abuelos son de la Cuenca del Nalón, de un valle cerrado y alto, ramal del río principal en la parte más hullera de la cuenca. Un valle de bosques de castaños, pueblos casi abandonados (ahora) y un rosario de prados y huertas cada vez más perdidas.

El fuego no deja de ser un aliado natural en esos prados y huertas. Los "borrones" se quemaban en invierno en el medio de la huerta recién limpia de los restos del año y preparada para cavar "a palote" para sembrar.

También las "sebes", si se desmadraban mucho se podían quemar, y restos de vegetación de prados que llevaban tiempo sin usarse y se quitaban felechos, árgomes o escayos, y se quemaban. En estos casos no se iba solo. Cuando se quemaba una sebe estaban los dueños de las tierras colindantes, se ponían de acuerdo para cuidar el fuego. El fuego debía ser ante todo seguro, dominable.

Este incendio fue estos días en la misma zona, e igual que en el pueblo de mis abuelos, son castaños pegados a las casas.

Desde hace unos años la gente de la zona ha envejecido mucho, y algunos fuegos se han escapado un poco de control. Algún accidente siempre se puede dar. 

Pero había un fuego distinto. Un fuego voraz y descontrolado, un fuego que llegó en más de una ocasión hasta el límite de las casas y quemó alguna cuadra, alguna chabola de aperos. Un fuego que daba miedo.

Era un fuego de otoños o de inviernos secos. Con viento del sur, cuando más daño hace, cuando las hojas de los castaños crepitan solas por la falta de agua. 

Y esos días mis padres llamaban a mis abuelos a diario para ver si todo iba bien. Porque podía ir mal. Muy mal. Porque esos días de viento del sur podía empezar a arder el castañéu. Siempre de noche, siempre a la una o las dos de la madrugada, siempre con viento del sur, y siempre en varios sitios casi al mismo tiempo.

Y no siempre el fuego pasaba de largo.

A mí no me contaban quién los había provocado. Tampoco hacía falta. Lo sabías. Lo sabías cuando pasaba a tu lado, lo sabías cuando después del fuego metía sus yeguas a pastar los brotes en primavera, lo sabías cuando ayudaba a los bomberos a apagar el mismo fuego, y lo sabías cuando altivo y más joven, te enfadabas en casa y exigías que lo denunciasen. Porque sabías quién era.

Y la respuesta triste y seca era la misma: ¿Para qué? No lo puedes demostrar. No puedes pillarlo, y si lo pillas lo sueltan ¿Para qué?  ¿Para que una noche que tus abuelos estén solos empiece a arder la "tená" (pajar)?

Y aprendes a callar. Y a mirar de otro modo. Y a temer al viento del sur. 

No habrá culpables, porque el miedo es libre y hay gente que piensa que toda la tierra es suya.



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